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Elsa Pataky enseña el trasero
Gonzalo G. Velasco
Cuando hace unos cuantos días sugería que la alarmante crisis de espectadores cinematográficos en las salas de todo el mundo se debía, antes que nada, a esa tendencia abstrusa de los trailers cinematográficos por contarlo todo, jamás me hubiera imaginado que sería Jose Luis Garci, enseña apergaminado de una ética, una estética y unos modos de hacer y comentar cine especialmente rancios, el hombre que abriría, con un arrojo por su parte que para sí quisieran los miembros de la Nouvelle Vague en sus fatuos tiempos de gloria, el camino para la solución del problema.
Muchos os preguntareis de qué demonios estoy hablando. Eso es así porque todavía no habéis tenido la inmensa fortuna de ver en la pantalla de vuestro cine más cercano el trailer, estupendo trailer, de la última obra de Garci. Se trata de Ninette, una adaptación de la pieza teatral de Miguel Mihura Ninette y un Señor de Murcia con Elsa Pataky de protagonista. O de co-protagonista. Ya que a juzgar por las imágenes seleccionadas para promocionar la película, queda claro que lo anterior no era más que una sinécdoque. El todo por la parte. La estrella por su culo. A la postre, ocupa más tiempo de proyección el trasero de la bella que su no menos hermoso rostro, sus compañeros de reparto o los propios eventos de la trama.
Todo en el teaser de Ninette parece diseñado para no poner en jaque la hegemonía voluptuosa de esa espalda sin nombre. Apenas hay diálogo y la puesta en escena se soluciona con un par de planos muy, muy sosegados. Luego el título, una musiquilla tontona y fin. No sé ustedes, pero yo, no siendo ni un incondicional de Garci ni un admirador de Miguel Mihura, no me perderé esta película por nada del mundo. ¡Un hurra por Garci y otro por sus sicalípticas estrategias de promoción audiovisual! ¡Vuelve el destape! Sí, sí, como lo oyen. En tromba, descocado, y ansioso por recordarnos que, si una imagen vale más que mil palabras, una imagen del culo de Elsa Pataky vale incluso más que un discurso de Fidel Castro. ¡Qué grande es el cine!
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