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Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Callejones mentales

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
domingo, 31 de julio de 2005, 23:03 h (CET)
Las FUENTES de la INFORMACIÓN se multiplican, de un mismo asunto recibimos datos muy diferentes, con frecuencia hasta contrapuestos. No sólo es el bombardeo que nos aturde, son las diferentes formas, las intenciones, y algo mucho peor, los silencios o manipulaciones deformadoras de los acontecimientos. El silencio despectivo es una forma frecuente de silenciar otras posibilidades.

El aporte neutro de noticias bajo esa apariencia de inofensivo, plantea por un lado una falacia notable, ¿Quién consigue tratar unos datos con total neutralidad?. En segundo término, con la aportación masiva de informaciones, simplemente por eso, ya estamos en un feroz enturbiamiento donde no es posible distinguir. Sólo apreciaremos el torbellino.

El aporte neutro de noticias, ya no lo es tanto; al revés, demasiado vivo, sino tendencioso y perverso.

Cuando nos ubicamos como receptores, solemos BUSCAR CRITERIOS para unas líneas de actuación que nos importen. Una persona sola no puede alcanzar todos esos criterios de manera aislada. ¿Dónde buscarlos? En todos los campos del conocimiento podremos detectar unas aseveraciones y a su vez las contrarias, precisamente porque entre la lluvia de datos todos tienen cabida. ¿Cómo distinguir los más aceptables?

Wittgenstein introdujo una metáfora general referida al lenguaje, muy aplicable para las situaciones complejas, como las referidas para el pensamiento y los criterios. Habla de una ciudad con su maraña de barrios, calles y casas. Así se manejan grandes conceptos como avenidas, barrios viejos y nuevos reflejando formas de pensar, edificios fabulosos como estructuras sólidas del pensamiento, barrios de chabolas como formas de pensar muy desmejoradas.

Como tendemos a la presunción, siempre sacamos a relucir las ideas más brillantes, los mejores edificios y avenidas; las grandezas, como si de una propaganda se tratara. Ya nadie parece acordarse de que detrás de las apariencias hay verdaderos laberintos para llegar al meollo de las cosas. Y que decir de los patios sucios, también son interiores con muy pocas salidas. La presunción ambiental no consigue silenciar esas tristes imágenes. La realidad es reiterativa, se empeña a diario en demostrarnos los recovecos menos presentables.

Muchas veces desconocemos la salida futura y persisten las incógnitas sobre las entradas, los principios. Desconocemos gran parte de las causas y casi todo sobre el futuro. ¿Hay callejones sin salida? ¡Hasta sin entrada! A dónde nos van a conducir si no algunas formas de pensamiento o de comportamientos como las que refiero a continuación.

Tendencia feroz al EXCLUSIVISMO, despreciando o ignorando todo lo ajeno, y no sólo referido a las personas, llegamos al llamado ESPECIEÍSMO, sólo vale la especie humana. Los demás, los animales, los vegetales, el mismo cosmos no se consideran. De ahí el arraigo de racismos, daños ecológicos, violencias. Todo se torna una letra pequeña, se conjugan los particularismos cerrados. Casi pudiéramos pensar que todo es un callejón sin salida. Sí, sí, parece mentira; una razón tan genial y compuesta como la humana no consigue tratar mejor estas cosas. No será lo mismo en cada mentalidad o en cada país, cada cual adornará su callejón a su manera. Pese a todo, mucho me temo la persistencia de ese desdén hacia lo ajeno.

Asomémonos al COMUNITARISMO FANTASMA. No voy a discutir el empleo masivo del término comunitario, parece elemental considerar la pluralidad como constituyente de una comunidad, y cabe un deseo de que se ejerza cada día mejor esa convivencia. Mi motivación para considerar este apartado como callejón sin salida estriba en una evidencia notoria, se pretende incluir a mucha gente con una perversa condición, que todos piensen igual. ¿Cómo se entiende esto? ¿Pueden pensar dos personas lo mismo? Ahora bien, si se pretende anular eso del pensamiento, decir amén a los mandatarios, eso es otra cosa.

Otra vía inexplicable, la VALORACIÓN EMOCIONAL. Cada quisque pretende explicarla, siendo eso imposible. Los políticos, las jerarquías, los medios, no se conforman con orientar, pretenden imponer y dictar éticas y normas indiscutibles. Se olvidan de lo básico, somos personas con emociones y muchas particularidades. Eso no se controla desde fuera y muy poco desde dentro.

La última consideración va en la línea de Isaiah Berlin, no le veo salida a los RAZONAMIENTOS UNÍVOCOS. Por una cuestión radical, para progresar hay que ir sumando razonamientos, tener en cuenta a las gentes diferentes e ir avanzando en la suma. Si ya ponemos el punto redondo y final, no se hable más. ¿Así a dónde vamos?

Hay cosas sin explicación, qué le vamos a hacer, no todos las calles presentan un trazado magnífico. Mantener que no queremos circular por esas callejas de mala presencia e insatisfactorias sensaciones no es suficiente, ¡ Son inevitables ¡ Por lo menos, vamos a mantener limpios esos callejones, con alegría, sin dejarnos arrastrar por orientaciones que más bien parecen aplastamientos; si no reaccionamos adecuadamente pueden hundirnos el coco.

Y el coco es de lo poquito que nos queda como personal.

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