Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
15º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   Al aire libre  

Vistazo al espectáculo nacional

Pascual Falces de Binéfar
Pascual Falces
viernes, 15 de julio de 2005, 22:52 h (CET)
Aquel olvidado “slogan” de “Spain is different”, con el que se comenzó a llamar la atención del turismo internacional hacia este país, parece ser más cierto de lo que luego se ha pretendido aminorar por aquello de querer ser, en todo, como los demás; pero esto no es así. En la Aldea Mundial en que se ha convertido el planeta, todos son diferentes e irrepetibles; las leyes de la naturaleza obran de ese modo. ¿Existen dos cocodrilos iguales?... los que entienden, seguro que dirían que no.

Cuando el mundo obedece a la tendencia global de aproximación para alcanzar el desarrollo sostenido y la elevación solidaria del bienestar común, por esta vieja “piel de toro” corren vientos de desintegración nacional. El tiempo que se debería estar utilizando en mantenerse entre el pelotón de cabeza de la maratón convergente, cual niños en la escuela, parecen emplearlo en levantar las tapas de los pupitres, y lanzar su abigarrado contenido unos sobre otros. Los celtas y los iberos, romanos y cartagineses, visigodos, moros y cristianos, parece como si no se hubieran fundido lo bastante (genéticamente) entre sí, y permaneciesen vivas las rencillas contra otros, como, sin duda, motivos históricos tienen. La mayor evidencia la ha aportado el montaraz vascuence que preside la autonomía vasca, y, que, intentando “dar gato por liebre” al resto del país, proclamó: Si no aceptan –su disparatado plan-, ¿habrá que seguir conviviendo “a tortas”?. Que no son precisamente de maíz, ni dulces, sino más cercanas a las celtíberas y conocidas “hostias”. De eso en estos lares, se sabe un rato por desgracia, y aunque siempre se las lleven los mismos.

El país tiene una monarquía constitucional que ha cumplido. Fue un capricho dinástico del denostado franquismo, pero sirvió su figura para una pacífica transición del totalitarismo a la ejemplar democracia bajo un paraguas de intereses. Ha reforzado el inexistente patrimonio de una familia “gloriosamente fenecida”; se consiguió casi olvidar su arbitrario origen, y el gran interés no está mucho más allá que el de tener un heredero del heredero, según los obsoletos principios de la monarquía. Al fin y al cabo, de la historia ha aprendido “como” se hacen las maletas, “petacas”, según se dice en México.

Pero, para los que se aterrorizan con facilidad, o viven anclados en la esperanza de una intolerancia justiciera, el país ha cambiado en algo sustancial: se ha enriquecido con la paz, el orden, y la continuidad. Una asentada “middle class” ha rellenado el hueco entre ricos y pobres existente en los comienzos del pasado siglo. Y no sólo eso, sino que vive “empeñada”, y gran numero de españoles tienen que dedicar la mitad del sueldo que ganen en toda su vida para pagar la hipoteca de su casa. O los bancos se transformarán en los mayores propietarios de viviendas como jamás se ha visto. Decía el “Pegolí” en la nocturna tertulia estival de su restaurante levantino: -No sé lo que harán, pero, yo, en bicicleta no pienso volver a ir (ya era propietario de un “Mercedes”) Es una frase de sabiduría popular cuajada de pronósticos de futuro.

Momentáneamente, como señaló el “Wall Street Journal”, gobierna un presidente “por accidente”. Por un trágico accidente. Y ni con sus almibarados modales –“buen rollito”, se dice- para hacer olvidar esa circunstancia, consigue que “su pie acierte con un bolo”. La España de “pandereta” está al borde de alcanzar su apogeo, a pesar de que muchos la creyeran, también, fenecida. Pero la historia, siendo cíclica, y volviendo el hombre a donde ya estuvo, lo hace siempre en un lugar un poco más elevado. Es parte de la vocación universal de la humanidad, y ni los botarates más conspicuos con todas sus necedades, lo pueden evitar.

Es admitido que “las ideologías han periclitado y que lo que permanece son las identidades”. Si alguien entiende este galimatías rotundamente afirmado , por favor, responda de inmediato con un explicativo e.mail; se agradecerá reducir la ignorancia de esta columna. Los países, como los hombres, son ellos y sus circunstancias, como definió el filósofo.

Noticias relacionadas

Bienvenidas las iniciativas globales

Somos hijos del tiempo, pero también de la acción conjunta. ¡Aprendamos a organizarnos!

Cataluña en pie de guerra. Sólo el constitucionalismo salvará España

"Si los socialistas son derrotados en las urnas, irán a la violencia, pues antes que el fascismo preferimos la anarquía y el caos." Francisco Largo Caballero. (II República)

40 años de paz

La verdad es que ni tan buenos éramos entonces ni tan malos somos ahora, pienso yo

Cuatro docenas de años

Los cuento por docenas para que parezcan menos

VOX y el nuevo Régimen Tardofranquista

La estrategia electoral de VOX utilizará la táctica de la manipulación de las masas expuesta por Edward L. Bernays
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris