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Blair, y la Aljafería de Zaragoza

Pascual Falces de Binéfar
Pascual Falces
jueves, 21 de julio de 2005, 21:37 h (CET)
Es probable que no la haya visitado, ni, tal vez, oído hablar de ella. Pocos conocen el Palacio de la Aljafería, ya que, desde Carlos III, se transformó en un establecimiento militar (cuartel), que, entre muros y tabiques blanqueados, encerraba el que fue palacio del Rey moro de Zaragoza en los cuatro siglos que duró la dominación árabe sobre esa ciudad. Tras ser re-conquistada por el castellano Alfonso I, fue residencia de los monarcas del Reino de Aragón hasta que los Reyes Católicos edificaron un soberbio palacio renacentista justamente encima de las piezas musulmanas. Hace unos años, la Diputación General de Aragón restauró el edificio permitiendo contemplar sobres sus muros, buena parte de la filosofía de la historia de España.

Viene el anterior comentario, no como orientación turística, aunque bien sería de aprovechar si, además de hacerse fotos, los turistas quieren “dialogar” con las paredes. El motivo que provoca la presente y ventilada columna es, que, el “Premier” británico se ha reunido con líderes musulmanes moderados para encontrar, entre todos, un acuerdo que pueda contener al islamismo radical en el Reino Unido; apremiante desde la tragedia del metro londinense. De este modo, pretende “alistar” a una élite de musulmanes británicos en las “Fuerzas y cuerpos de Seguridad e Inteligencia” contra la fanática demencia asesina. Perspicazmente, ha buscado “una cuña de la misma madera”.

Los Reyes Católicos dejaron claro que, sobre el Islam, construían su Palacio y salón del Trono, más, hubieron de recurrir a los únicos artesanos capaces de construirlo con el esplendor que merecía su proyecto de estado. Maestros de todas clases, bajo la dirección del mudéjar Faraig de Gali -el arquitecto más autorizado de Aragón a fines del siglo XV-, colaboraron con su buen arte y la reconocida destreza del árabe integrado en la nueva sociedad, en la construcción de un edificio fastuoso de cultura cristiana. Hasta el punto de conseguir un estilo arquitectónico –mudéjar-, vigente en nuestros días. Traído al vuelo, este es un precedente de la convocatoria de Blair, y no se basó en “alianza de civilizaciones”, sino en el reconocimiento de la sociedad multicultural. La mayor parte de España, en su Historia, es ejemplo de esa integración.

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