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'Premonition': el ocaso del terror oriental
Gonzalo G. Velasco
El cine fantástico oriental comienza a vivir de rentas. Primero fue Hideo Nakata quien nos sorprendió con The Ring, película donde sus protagonistas expiraban tras ver un video maldito, luego, Takashi Miike hizo lo mismo, sólo que vía telefónica, con Llamada Perdida, y ahora llega Norio Tsuruta para poner la puntilla con lo último en creatividad terrorífica: un periódico fantasma que profetiza las muertes de todo quisqui como si del boletín parroquial de una banda terrorista se tratara. ¿Qué será lo próximo? ¿Un Ipod? ¿Una gramola? ¿Una licuadora? Challenge Everything.
Lo más preocupante del asunto, es que tengo la sensación de que se está aplicando demasiada indulgencia a la hora de criticar este tipo de cine. Vale que en su momento el terror oriental hubiera inoculado cierta brisa renovadora a un subgénero languideciente por los efectos depauperadotes postscream, pero es que en los últimos años, el cine fantástico procedente de Asia, comienza a caer en los mismos errores que las producciones más adocenadas de Hollywood: utilizan para sus historias, ideas brillantes y ultraoriginales que se quedan en agua de borrajas y luego no saben como desarrollar, los clichés (niñas muertas con pelos largos, sonidos de ultratumba como fondo sonoro desquiciante, investigaciones ramplonas…) brotan por doquier y al tun-tun, se hace pie en todo momento en la profundidad psicológica de los personajes y, para rematarla, intentan encalomarnos finales de lo más abrupto y absurdo como el colmo de la originalidad narrativa.
La situación me recuerda un poco a lo que ocurrió con el Espaguetti Western cuando su retórica formal comenzó a saturarse tras sus primeros éxitos. De modo que, al igual que el periódico de Tsuruta va por ahí predicando muertes anunciadas, yo les digo a todos ustedes que al terror oriental le quedan dos veranos. Este y otro más. Tal vez la película sea una metáfora velada de mi augurio a un nivel muy inconsciente, pues la sumisión de la industria japonesa a la americana es ya tan exagerada que, cualquiera que intente cambiar su destino mediante la innovación o el reciclaje de tópicos, obtendrá el mismo castigo por ello que el protagonista de Premonition cuando trata de evitar las muertes profetizadas en el periódico. Es una pena que otros géneros más perniciosos y amodorrantes, como el realismo social Español, parezcan inmunes a este tipo de maldiciones...
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