Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

¿Responderá EE UU a la propuesta de abandonar sus bases en Asia central?

Piotr Goncharov
Redacción
sábado, 23 de julio de 2005, 02:10 h (CET)
No, la decisión concerniente a las bases estadounidenses, que se tomó en la reunión de Astana de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCSh), no era un "lapsus linguae".

Hace unos días, el ministro de Exteriores de Tayikistán manifestó que no tiene sentido que las bases militares estadounidenses continúen permaneciendo en Asia Central.
"El problema de Afganistán ya se soluciona, los talibán casi no existen, está a la vista la estabilización política, se celebraron las elecciones presidenciales, se desarrollan los preparativos de las parlamentarias", dijo Talbak Nazarov en una rueda de prensa en Dushambé.

Pero en el propio Tayikistán no hay bases norteamericanas. Antes, el Ministerio de Exteriores de Uzbekistán manifestó que el aeródromo militar "Hanabad" fue concedido en usufructo a los estadounidenses sólo para el período de realización de operaciones de combate contra el movimiento "Talibán", y que su utilización ulterior no estaba prevista por ningunos convenios. Uzbekistán le pidió a la parte estadounidense concretar lo más rápido posible los plazos de su estancia en el país.
Luego el embajador de Kirguizia en Rusia, Apas Dzhumagulov, informó que la base estadounidense acuartelada en el aeropuerto de Manas se irá evacuando, mientras que la rusa ubicada en Kant quedará. El domingo pasado, el presidente de Kirguizia, Kurmanbek Bakiev, confirmó esa posición.

Conviene hacer recordar que los Estados miembros de la OCSh (Rusia, Kazajstán, Kirguizia, China, Tayikistán y Uzbekistán) en su reunión en la cumbre del 5 de julio expresaron el deseo de que EE UU concretara los plazos de permanencia de sus bases militares en varios Estados de Asia Central, desplegadas con el fin de llevar a cabo la operación antiterrorista en Afganistán. "Puesto que ha concluido la fase militar activa de la operación antiterrorista en Afganistán, los Estados miembros de la OCSh consideran necesario que los respectivos participantes de la coalición antiterrorista definen los plazos tope del uso provisional de la infraestructura mencionada y de la estancia de sus contingentes militares en territorios de los países de la OCSh", dice, entre otras cosas, la Declaración Final adoptada en la reunión en la cumbre.

Como era de esperar, ese punto de la Declaración no despertó mucha alegría en EE UU. Por ejemplo, el jefe del Comité Unificado de Comandantes de los Estados Mayores de las Fuerzas Armadas de EE UU, Richard Mayers, manifestó que dicho punto fue aprobado bajo presión de Rusia y China, añadiendo que Asia Central presenta interés para EE UU en muchos aspectos, y no sólo debido a la operación que se realiza en Afganistán.

En cuanto a la primera parte de esa manifestación, Moscú enseguida expresó su extrañeza ante semejantes comentarios, subrayando que en la OCSh todas las decisiones se adoptan por consenso y, respectivamente, reflejan la opinión colectiva de los Estados miembros. En cuanto a la segunda parte, aquí Mayers, sin duda, tiene razón: Asia Central le importa a EE UU de por sí, sin ninguna relación con Afganistán. La operación antiterrorista que se lleva a cabo en Afganistán no es sino un cómodo pretexto (de hoy día) que le permite a Washington fundamentar la existencia de sus bases en Asia Central.

En Washington sostienen que el futuro de las bases estadounidenses ubicadas en Asia Central, en particular en Uzbekistán y Kirguizia, debe determinarse celebrando negociaciones bilaterales solamente, porque el problema no es de incumbencia de los Gobiernos de otros países de la región ni de su organización, la OCSh.

Pero parece que la Administración de EE UU, al hablar de la amenaza terrorista, el extremismo y otros retos, como siempre un poco usa de astucias, olvidando los "convenios de caballeros" que fueron concertados con Rusia y otros Estados regionales (en particular, con Kazajstán) antes de instalar las bases. De acuerdo con esos convenios, la presencia de las bases estadounidenses en Asia Central desde el comienzo mismo estaba "sincronizada con la operación antiterrorista que se realiza en Afganistán". O sea que Rusia, Kazajstán y China tienen con qué argumentar su posición, máxime que hoy día es imposible realizar vuelos hacia esas bases sin sobrevolar sus territorios.

Es comprensible por qué Washington reaccionó con nerviosismo ante tal Declaración de la OCSh. En febrero último, Islam Karimov se manifestó en apoyo a la presencia de la base estadounidense en Uzbekistán. El secretario de Defensa de EE UU, Donald Rumsfeld, al realizar su visita relámpago a Kirguizia después de los sucesos que tuvieron lugar en marzo, obtuvo, al parecer, aseveraciones de los nuevos dirigentes kirguices, en persona de Kurmanbek Bakiev, de que la posición de Bishkek con respecto a las bases estadounidenses no iba a cambiar. Anteriormente, Bishkek prefería no establecer vinculación entre la base de
EE UU ubicada en Manas y la operación que se realizaba en Afganistán, lo que le convenía a Wahington, pero no a Moscú.

A juzgar por todo, la coyuntura política, especialmente en las cuestiones regionales, más se presta a cambios que en otras materias. En la Casa Blanca evitan popularizar el obvio hecho de que la presencia militar de EE UU en Asia Central ya la permite a Washington ejercer una sustancial influencia sobre la orientación de la política exterior de los Estados centroasiáticos y sobre los procesos internos que se desarrollan allí. La primera circunstancia no puede menos que preocupar a Moscú y Pekín, mientras que la segunda les importa en primer lugar a Tashkent, Astana y Dushambé. Bishkek tampoco constituye una excepción al respecto.

Al adoptar la Declaración en cuestión, los países miembros de la OCSh dieron a entender que además de tener sus intereses en la región, tienen también unos derechos más ponderables para defenderlos.

____________________

Piotr Goncharov es comentarista de la Academia Rusa de Defensa (Agencia Rusa de Información 'Novosti').

Noticias relacionadas

El Satélite Mohammed 6 B levanta vuelo

La nación marroquí sigue su firme camino hacia la modernidad asimilando los avances tecnológicos del mundo

Sánchez a tumba abierta intentando darle el vuelco a España

La influencia de Pablo Iglesias y la necesidad de dar apoyo a los soberanistas, le impulsan a entrar a saco con el modelo de Estado de España

Celestina o “el Tinder” prerrenacentista

Una remozada “Celestina” resucita en la magnífica adaptación de la productora Un Pingüino

Donde se habla de encuestas sorpresivas y de otros temas

“Todo el estudio de los políticos se emplea en cubrirle el rostro a la mentira para que parezca verdad, disimulando el engaño y disfrazando los designios.” Diego de Saavedra Fajardo

Wittgenstein

​Una de las afirmaciones hechas por las personas que apoyaron la "I Carrera contra el suicidio" se refería a que quieren que este tipo de muerte deje de ser un tabú y que pase a ser estudiado con detalle para poder evitar fallecimientos por esta causa.
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris