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Etiquetas:   Lencería fina   -   Sección:   Opinión

A la Reina Sofía nadie le hace caso

La Familia Real española desestructurada
Teresa Berengueras
@berealsina
lunes, 6 de agosto de 2012, 07:29 h (CET)
Parece que los esfuerzos de tener una familia feliz, unida y estructurada a la Reina Sofía le es imposible pese a los múltiples esfuerzos que hace y ha hecho toda su vida. Desde hace algún tiempo a la familia real española le es imposible lavar sus trapos sucios en casa, algo que gusta siempre a todas las familias importantes o no. Cualquier familia no desea que nadie se entere de las malas relaciones o de los problemas, que todo el mundo, cuando les vea siempre sea de forma permanentemente feliz, lejos de quebrantos y desidias.

A la Reina Sofía, a lo largo de su vida al lado del Rey Juan Carlos, además de hacer de Reina impoluta, con una profesionalidad perfeccionista hasta la saciedad, le ha tocado hacer de mediadora, primero salir ante todos los españoles, con una sonrisa amplia con temple y seguridad, cuando sus relaciones con el Rey atravesaban tiempos de crisis, de riñas, de sinsabores. Sofía de Grecia tuvo a gala siempre poner buena cara al mal tiempo y si bien es cierto que antes, en años pretéritos, la prensa no escribía, ni hablaba, con la claridad de estos días, ella resumía su papel con elegancia. Ninguna disputa en la calle, ningún reproche ante el pueblo soberano, nada de nada que hiciera presagiar tormentas palaciegas en su relación de pareja con el Rey, su marido.

Sí quiero para toda la vida

La Reina Sofía, desde que se casó con Juan Carlos en su Atenas natal, se impuso una boda para toda la vida, muy a pesar de los contratiempos. Cuando Sofía de Grecia dio el “sí quiero” lo hacía con el pleno conocimiento de ser la compañera estable para un príncipe que no sabía aún si iba a reinar, Sofía fue, en sus inicios de matrimonio oscuro y pendiente de un hilo sobre un futuro incierto, la pareja ideal para luchar al lado del que había nacido para reinar exactamente igual que ella y sabía que sus logros eran directamente proporcionales a sus desvelos.

En esa prehistoria monárquica de la que estoy hablando la prensa siempre fue positiva hacia esa monarquía que parecía incipiente y con poco futuro, sobre el tapete la institución se tambaleaba y al Rey se le llegó a motejar con el epíteto de “Juan Carlos el Breve”, con los años las cosas cambiaron y a ello contribuyeron actos públicos que hicieron asentar al Rey y a la Institución.

Sin embargo últimamente la Monarquía española se ha visto abocada a tiempos frágiles con dimes y diretes sobre el papel de prensa, dimes y diretes de los que forman parte los miembros de esta Monarquía que parece están caminando en una larga travesía encima del lodo.

El exilio de los Duques de Palma

El Rey optó por apartar a un exilio dorado a la familia de su segunda hija, la Infanta Cristina de Borbón, al saber que su yerno iba a estar imputado en una serie de reveses económicos, les mandó a vivir a Washington argumentando que el nuevo trabajo de su yerno, Iñaki Urdangarín, en Telefónica, le hacía imposible seguir viviendo en su chalet de Barcelona. Un asunto de trabajo que los españoles entendieron día sí y otro también y cada día más teniendo en cuenta que en el país el trabajo era un bien escaso para la mayoría de sus ciudadanos.

Antes la Infanta Elena, su hija mayor, se había divorciado de su marido Jaime de Marichalar, asunto éste que no gustó a nadie, un divorcio siempre es el resultado de algo inapropiado en una familia, y más cuando ésta tiene esencia institucional y muy a pesar de vivir en un país en donde el divorcio es legal para cuando las cosas van mal en una pareja. Hoy todos estamos pensando por qué el Rey y la Reina no han llegado a este extremo teniendo en cuenta que el Rey ha demostrado que tiene otras relaciones que parece le satisfacen mucho más que las que mantiene con la Reina.

Este dato se hizo público este año cuando el Rey tuvo un accidente de caza y a su lado no estaba la Reina sino una encantadora rubia de la que supimos acompañaba al Rey desde hacia bastantes años sucumbiendo a sus encantos, y que la Reina era la Reina de los españoles pero no la reina de su corazón.

Soy de las que creo que el trabajo nada tiene que ver con el amor o la relación de pareja y entiendo perfectamente que cuando los lazos de unión de una pareja se rompen, si el divorcio está ahí, no es un mal, es una solución.

El divorcio, la solución

Entiendo que la Casa Real española vela por la seguridad de la Monarquía pero también creo entender que la seguridad no pasa por mantener a sus miembros en el sacrificio perenne. Digamos que si hubo dolor en el seno familiar de los miembros reales cuando se divorció la Infanta Elena, lo debería haber ante el divorcio de sus seres principales como el Rey y la Reina pero el pueblo español siempre ha sido muy comprensivo con los asuntos del corazón y comprenderían un divorcio del Rey y la Reina y mucho más después de saber la realidad, tampoco es bueno, me parece a mi, que la Reina se erija, en estos tiempos de libertades personales , como la eterna sufridora a la que le caen todos los sambenitos, la que hace una vida de Reina, muy alejada de un Rey que también hace la suya.

El Rey Juan Carlos y la Reina Sofía sólo aparecen juntos para las fotos, en actos de puro protocolo y la Reina teóricamente sufre, ella sabe que su lucha por unir a una familia rota (no sólo su matrimonio está echo añicos) es prácticamente imposible. Este verano parece que por encima de todo desasosiego quería disfrutar en sus vacaciones en Marivent de sus ocho nietos, pues eso, de momento, se cree que está lejos de convertirse en una realidad.

La foto soñada

Bonita foto la de la Reina paseando en su lancha “Somni” con ese cielo azul y aguas turquesas que les acompaña. Los deseos, sólo son eso, deseos, y muchas veces nunca se cumplen. Hemos visto cómo los Duques de Palma llegaron a Barcelona se instalaron en su chalet de Pedralbes, Cristina de Borbón, en principio, tenía que ir a Marivent con sus cuatro hijos, iba a pasar ocho días de vacaciones al lado de su madre y la Infanta Elena, su hermana, y sus sobrinos Victoria y Froilán.

La Casa Real lo había dicho así a los periodistas, a todos aquellos que quisieran publicar tan buena nueva. Llegaron a Palma de Mallorca los cuatro nietos de la Reina pero sin su madre, la Infanta Cristina, ésta prefirió quedarse al lado de su marido, él, como es sabido, tiene que vérselas ante el juez por estar imputado por malversación de fondos, prevaricación, falsedad documental y fraude a la Administración por sus negocios con el Instituto Nóos.

El Rey apartó a los Duques de Palma en el momento en el que el juez levantó el secreto del sumario y se sirvió en bandeja a los medios de comunicación el escándalo de Iñaki, yerno real, imputación que llenó a Zarzuela de grandes quebraderos de cabeza al tiempo que se iniciaba un período de crisis jamás vivido en la Casa. El Rey pedía en el discurso de fin de año que la ley fuera igual para todos los españoles y al poco tiempo un miembro de su familia se veía imputado y declarando ante el juez. Un grave revés para la Monarquía que ha visto mermada su credibilidad por los cuatro costados.

La Reina cerró filas al lado de la familia de la Infanta Cristina visitándolos en su casa de Washington, acto que el Rey, dicen, vio como una grave afrenta a la Institución y constituyó un acto más que le alejó de Doña Sofía.

El Rey y los Príncipes de Asturias velan por el divorcio de Cristina

En Palacio se han descubierto dos bandos, el del Rey, el Príncipe y la Princesa Letizia que quieren recuperar el esplendor perdido y para ello sólo encuentran un camino, que Cristina de Borbón se divorcie de Iñaki, según el Rey y los Príncipes de Asturias el bien de la Monarquía española pasa por quitarse de encima a aquella persona que tanto desequilibrio les ha aportado.

Este pasaje a mi me recuerda cuando de pequeña iba a las monjas y alguna de ellas dejaba los hábitos, cuando las niñas preguntábamos por la ausencia de aquella aseguraban sin más detalles: “Las manzanas podridas hay que separarlas de las buenas”.

El peor enemigo

Pues bien, parece que el Príncipe Felipe que antes era uña y carne con su hermana la Infanta Cristina ya que ésta y su imputado marido estuvieron de su parte cuando Felipe se enamoró de Letizia ofreciéndole su brazo y casa cuando el Rey y la Reina no veían la relación de Felipe y Letizia con buenos ojos, ahora el sucesor de la Corona y su esposa ven peligrar el trono y se erigen en el peor enemigo de Cristina que implora, me lo aseguran fuentes dignas de crédito, comprensión a su hermano.

Por otro lado hace muchos días que Letizia no aparece en público mientras se sabe que el Príncipe se ha ido de cena con amigos, una salida regia muy privada, pero todo se sabe. Los que hablan de ley dicen que Letizia tiene una agenda llena de trabajo en su despacho, que ésta y no otra razón es el motivo por el que nadie la ve ni se sabe en que ala de palacio elabora su trabajo.

Y para redondear el tema el Príncipe Felipe ha llegado con sus hijas a Palma de Mallorca este viernes sin Letizia, la ausencia de la princesa es inesperada, nadie saber por qué Letizia no sale de Palacio, o sí y nadie lo quiere o puede decir. Se ha dicho en muchas ocasiones que a Letizia no le gusta ir a Palma y que cuando pisa suelo isleño su carácter se agria.

En el supuesto caso de que la princesa estuviera embarazada alguien ya habría echo correr ríos de tinta con una noticia, muy alegre en este caso y también sabemos todos que las Casas reales no hacen público este tipo de novedades hasta pasados los tres meses de gestación. A Letizia hace un mes que no se la ve, despareció de la agenda de actos, es muy raro que el Príncipe salga con amigos a cenar sin Letizia, aunque es una pareja que ya ha salido por su cuenta en otras ocasiones, el amago de la Princesa resulta muy raro, algo antinatural, debemos esperar hasta que haya señales de humo o sencillamente que aparezca la princesa con mejor forma que en otras ocasiones debido, quizás, a unas vitaminas debidamente tomadas.

Dadas las circunstancias de la familia real esta vida inexplicable de entradas y salidas en Marivent sin orden ni concierto dan mucho qué hablar y para mal, la Institución hace aguas. Si comparamos la forma de actuar, de hacer y de presentarse en público de las familias reales de otros países vemos que la de España atraviesa una grave crisis difícil de comprender y de solucionar. Nada agradable para nadie y menos por la ciudadanía que está pendiente de la evolución de una familia antaño supuestamente bien avenida.

Las vacaciones privadas de Felipe y Letizia

El Príncipe Felipe ha llegado a Marivent con sus hijas y sin Letizia y al parecer será por pocos días ya que Felipe y Letizia, de aparecer ésta, como ya es habitual en otros años, van a desaparecer para hacer sus vacaciones privadas, generalmente lejos de España, para proteger su intimidad y olvidarse del ajetreo diario de su país, pienso, que estando el país como está, los posibles futuros reyes deberían lanzarse a la calle para hacerse querer y pasar sus vacaciones privadas en algún lugar de España, conseguirían dos cosas, que el pueblo les conociera, les hace mucha falta y tener mayor comunicación pues, hasta hoy, andan muy escasos de ello.

Por otra parte en la familia de la Princesa también ha habido un problema judicial en el que la abuela Menchu ha tenido que acudir a declarar ante el juez por un supuesto alzamiento de bienes, por el mismo tema deberán hacerlo su tía Henar y el padre de la princesa.

Asuntos judiciales en la familia de Letizia

La presencia de la popular abuela Menchu ante el juez, la imputación de Urdangarín, la desaparición de Letizia, la no presencia de Cristina de Borbón al lado de su madre en Marivent, el alejamiento entre la pareja real o unas vacaciones principescas lejos de un país que va camino del desastre hacen que la Monarquía española no ande segura y equilibrada, los ciudadanos de este país pasamos sinsabores muy graves, si la Institución que hasta hace bien poco, parecía que se sostenía, soplara el viento desde donde soplara, ahora ya no es así , todo va manga por hombro y los españoles ya no creen en nada, ni en los políticos, ni en los banqueros, quedaba la Monarquía, ésta zozobra, ya estamos como en el Titanic. Sólo queda el esfuerzo de la Reina, desgraciadamente tampoco nadie cree en sus inútiles esfuerzos.
Comentarios
ipatiev 23/abr/14    17:13 h.
keiko 19/abr/13    05:28 h.
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