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Moscú se encargará de solucionar los problemas de Daguestán

Ahmet Yarlikapov
Redacción
sábado, 16 de julio de 2005, 22:26 h (CET)
Vladimir Putin, al responder el jueves a una réplica del vicealmirante Yuri Startsev, comandante de la Flotilla del Mar Caspio, de que la situación en la región es complicada, manifestó: "Vamos a robustecer el régimen institucional en Daguestán. Nos encargaremos de cumplir esta tarea. Sabemos qué situación hay allí, hace falta resolver este problema, y lo haremos". En vísperas de ello una comisión provisional del Consejo de la Federación también analizó la situación existente en Daguestán.

Esta pequeña república del Cáucaso del Norte, con un poco más de dos millones de habitantes, atrae mucha atención estos últimos tiempos debido a los atentados que se cometen frecuentemente allí y están apuntados, fundamentalmente, contra el personal del Interior, tanto los dirigentes como los efectivos rasos. Los actos terroristas se realizan con regularidad a partir de finales de 1999, pero últimamente se batieron todos los récords.

¿Cuáles son las causas de los actos de violencia dirigidos contra las autoridades? Es probable que los atentados contra el personal del Interior estén motivados por el deseo de vengarse por las medidas que fueron adoptadas para rechazar en 1999 el ataque lanzado contra Daguestán desde Chechenia e imponer orden en la república. Pero también existen motivos ideológicos. Los terroristas, que actúan bajo la bandera del islamismo, califican de "impías" a las actuales autoridades republicanas y procuran socavar la propia base de su existencia con todos los métodos que están al alcance de ellos.

Pero también persiguen otro objetivo, que consiste en atraer la atención general al estado de cosas en la república y desacreditar a las actuales autoridades. Hace falta reconocer que ellos ya han logrado hacerlo.

El sistema de casi total corrupción creado en la república provoca un brusco descontento en la parte activa de la población, que se ve obligada a cargar con ese fardo. Sólo podemos ponernos a adivinar cuántos jóvenes habrán pasado al campo extremista por esa razón. La crisis tiende a agravarse, porque en 2006 expira el mandato del actual órgano superior colectivo del poder ejecutivo, el Consejo de Estado, el que a tenor con la nueva Constitución de Daguestán será suplantado por el puesto de presidente de la república. En los círculos políticos de Daguestán todos comprenden que próximamente en la república van a operarse sustanciales cambios, independientemente de si a su timón queda o no el actual presidente del Consejo de Estado, Mahomedali Mahomedov.

Tanto las autoridades actuales como la oposición procuran aprovechar con sus propios fines el tiempo que queda: las primeras, para mantenerse en el poder, y la segunda, para abrirse paso hacia la cúpula gobernante. Paradójicamente, las dos partes se aprovechan hábilmente de la inestabilidad y los incesantes actos de violencia. Las autoridades intentan demostrar que el sistema político actual lo protege a Daguestán contra el deslizamiento definitivo hacia la caos y la inestabilidad, mientras que la oposición afirma que la culpa del deplorable estado de cosas la tienen las autoridades actuales y que por ello hace falta cambiarlas.

En cuanto al centro federal, da la impresión de que éste se ha tomado un pequeño descanso para analizar más detenidamente la situación que se vive en la república y prepararse mejor para las inevitables transformaciones que han madurado allí y que, a juzgar por todo, van a ser dolorosas.

De momento Moscú centra su atención en los problemas de seguridad y edificación del sistema político en Daguestán. Otros muchos problemas serios y contradicciones de la sociedad daguestaní se ven desplazados a un segundo y hasta un tercer plano. Pero esos problemas también pueden provocar una explosión en la república.

Por ejemplo, no está claro qué va a ser del sistema de cuotas étnicas en los organismos del poder, pues la nueva Constitución y el nuevo sistema de elecciones locales no dicen nada al respecto. Pero se trata de un problema serio para el Daguestán poliétnico, en el que las élites étnicas se muestran muy celosas en lo que respecta a su representación en los organismos de poder. Según datos oficiales, en Daguestán viven 14 pueblos básicos, pero los etnógrafos calculan más de 40.

Se ha estancado la resolución del problema de restablecimiento del distrito de Auhi, que provoca confrontación entre tres pueblos de Daguestán. Es que durante la época de Stalin de ese distrito fueron deportados los chechenos akinos que residían allí y traídos los lakios. Hoy día los chechenos exigen que les devuelvan sus tierras ancestrales. Pero los lakios y los abaros, que lo pueblan actualmente, dan largas a la mudanza a otros parajes.

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Ahmet Yarlikapov es miembro del Instituto de Etnología y Antropología de la Academia de Ciencias de Rusia (Agencia Rusa de Información 'Novosti').

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