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Etiquetas:   Artículo opinión  

Macuse

Jose Luis Carrasco
Redacción
viernes, 12 de agosto de 2005, 22:46 h (CET)
Macuse, situado en la orilla de un río, del mismo nombre, al norte de Quelimane, es la capital de la província de Zambézia a la que pertenece la población.

La ubicación hizo que en tiempos de la colonización tuviese un gran interés como puerto para grandes barcos (tiene un puerto natural que cuando estaba en funcionamiento era mejor que el de la capital de la província). Y también fue la mayor plantación de cocoteros del mundo.

Aquí trabajo como voluntario en una Escuela de profesores y una de las matérias que trato es agricultura tratando de aumentar la productividad e introduciendo nuevos cultivos para mejorar la nutrición de la población local.

Trabajando en el jardín experimental que tengo detrás de la casa, un día que no tenía clases por la mañana empecé a hablar con Selina, la mujer que tenemos empleada en la casa y a la que pagamos un pequeño sueldo por hacer la colada, buscar agua y algunos días cocinar algún plato típico local. No es mucho dinero, la verdad, es una miseria si lo comparamos con el nivel de vida europeo, pero aquí es, por ejemplo, la mitad de lo que cobra un profesor de enseñanza primaria.

Estuvimos hablando mientras trabajábamos, ella hacía la colada y yo quitaba malas hierbas y transplantaba algunas plantas.

Ella dijo que años atrás vivió en la casa, dónde vivimos ahora los voluntarios, un hombre brutal. Él era portugués, fuerte y violento. Era un hombre que gustaba golpear a las personas fueran niños, hombres o mujeres, jóvenes o viejos.

Cuando los niños lo veian venir, corrian a esconderse, la gente tenía miedo de ser golpeada.

Por otro lado, ella dijo que en los tiempos en que Mozambique era una colonia portuguesa, el lugar estaba mejor, la electricidad llegaba hasta el mercado de Boabil, (está a 4 –5 km de la escuela de profesores, que era el centro de la plantación). Había un club, dónde uno podía bailar, ver películas y divertirse. Pero lo más importante es que había trabajo para todos. Aunque la gente no podía pasar los puentes que delimitaban la población de lo que era el centro de la plantación poque eran negros (sólo los “asimilados”,nombre que ellos dan para los negros que habían estudiado, podían entrar en el lugar) la población tenía trabajo, comida (este año ha habido mala cosecha y por ejemplo la producción de arroz ha bajado de 10 sacos de un año normal a una producción 2 sacos) y dinero para gastar.

Ella dijo que fueron realmente buenos tiempos, que entonces se podía ver luz eléctrica aquí, que hoy por hoy sólo se puede ver en ciudades como Quelimane. Me contó que cuando fue con su sobrina a Quelimane, la niña estaba aterrorizada por la luz eléctrica. La niña sólo conocía la luz producida por el fuego y cuando vió las luces de la ciudad pensó que eran cocoteros con luz y que iba a morir.

Ella dijo también que era bueno que nuestra organización estuviera aquí trabajando, porque si no el lugar estaría abandonado y ocupado por la vegetación. Los estudiantes, profesores y trabajadores del centrro dan un poco más de vida a Macuse.

Es cierto que hay compañias trabajando en la plantación, que tomaron el relevo cuando los portugueses se marcharon, pero nunca fue lo mismo. La guerra civil del país entre Renamo y Frelimo causaron mucha destrucción (si se piensa en la destrucción de una guerra, no fue una gran destrucción, pero lo fue suficiente para cambiar el lugar) y la población local aún está esperando que alguna compañía tome el relevo y mejore el nivel de vida aquí.

Este es realmente el problema aquí, la población espera recuperar su viejo trabajo y la vieja posición que tenían y no intentan otras vías. Es como me dijo un joven de 16 años: “no me gusta ir al mercado a vender porque eso es sólo para gente pobre” lo sorprendete es que él vive en una tienda de lona.

Mi objetivo y el de mis compañeros es ofrecer ayuda en el desarrollo, nosotros podemos dar nuestros conocimientos, saber y trabajo pero ellos han de poder escoger lo que puede ser útil para ellos, hay que respetar también la cultura local, su forma de vida y trabajar. Y mientras nosotros damos también recibimos, aprendemos de la gente, de sus costumbres, del lugar...

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Jose Luis Carrasco es trabajador voluntario en Mozambique.

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