Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Irán y la UE sondean sus posturas para las negociaciones

Pyotr Goncharov
Redacción
jueves, 4 de agosto de 2005, 05:54 h (CET)
Teherán anunció el primero de agosto que reanudará los programas de enriquecimiento de uranio como respuesta al hecho de que la Unión Europea está retrasando, según él, las propuestas para la solución del problema nuclear iraní.

Sin embargo, se tiene la impresión de que Irán y la UE no hacen sino sondear las respectivas posturas de cara a la nueva ronda de las negociaciones sobre el tema en cuestión. Las consultas anteriores con la troika europea, integrada por Alemania, Francia y Gran Bretaña, tuvieron lugar en mayo pasado en Londres y, en opinión de Irán, fueron constructivas. Ambas partes rehusaron proporcionar muchos detalles a este respecto pero decidieron que hacia finales de julio o principios de agosto la UE presentaría su variante del acuerdo definitivo en materia nuclear con la República Islámica. El 6 de agosto, que en el calendario iraní es la primera semana laboral tras la investidura del nuevo presidente Mahmud Ahmadineyad, se fijó como fecha tope para que los europeos presentaran sus propuestas.

Unos cuantos días después de logrado ese acuerdo, los políticos, diputados parlamentarios y analistas iraníes empezaron a manifestar su visible preocupación ante el hecho de que Europa está retrasando sus iniciativas a la espera de que en Irán se complete la formación del nuevo Gabinete. En plan de respuesta, las autoridades iraníes anunciaron la intención de reanudar el procesamiento de uranio en la central de Isfahán. Las consecuencias que implica tal decisión son evidentes.

La Unión Europea había advertido a Teherán en más de una ocasión que cualquier reapertura de los programas de enriquecimiento de uranio en Isfahán o en Natanza sería interpretada como levantamiento de la moratoria declarada en dicha materia y comportaría de forma casi automática el traspaso del "dossier nuclear" de Irán al Consejo de Seguridad de la ONU. A juzgar por todo, semejante perspectiva no le incomoda mucho a Teherán.

La transferencia del expediente iraní al Consejo de Seguridad conviene sólo a Estados Unidos, que aspira a introducir sanciones económicas contra Teherán bajo el pretexto de que está cometiendo una violación del Tratado de la No-Proliferación Nuclear. Para todos los demás supondría un gran problema. Para la troika europea, porque quiere firmar con la agencia iraní de energía atómica contratos multimillonarios para la construcción de nuevos reactores nucleares; para Rusia, porque a día de hoy es la única que controla el mercado nuclear iraní; y para China, porque quisiera ver en Irán a un aliado estratégico en esta región en lo que respecta al antagonismo con EE.UU.

A uno puede darle la impresión de que Irán, anunciando cada dos por tres la intención de reanudar el programa de enriquecimiento de uranio, no hace sino explotar hábilmente las dificultades de la UE para recabar las mayores concesiones posibles con vistas a las futuras propuestas encaminadas al arreglo del problema nuclear iraní.

También cabe otra explicación acerca del por qué Teherán está defendiendo su derecho a desarrollar el ciclo nuclear completo, a lo cual se opone drásticamente Washington, receloso de que Irán quiera en realidad fabricar el arma nuclear. Es muy probable que Teherán esté empujando a Washington, de forma intencionada, hacia una confrontación, incluso hacia una confrontación militar. Los iraníes se dan cuenta de que EE.UU., teniendo a día de hoy problemas pendientes en Irak y en Afganistán, no están en condiciones de desarrollar operaciones bélicas a gran escala contra Irán, y que los bombardeos aéreos puntuales contra sus instalaciones nucleares no surtirían el efecto esperado a diferencia de lo que sucedió en Irak. De manera que Teherán tendría todos los motivos para desarrollar su programa nuclear sin mirar a Washington.

Al propio tiempo, los observadores opinan que dentro del establishment político iraní hay tanto partidarios como oponentes del programa de enriquecimiento de uranio. Todavía se desconoce qué postura asumirá a este respecto el presidente electo Mahmud Ahmadineyad, quien había declarado durante la campaña la intención de "priorizar los intereses nacionales en la gestión del Gobierno popular". Por "intereses nacionales", Ahmadineyad entiende claramente no sólo la implementación de diversos proyectos en el sector del gas y el petróleo sino también el programa nuclear. Así, el mandatario iraní se ha pronunciado ya, de forma inequívoca, por el desarrollo de la energía atómica "sobre la base del derecho inalienable de la nación". Y a menos que cambie esta postura en un futuro, será imposible evitar el bullicio de pasiones en torno al "dossier nuclear" de Irán en la nueva ronda de las negociaciones.

____________________

Pyotr Goncharov es comentarista de RIA Novosti.

Noticias relacionadas

Gobernantes y gobernados

De la adicción a los sobornos, a la adhesión de los enfrentamientos: ¡Váyanse al destierro ya los guerrilleros!

Borrell en retirada o táctica del PSOE

Pátina de sensatez capaz de equilibrar unos nombramientos en su momento tomados como extravagancias

Plagscan desmiente a la Moncloa y R.Mª.Mateo censura la TV1

Un gobierno enfocado únicamente a conseguir mantenerse en el poder

Inexorable Fin de la Farsa del “Sahara Occidental”

En 1975 un pueblo desarmado derrotó al último aliado de Hitler y Mussolini que seguía delirando tres décadas después de la disolución del Eje

Respeto a la Presidencia del Gobierno

'Avanzamos' como eslogan de bienvenida
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris