Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Muerte en el cuartelillo

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
lunes, 8 de agosto de 2005, 03:43 h (CET)
“Jorobados y nocturnos,/por donde animan ordenan/ silencios de goma oscura/ y miedos de fina arena”.Yo no sé si mi miedo hacia la Guardia Civil ha sido de fina arena como escribía García Lorca pero si que recuerdo que desde mi infancia nunca miré con ojos claros a aquellos hombres de verde y tricornio acharolado. En lugar de respeto hacía la autoridad era el miedo a “la pareja” lo que paralizaba, al verlos, nuestros juegos infantiles durante esos largos estíos que pasábamos correteando por calles y huerta. Nunca se borrará de mi memoria la visión infantil de una pareja de guardias civiles, serios, mal afeitados, montados en un tranvía conduciendo a un hombre con las manos atadas hacía la Cárcel Modelo- vaya nombrecito para una prisión- de mi ciudad. Más tarde el rumor esparcido entre los vecinos de alguien que se colgó de una viga del cuartelillo donde estaba detenido al no poder soportar las palizas que le daban. La primera lectura del “Romance de la Guardia Civil española” de García Lorca con aquellos estremecedores versos de “tienen, por eso no lloran,/ de plomo las calaveras”, la visión del cuadro “La Càrrega” de Ramón Casas donde el pueblo escapa asustado de los caballos y los sables de la Guardia Civil mientras uno de ello estampa su caballo y su arma contra uno de los manifestantes caído en el suelo. Luego llegaría Roldan, que aunque civil contó para sus latrocinios con la complicidad de algún que otro mando del cuerpo y la guinda la pondrían Tejero y sus mariachis entrando pistola en mano en el Congreso de los Diputados. Y tan sólo tres meses después del “tejerazo” a la UCD le explotó en plena crisis del partido el llamado “Caso Almería” donde tres jóvenes que acudían a la comunión del hermano de uno de ellos fueron torturados, acribillados a balazos y quemados por una patrulla de la Benemérita. Y si algo nos faltaba para cruzar de acera al ver un tricornio o la ahora gorra teresiana llegó el tristemente famoso cuartel de Intxaurrondo y el general Rodríguez Galindo condenado por asesinato a varios años de cárcel y de los que tan sólo cumplió cinco ya que el Gobierno del Sr. Aznar le otorgó en el año 2001 una situación de privilegio.

Ahora, en pleno siglo XXI y cuando ya creíamos alejadas en el tiempo, a pesar de que Amnistía Internacional en sus informes sigue diciendo que en esta España democrática se sigue torturando en algunas dependencias policiales, las prácticas que dieron lugar a películas como “El crimen de Cuenca” por la que Pilar Miró estuvo a punto de ir a la cárcel por contar la verdad, nos aparece un muerto en el cuartelillo de la Guardia Civil de Roquetas de Mar. No puede permitirse que a estas alturas un ciudadano, sea cual sea su estado físico o psíquico, entre en un cuartel de la Guardia Civil con vida y salga de allí camino de la mesa del forense. Y todavía es menos de recibo que en el trato vejatorio empleado con él se utilicen armas prohibidas como las dos porras eléctricas, una en cada mano cual sendos viejos “colts” del Far West, utilizadas por el teniente al mando de las fuerzas.

Parece que en el Gobierno el único que ha cogido el toro por los cuernos ha sido el jefe del Ejecutivo que ha ordenado a sus ministros la adopción de medidas raudas y eficaces. Los ministros responsables, Alonso y Bono, no han estado a la altura de las circunstancias. El Ministro de Interior intentó en un primer momento enviar a dar explicaciones al Congreso al Secretario de Estado de Seguridad, posteriormente rectificó y dijo que acudiría él mismo a darlas el día 17, demasiado tarde, y ahora parece ser que el próximo día 11 sabremos todo lo relacionado con este triste caso. Bono, tal vez muy ocupado marcándose faroles con la subida de sueldo a los militares, todavía no ha reaccionado, a estas alturas ya debería haber firmado el cese del Director General de la Guardia Civil, el general de Aviación Gómez Arruche, quien tampoco supo estar en el primer momento a la altura de las circunstancias y a quien sus subordinados de verde le han metido en esta ocasión más de un gol. Los cargos públicos en su sueldo llevan implícita la crítica y el hacer las cosas bien y si no lo saben hacer que se vayan a casa y dejen el puesto a otro más capacitado.

No puedo creer que los individuos que han apaleado hasta la muerte a un vecino de Roquetas o aquellos que hace años asesinaron a tres muchachos cuyo único crimen era acudir a la comunión del hermano de uno de ellos pertenezcan al mismo cuerpo que esos guardias civiles que cada día, a la hora de los telediarios, vemos tratar con cariño a esas pobres gentes que, huyendo de la miseria, llegan en pateras a nuestras costas. Son los mismos miembros del cuerpo los que han de erradicar a estos sádicos asesinos de entre sus filas y no tomar posturas de falsa solidaridad corporativa como la de la Unión de Oficiales de la Guardia Civil intentando con sus comunicados desviar la atención de este aciago asunto. Benemérita quiere decir “digna de elogio”, esperemos pues que nunca se repitan casos como el de Roquetas para que podamos aplicar el calificativo de benemérita a la Guardia Civil y no sea simplemente, como durante tantos años, un sencillo sinónimo y que nunca más sean realidad aquellas palabras de Federico cuando decía “Pero la Guardia Civil/ avanza sembrando hogueras,/ donde joven y desnuda/ la imaginación se quema”.

Noticias relacionadas

El huracán Florence expone la dura realidad de la desigualdad en Estados Unidos

El huracán de categoría 4 avanzó a una velocidad de varios kilómetros por hora inundando las Carolinas estadounidenses

La Cataluña imaginaria y autosuficiente de los separatistas catalanes

“La autosuficiencia es incompatible con el diálogo. Los hombres que carecen de humildad o aquellos que la pierden, no pueden aproximarse al pueblo” Paulo Freire

Dos debates, dos Españas

La crispación general y el estilo bronco, zafio y chulesco del diputado Rufián representaba el nivel de descrédito que ha alcanzado el debate parlamentario

La distopía del Máster Casado

Sánchez en situación apurada

Casado exculpado por el fiscal
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris