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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Las puñetas de la juez

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
lunes, 25 de julio de 2005, 05:07 h (CET)
Como no quiero que me empapelen como a aquel alcalde de Jerez que se permitió el lujo de decir que “la Justicia era un cachondeo” comenzaré lanzando los gritos de rigor expresando mi fe, ciega como ella, en la Justicia pero discrepando, estoy en mi perfecto derecho, de la actuación de algunos jueces que amparándose en sus puñetas- esos bordados de la bocamanga de su toga- hacen de su capa un sayo y unas veces prevarican, otras extorsionan, alguna que otra vez dejan escapar a conocidos narcotraficantes y, en ocasiones, olvidando que son servidores del Estado, es decir de todos nosotros, intentan poner palos en las ruedas de las leyes emanadas del poder legislativo. A la Justicia nos la pintan ciega, con una venda en los ojos, que debiera expresar su total imparcialidad, ya sabemos que esto muchas veces no es así y siempre un vulgar roba gallinas acabará en el trullo mientras si el valor de lo robado asciende a muchos millones el delincuente será tratado como un señor y podrá llevarse a la cárcel sus trajes de Armani. En mis tiempos de la facultad de Derecho un profesor nos decía “señores para ganar un pleito hacen falta tres cosas, a saber, tener razón, saber demostrarla y, la más importante, que el juez se la quiera dar”. De ahí el viejo dicho de la sabiduría popular gitana que maldice a sus contrincantes con el famoso “pleitos tengas y los ganes”, ya que pleitear siempre es largo y oneroso. Creo que, a veces, el icono de la Justicia debería llevar unas gruesas gafas de miope.

Ahora una juez de Denia, la titular del juzgado de primera instancia e instrucción número 3 de esta villa turística se ha negado a unir en matrimonio, bajo la legalidad de la ley 13/2005 de 1 de julio, a una pareja compuesta por mujeres. Su señoría ha alegado que la ley es inconstitucional y que va a plantear el correspondiente recurso de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional. Si este recurso es admitido a trámite y sigue adelante, la ciudad de Denia, mientras no cambien de juez, puede estar un largo periodo de tiempo sin poder presenciar bodas hombre-hombre y mujer-mujer.Los expertos en materia jurídica que han opinado sobre este tema han hecho como el público taurino, han dividido sus opiniones, los hay, la mayoría, que creen que la señora juez no debía haber pisado el charco de la inconstitucionalidad ya que la Ley 3/79 del Tribunal Constitucional habla de que se puede presentar este recurso cuando ha de dictarse una sentencia y en los casos de los matrimonios estamos tan sólo ante un acto administrativo, por el contrario fuentes de la Audiencia de Alicante indican que es correcta la actuación judicial ya que equiparan auto a sentencia. Y mientras las espadas sigan en alto dos mujeres que lo único que intentaban era legalizar su situación amorosa tendrán que seguir esperando o cambiar de domicilio a un lugar donde los jueces no sean tan tiquismiquis

En mi modesto parecer hay otras cosas que atacan más a la Constitución que los matrimonios que establece la Ley 13/2005. Pienso en los precios de los pisos que impiden el derecho constitucional de todos los españoles a una vivienda digna, en las largas listas de espera de la sanidad que, a todos los que no tenemos un seguro privado, nos obligan a esperar que la muerte no nos llegue mientras nos hacen un hueco en un hospital público, en las diferencias entre la enseñanza pública y algunos colegios concertados dónde sólo se admite a los hijos de las élites mientras se ponen trabas a los hijos de los inmigrantes, en el precario trabajo de los más jóvenes y la condena al paro para siempre de los mayores de 40 años. Todo esto debería preocupar a su señoría de Denia y a otras señorías y a sus bien planchadas puñetas. Alguien se ha empeñado en que el País Valenciano sea el primero en el ranking de la carcunda. Ojo, también somos los primeros en número de puticlubs de carretera pero seguimos siendo los últimos en gasto social. Seguramente los votos de los desfavorecidos de la fortuna les importan un carajo a nuestras autoridades.
Mis felicitaciones para D. Jorge Vergara, juez de Mollet del Vallés y para las dos señoritas a las que unió en matrimonió hace un par de días. Este juez si que lleva bien puestas las puñetas.

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