Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

El crimen se viste de tradición en Tordesillas

Un traje tejido con la saña, la demencia y el desprecio
Julio Ortega Fraile
@JOrtegaFr
lunes, 6 de agosto de 2012, 07:49 h (CET)
La horda bien nutrida, como mandan los cánones de la cobardía. Las lanzas cuidadosamente afiladas, que la muerte viaja más cómoda en hojas aguzadas. La víctima, sola, como siempre; sola frente a la turba desquiciada y sus armas; sola para que sea más sencillo perseguirla, acorralarla y atravesarla; sola pero no anónima, porque el suyo es un crimen planeado, anunciado y consentido. Es un linchamiento legal, por eso, se sigue llamando tradición.

Una mañana más ese segundo martes de septiembre en una ciudad española: Tordesillas. ¿Una más? No, una muy diferente a todas. Porque ese día la Vega que se extiende en las afueras de la población transmutará en circo romano. Porque esa jornada se tornará al medioevo entre los gritos de los sayones, el polvo del suelo, y la sangre y el miedo del reo de una diversión humana. Porque en esa fecha fatídica, yacerán allí los cadáveres de la compasión, la ética y el progreso, y allí también serán pisoteados a golpe de carreras, trotes y lanzadas, mientras la ferocidad vampiriza la vida que se derramará por las hemorragias de un toro con el cuerpo perforado.

Y en el fondo, a ninguno de ellos lo habrá matado el acero, sino la saña de los verdugos, la demencia de quienes les otorgaron el poder para hacerlo, y el desprecio de una sociedad que lo permite y calla. Poco más de un mes es lo que queda para que "Volante", el Toro de la Vega 2012, pague con un dolor desmesurado y con su vida, el amparo legal que aún ahora tutela una costumbre brutal, primitiva, malsana e irracional.

Sabemos que algún día, la sociedad, con sus dignos políticos a la cabeza, evocará horrorizada la permisividad e indiferencia del pasado frente un acto que, de principio a fin, ensalza y transmite violencia y nada más que violencia. También a los niños. La pregunta es: ¿somos hoy tan ignorantes, tan miserables o tan cobardes como para tener que esperar? ¿Aguardar a qué? Mañana siempre es tarde ante un crimen. Y el Torneo del Toro de la Vega no es más que eso.
Comentarios
ludovico muchall 13/ago/12    06:45 h.
Darío Vegano 13/ago/12    06:09 h.
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

Para reforzar relaciones comerciales

V. Abelenda, Girona

El Estado se lava las manos

G. Seisdedos, Valladolid

Educación trasvasada... Educación utilizada

A. Alonso, Madrid

Cataluña, cromos y culpa

V. Rodríguez, Zaragoza

Rajoy da alas a los separatistas

E. Díaz, Madrid
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris