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El terror de la nueva generación

Arseny Oganesian
Redacción
sábado, 30 de julio de 2005, 20:44 h (CET)
La renuncia a la lucha armada, anunciada por el Ejército Republicano Irlandés a raíz de una oleada de atentados terroristas que han sacudido a la capital británica este verano, es un acontecimiento emblemático. Los combatientes del IRA, en cuya conciencia pesa un saldo de casi 1.800 víctimas según algunas estimaciones, no quieren que se les asocie a la nueva generación de terroristas fanáticos.

Los activistas del IRA parecen entender que cualquier acto de violencia por parte suya, después de las explosiones que han tenido lugar en la red del transporte público de Londres, acabaría por destruir su imagen y desprestigiar sus objetivos. De aquí, la intención de actuar en el marco del diálogo democrático.

"La civilización moderna ha tropezado con un fenómeno que tiene poco que ver con el habitual radicalismo político de las décadas anteriores - señala en declaraciones a RIA "Novosti" Alexey Makarkin, subdirector del Centro ruso de tecnologías políticas -. El terrorismo de antes estaba integrado en la lucha armada por la liberación nacional, mientras que ahora la situación ha cambiado en principio. Los terroristas fanáticos, representantes del wahabismo radical, no se contentan ya con las tareas locales. Se empeñan en rehacer el mundo entero a la medida de su modelo".

"Sus ideas resultan atractivas tanto para los elementos socialmente marginados, de ésos que asesinan a los policías en la república rusa de Daguestán, como para las personas que han recibido la educación en Occidente, aquellos que cometieron los atentados en Nueva York y, recientemente, en Londres" - concluye el experto ruso.
De esta manera, el terror de la segunda mitad del siglo XX va cediendo el terreno a otro, de modelo diferente.

A pesar de que los atentados cometidos en los últimos años contra la población civil tienen consecuencias desastrosas, la comunidad internacional todavía se resiste a poner la vida de personas inocentes por encima de los juegos geopolíticos y dejar de medirlo todo con un doble rasero, cuando uno define claramente como terroristas a cuantos hacen explotar las torres en Estados Unidos, los trenes de cercanías en España, los vagones del metro en Londres, y asesinan a los soldados norteamericanos en Irak, y a un mismo tiempo, denomina como rebeldes o hasta luchadores por la libertad a quienes explotan los edificios de vivienda en la capital rusa, toman centenares de rehenes en un teatro de Moscú o en una escuela de Beslán, ciudad rusa cuyo nombre es conocido hoy en el mundo entero.

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Arseny Oganesian es comentarista de RIA "Novosti".

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