Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

El problema es esta Europa

ZEN
lunes, 13 de agosto de 2012, 07:34 h (CET)
Cuando nació la primera asociación de países con vocación europeísta ya lo hizo bajo el prisma de un mercado único. Fue la Comunidad Económica Europea. Nombre que a muchos todavía nos sale cuando nos referimos a la actual Unión Europea. Desde entonces la filosofía de esta institución ha sido la del mercado, “los mercados” que se dice ahora. Los diversos intentos de crear una Europa de los ciudadanos, social, democrática y unida políticamente, han sido boicoteados y abortados, desde los propios mercados desde los que se alentaban chovinismos nacionalistas de los estados componentes de ese barullo de lenguas, religiones e ideologías llamado Europa.

El actual Parlamento Europeo está dominado por fuerzas ideológicas en las que se prima el mercado común a la Europa Social de bienestar para sus ciudadanos. Y es de ahí, desde Bruselas y Estrasburgo, de donde surgen todas las directrices para crear los cimientos en cada país miembro para que ello siga así durante décadas.

Si no somos capaces de superar la Europa de los Mercados y evolucionar hacia una Europa de los ciudadanos, mal vamos los europeos y menudo chollo para los mercados. Cada uno de nosotros no pasaremos de ser una unidad de consumo para los productos que generan esos mercados. Los cuales están negociando con Rusia, China y otras potencias económicas para sacarnos, bien sacado, el jugo de nuestro bolsillo. No importamos para nada más. Mejor dicho, cada uno de nosotros somos una “unidad impositiva de consumo”, es decir, servimos para comprar y pagar impuestos.

Y para que todo les funcione bien a quienes dirigen esos “mercados” y ganen más dinero, es necesario acabar o reducir al máximo esos derechos que conformaron lo que algunos llamaron el “Estado de Bienestar” y ahora evoluciona hacia el “Bienestar del Mercado”.
Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

¿Cuándo dejará Europa de ser un vasallo de EEUU?

El fracaso de las sanciones de EEUU a Rusia

Eso de la Cuaresma ¿va contigo?

Ahora es tiempo favorable para convertirnos y creer en el Evangelio

¿El castellano en Cataluña? ¿Quién permitió que se aboliese?

La Constitución española no necesita ser interpretada respeto a la vigencia, en todo el territorio español, de la lengua que hablan más de 500 millones de personas: el castellano.

Banalización

Si bien, en esta lucha maníquea entre movimientos que se oponen a la igualdad y sólo buscan la discordia entre los diferentes géneros, un papel clave lo juega el auge del feminismo radical. A grandes rasgos, el feminismo no es una única ideología, sino que se divide en variantes como el liberal, el socialista, el étnico y el radical. Mientras el primero defendía los derechos de las mujeres, el segundo destacaba la opresión de las mujeres de clase trabajadora y el tercero el de las mujeres pertenecientes al mundo postcolonial. Actualmente, el feminismo radical se arroga el monopolio sobre el discurso feminista, convirtiéndose en un pensamiento excluyente y etiquetando como “machista” a todas aquellas corrientes que no comparten la totalidad de sus puntos de vista. El feminismo radical culpabiliza al hombre por el mero hecho de serlo, lo feminiza en su forma de ser y lo funde bajo el signo del patriarcado. En última instancia, el fin de esta versión ultramontana del feminismo es presentar la supremacía de la mujer sobre el hombre como una supuesta y falsa igualdad. No hay que engañarse. El feminismo radical no sirve a la mujer, ni tampoco al hombre. Ha desechado como motivo de su lucha otras causas en las que también está en juego la igualdad frente a la coacción: la violencia en los matrimonios homosexuales (tanto de hombres como de mujeres), la identidad transexual, el maltrato de los niños en el seno familiar, el maltrato del hombre en el hogar, el maltrato de los discapacitados y de las personas mayores por parte de su propia familia. El feminismo radical entiende que esta violencia no existe, que es mínima y que no puede ser comparada con la sufrida por la mujer. En definitiva, el feminismo radical es la gran traición -tanto como el patriarcado- hacia el propio ser humano.

El riesgo feminista

Hace unos días el arribafirmante escribió sobre los peligros del neomachismo
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris