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Ayudas

Jordi Martínez Aznar

lunes, 25 de julio de 2005, 05:07 h (CET)
Hace pocos días, los países miembros del grupo denominado como G-8, es decir, los siete países más industrializados del mundo más Rusia, decidieron colaborar a paliar la pobreza en el mundo, sobre todo en la que azota a África, con donaciones por valor de 50.000 millones de dólares, además de condonar la deuda exterior de varios países, la cual asciende a varios miles de millones de dólares. Pero la cosa tenía truco.

La principal condición era que todo el dinero que sumaba la deuda externa tenían que destinarse a cosas por las que todos saliesen ganando, como por ejemplo alimentos para su población hambrienta o infraestructuras. Lo que pretendían con esto era, lógicamente, que el pueblo saliese ganando y no que se engrosasen las cuentas bancarias de sus mandatarios, en demasiados casos líderes corruptos que solamente pretenden la riqueza material, sin importarles el destino de la gente a la cual, al menos en teoría, representan.

Esto, objetivamente, es una excelente razón, ya que muchos países no disponen de muchas de las infraestructuras de las que disponemos en los países del llamado Primer Mundo, como carreteras, escuelas, hospitales, etc., cosas que se los mandatarios de cada país han dejado de lado para dedicar todo ese dinero a sus palacios, joyas, coches,..., por lo que podríamos decir que, en este sentido, los dirigentes del G8 han actuado de manera correcta.

Pero aquí no acaba la cosa. Lo siguiente es lo que a muchos les ha enojado, y es que comenzaran esos 50.000 millones de dólares a partir del año 2010. Según datos oficiales, decenas de miles de personas mueren al año en África solamente por el hambre. Si a eso le sumamos las causadas por enfermedades como el SIDA o por otras enfermedades que son transmitidas debido al agua poco potable, alimentos en mal estado, etc. Sobra decir que todo este dinero les iría bastante bien a la hora de conseguir comida con la que alimentarse y medicinas con las que curarse.

El hecho de que tarden cinco años en comenzar a hacer las donaciones significa que mucha gente morirá por la falta de atención médica y de alimentos, ya que las donaciones privadas que anualmente hace la población de numerosos países no son suficientes para mantener a tantos millones de personas. Es necesario que países como Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, etc., se comprometan también a colaborar con los países menos desfavorecidos.

Durante todos estos años en los que ninguno de los países del G8 suelte ni un sólo céntimo, numerosos habitantes de muchos países africanos morirán debido a la falta de ayudas, a la vez que los dirigentes que prometieron todo este dinero vivirán en grandes mansiones y ranchos, con decenas de personas a sus servicio para que no les falte de nada. Sobra decir que con todo el dinero que cuesta mantener estas mansiones podrían alimentarse a muchísima gente.

Pero parece que a estas personas poco les importa cuánta gente pueda vivir o morir en este continente. Están demasiado preocupados en los intereses comerciales de sus respectivos países como para preocuparse por una gente que jamás comprará sus productos, utilizarán sus compañías aéreas para volar a su territorio y gastarse allí su dinero, ya que, como es lógico, no tienen nada que gastarse.

Entonces, ¿para qué destinar todo este dinero a una gente que no podrá devolvérselo de alguna manera a corto plazo? Y es que, desgraciadamente, la visión del mundo que tienen los gobiernos de todos estos países, con Estados Unidos a la cabeza, es la del capitalismo puro y duro, siguiendo la política de destinar invertir solamente en aquellos lugares de donde puedan sacar algún tipo de beneficio, cosa que no ocurriría, al menos a corto plazo, con el continente africano.

Y es que, no nos engañemos, una de las principales preocupaciones de los dirigentes de varios países, es la economía. Les veremos en muchas ocasiones llenarse la boca con cosas tan bonitas como la ecología, la paz, etc., pero, en el fondo, todos tienen como primera preocupación el estado de sus respectivas economías. Destinarán enormes cantidades de dinero a todos estos temas, pero lo que quieren en el fondo es finalmente sacar algún tipo de beneficio.

Y es que tenemos que aceptar que el dinero es lo que realmente mueve el mundo. Cualquier tipo de acción que se haga necesita cierta cantidad de dinero. Y cualquiera que tenga grandes cantidades de dinero, siempre querrá sacar beneficios de él, ya sea con más dinero o de cualquier otra manera.

Para finalizar, faltaría preguntarse una cosa, y es: ¿Quién controlará que los citados 50.000 millones de dólares se destinan a lo que se tiene que destinar? ¿Quién controlará que este dinero no se destinará a armar a las numerosas milicias que hay repartidas por buena parte del continente? ¿Quién controlará que este dinero no se destinará igualmente a financiar todas las guerras que asolan desde hace años a tantos países y que matan cada año a miles de personas?

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