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Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

En favor de los gatos, los niños y otras mascotas

José Francisco Sánchez (Valencia)
Redacción
jueves, 4 de agosto de 2005, 23:49 h (CET)
El verano parece, por las circunstancias, buena época para ponerse sensibleros, cediendo a la cháchara sobre el abandono de animales de compañía que llegan a ser considerados redundantes. Sin embargo, las asociaciones autodenominadas protectoras de las bestias alcanzan en estos días especial reconocimiento y subvención gubernativa, precisamente a cambio de su cruel propaganda militante a favor del castrado masivo de los gatos callejeros, del exterminio generalizado de palomas domésticas. Los laceros de la perrera pueden así, más que nunca, disponer de los chuchos y otros seres molestos, en la forma que consideren más conveniente: es decir, reservarlos si se presumen posibilidades de adopción o, para aliviar el gasto, sacrificarlos sin demora, teniendo, eso sí, el absurdo escrúpulo legal de utilizar siempre métodos que impliquen el mínimo sufrimiento de los animales y provoquen la pérdida de consciencia inmediata. Con abogados de tal guisa, sobran los fiscales.

Pero, tanto bombo y platillo oficial y oficioso para promover la propiedad responsable de hámsters de la suerte, siendo, además, el verano, la temporada por excelencia en la que el genero humano instalado en nuestra geografía se aplica a conciencia a la mutilación genital de menores (ablación de niñas y circuncisión de niños) extraña profundamente que se abandone totalmente a las criaturas en manos de sus sanguinarios amos (parentela, tutela, curatela o cómo se la quiera llamar), no se vierta ni una gota de tinta al respecto, ni se dicten actuaciones institucionales para impedir a toda costa tamaña salvajada. La defensa de la integridad física infantil, por lo visto, no suscita interés político ninguno. Hoy este pueblo es un erial. No me queda ni el estruendo de la bombona de butano golpeando contra la barandilla del camión para consolarme. Tierra trágame.

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