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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Cooperantes “indignados”? Basta ya de jugar con fuego

Miguel Massanet
miércoles, 1 de agosto de 2012, 07:13 h (CET)
El historiador romano Appiano (95 d.C.- 165 d.C.) en su relato histórico “Las Guerras Mitridáticas”, se refirió a la imprudencia con las siguientes palabras: “La imprudencia suele preceder casi siempre a la calamidad” y no voy a ser yo, un vulgar ciudadano de a pie del siglo XXI, quien le vaya a quitar la razón a este preclaro varón, que se atrevió a escribir la Historia de Roma, hasta el emperador Trajano, en nada menos que 24 libros. No obstante, se me ha ocurrido comentar un tema que está relacionado con la imprudencia, podríamos decir que con una imprudencia un poco politizada o si lo prefieren trufada de un animus incommodandi que no se acaba de entender cuando, evidentemente, la medida adoptada por el ministerio de Asuntos Exteriores, entra dentro lo que haría cualquier persona sensata cuando tiene conocimiento de que algo peligroso puede ocurrirle a cualquier familiar, amigo o vecino.

Y es que, parece que a algunos ya se les ha olvidado un incidente que tuvo lugar e 13 de octubre del pasado año, cuando dos cooperantes fueron secuestradas, en el campo de refugiados de Dadaab, a unos 100 km. de la frontera de Somalia. Por si no fuese suficiente el problema que están causando los cooperantes al Estado español: otros dos de ellos, un chico y una chica fueron retenidos en el Sahel desde el 22 de octubre del mismo año, junto a una cooperante italiana Rossella Urru. En realidad, esto de los secuestros ocurridos mientras estaban realizando operaciones humanitarias, parece que no se trata de hechos aislados, ya que desde el año 1.996 han sido 56 y de ellos son 12 los que lo fueron en el continente africano ( Sierra Leona, 1996), ( Somalia 2007-2008) y Mauritania (,2009-2010).La frecuencia con la que los terroristas se fijan en víctimas españolas para sus secuestros, seguramente nos puede llevar a la conclusión de que seguramente son los que les resultan más rentables y menos peligrosos.

Nadie pone en duda el espíritu filantrópico de estas ONG ni los beneficios que, su tarea, puede reportar a estos refugiados que mal viven en campos de acogida y la labor humanitaria que médicos, enfermeros y voluntarios desempeñan generosamente dedicando su tiempo es estas labores. Pero todo debe tener su medida, porque existen unas condiciones mínimas que siempre se deben respetar. El actuar imprudentemente, aunque generalmente no acaba por beneficiar a nadie, puede dar lugar a que produzcan situaciones de tensión con las que deberá apechugar el Gobierno de la nación y, efectos económicos, generalmente muy elevados que, esto sí, atañen a todos los ciudadanos del país que son, en definitiva, quienes deben costearlos con sus impuestos.

El que unos señores que han sido llamados a España por el ministerio de Asuntos Exteriores, no compartan los motivos, por otra parte muy razonables y avalados por informes de los Servicios Secretos, del señor ministro señor García–Margallo puede ser un indicio de su interés por su trabajo y su heroica dedicación a hacer el bien; pero también de su poca sensatez, de su falta de agradecimiento por el esfuerzo del Gobierno que lo repatría para evitarle una probable situación de peligro y, permítanme que lo diga;:de una cierta animadversión, puede que política, que intentan explotar dándole un cariz político, involucrando a Marruecos y a su Rey en una “tenebrosa” conspiración para evitar que los saharauis reciban atención desde España. "Honni soit qui mal y pense", es el lema de la Orden de la Jarretera inglesa, cuya traducción del francés viene a decir: “Que la vergüenza caiga sobre aquel que piense mal de ello” y que yo, sin escrúpulos les recordaría a estos aprendices de políticos.

En todo caso, conviene recordarles a estos señores cooperantes, muchos de ellos universitarios y que, por tanto, no pueden alegar desconocimiento; que les guste o no aceptarlo, son ellos los que se han metido en el avispero del conflicto territorial existente entre el Frente Polisario y Marruecos. Un tema que lleva años embarrancado en la ONU que, como siempre, ha sido incapaz de encontrarle una solución que satisfaga a ambas partes. Fruto de esta situación anómala, todo el que se desplaza a aquella región sabe que se expone a tener que pasar por situaciones dramáticas y debe asumirlo como un empeño y un riesgo personal. Otra cosa sería que se pretenda involucrar, en todo ello, al Estado español, que ya soporta bastantes problemas para intentar salir de la extremadamente delicada situación en la que nos hallamos y en la penuria económica en la que nos encontramos; para tener que estar pendiente y asumir, a la fuerza, un posible rescate de unos señores que, por tozudez, están empeñados en exponerse a él. Sin rodeos, todos sabemos que, cuando se negocia un rescate siempre existe un precio que hay que pagar, fuere un intercambio de los rehenes con algún preso terrorista o sea una elevada cantidad de dinero, para conseguir doblegar las exigencias de los secuestradores, quienes la única alternativa que ofrecen es la ejecución de la persona secuestrada.

Cuando los representantes del Gobierno, para negociar, piden “una prueba de vida” es debido a que no quieren exponerse negociando un rescate a cambio de un cadáver. Cuando el señor García–Margallo habla de un “secuestro inminente” no es por ganas de traerse a los cooperantes, lo que siempre representa un importante coste material y diplomático, sino que tiene motivos suficientes para pensar que existe un evidente peligro de una acción de esta clase. Ya sabemos, porque no es ningún secreto, que cuando los negociadores dicen que “ El tema es muy delicado y hay que tratarlo con discreción”, es porque se está gestionando por medio de intermediarios, en un intento de llegar a un acuerdo; lo que nunca nos dicen es lo que nos cuesta a los españoles los rescates que hemos estado pagando durante los últimos años, para liberar a los imprudentes que se han metido en la boca del lobo, sin tener en cuenta el peligro de que les ocurriera algo semejante. Recuerdo el episodio de una caravana de 15 vehículos de una ONG catalana, Barcelona Accio Solidaria en la que viajaba, por cierto, la esposa del alcalde de Barcelona, señor Hereu, hecho que tuvo lugar en Mauritania. Fue asaltada por terroristas y fueron secuestrados 3 de sus miembros. Se dijo que eran terroristas de Al Qaeda. Posteriormente fueron liberados ¿cuánto nos costó a los españoles aquella imprudencia? No lo sabemos, pero podemos apostar que algunos millones.

Si estos señores, que tanto se han molestado por haber sido rescatados, quieren volver, como ha dicho el señor ministro García–Margallo: “Pueden volver si quieren, pero tienen que saber que, cualquier cosa que les pase, les afectará a ellos y a todos los españoles”. Por mi parte hubiera sido mucho más duro y, claro, por esto no soy ministro de Exteriores, pero les hubiera hecho firmar un documento “liberando a las autoridades españolas de cualquier tipo de responsabilidad y eximiéndolas de intentar su rescate” Si quieren hacerse los mártires están en su derecho, pero no obliguen al resto de los ciudadanos a hacernos cargo de sus conductas imprudentes. Ya basta de “iluminados” y de “salvadores del mundo” que juegan a involucrar a los demás, sin quererlo, en sus propios asuntos. O esta es mi opinión, señores, sobre estos sujetos.
Comentarios
Deejay 21/ago/12    05:52 h.
Hendra 18/ago/12    21:19 h.
Auth 18/ago/12    20:07 h.
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