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Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

Belleza artificial

Los cánones de belleza aceptados irreflexiblemente se cobran un doloroso peaje. La anorexia es un buen ejemplo de ello
Octavi Pereña
martes, 18 de septiembre de 2012, 07:36 h (CET)
Nikki Grahame, que alcanzó la fama por su participación en Gran Hermano británico es anorèxica desde los 8 años. A esta tierna edad  ya tuvo que ser internada en un centro cuando se le detectaron los primeros síntomas de la enfermedad. Desde entonces ha convivido con ella con más o menos control médico.
Recientemente ha vuelto a recaer. Controla las calorías de manera que no sobrepasen las 400 diarias, A la insuficiencia nutricional le acompaña la practica obsesiva de ejercicio físico. Dice: “Empecé a hacer ejercicio físico en un grado ridículo, pero sin aumentar la ingestión de comida. No puedo irme a dormir si siento que no he hecho suficiente gimnasia”. A pesar de que a los 18 años Nikki se recuperó, el ascetismo riguroso que se auto impuso le ha impedido poder tener hijos  porque nunca ha tenido la regla. Este trastorno físico también lo padecen las deportista de élite que se someten a estrictos regímenes alimentarios para poder triunfar en las competiciones. A pesar de que hoy en los centros de formación de deportista de élite se lleva un estricto control alimentario no sería superfluo  que las autoridades sanitarias interviniesen para eliminar de las competiciones deportivas especialidades que en nombre de una dudosa gloria nacional ponen en peligro   la salud física y síquica de los deportistas. Nikki ha escrito un libro en el cual explica su curación, pero que no le ha servido porque “ahora me controla del todo”. Sigue diciendo: “He de saber con dos días de antelación dónde y cuándo comeré, para que me pueda preparar mentalmente. Lo controlo todo. Vivo atormentada”.

Un sastre que trabajaba con Lady Gaga dijo que la cantante reconocía que no había comido durante semanas para poderse meter dentro de determinados vestidos.

Nikki Grahame expone sus sentimientos: “Increíble aversión. Tenía pensamientos de hacerme daño cuando recientemente un amigo me dejó. Esto justifica como me siento”. David Cienny, ex manager de Lady Gaga, refiriéndose a las hospitalizaciones de la cantante, afirma: “Cuando digo que estaba enferma quiero decir física y mentalmente”.

Hay personas que son de constitución delgaducha. Comen de todo y se asemejan a Rosario de Popeye. Esta flaqueza no es patológica y no nos interesa en este comentario. Lo que nos importa es la forma de pensar que conduce a la anorexia patológica. Es cierto que la pasarela con las modelos que se exhiben con la piel y los huesos pueden influir en algunas chicas  a querer parecerse a ellas porque creen que representan el modelo ideal de belleza femenina. Se auto imponen todos los sacrificios que sean necesarios para poder alcanzar estas características ficticias de belleza.

Los medios de comunicación bombardean constantemente presentando modelos artificiales de belleza femenina. A cierto número de jovencitas les puede preocupar que su figura no coincida con el canon de belleza que les ponen ante sus ojos. Se presenta el problema donde no existe.

No se encuentran dos gotas de agua iguales. Los copos de nieve no se pueden clonar. En la diversidad se encuentra la belleza. Dios no crea en serie a sus criaturas ni pone ante sus ojos modelos que deben imitarse para que todos seamos iguales. Dios nos crea diferentes porque la uniformidad no es buena para las personas. No debemos protestar ni angustiarnos porque nos haya hecho así o asá. Aceptémonos tal como somos porque en la diversidad se encuentra la armonía y el crecimiento personal enriquecedor. No nos fijemos en los modelos de belleza que no son para nosotros. Démosle gracias a Dios porque nos ha hecho tal como somos. Pensemos que somos obras de artesanía y que somos irrepetibles. Somos pieza única. El que el Creador nos haya hecho tal como somos es una bendición, no un deshonor. Dejemos de prestar atención a los modelos artificiales  de belleza, la salud síquica  y física lo agradecerán. Si tenemos buena salud mental no caeremos en la trampa de la anorexia ni en extremismos alimentarios que nos perjudican.
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