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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   Cataluña   -   Sección:   Opinión

Contubernio de Podemos y separatistas. Sánchez va por libre

“No hay ninguna absurdez tan obvia que no pueda ser firmemente plantada en la cabeza de un hombre si simplemente comienza a imponérsela antes de los cinco años de edad, repitiéndola constantemente con un aire de gran solemnidad” A. Schopenhauer
Miguel Massanet
jueves, 19 de octubre de 2017, 07:59 h (CET)
Es evidente que, lo de aplicar el Art.º 155 de la Constitución, les molesta tanto a los independentistas del señor Juncadella y Puigdemont, como a los miembros del mismísimo Gobierno de la nación. A tenor de lo que les escuchamos repetir continuamente al señor Rajoy y a la señora vicepresidenta, conminando a que antes de que llegue el último plazo, que termina mañana jueves, rectifique y retorne a la legalidad; de modo que si por un casual ( que no esperamos que se produzca) el presidente de la Generalitat catalana rectificase y afirmase que nunca ( por mucho que la proclamó, claramente, ante todos los que seguimos por TV la experiencia de aquel día de vergüenza para la patria española) quiso declarar la proclamación de la república independiente catalana, es obvio que se le perdonarían todos los pecados políticos que ha venido cometiendo en contra del Estado español, su Constitución y los mismos ciudadanos españoles que residimos en Cataluña y, vean ustedes por donde el señor Puigdemont y sus aliados acabarían: “tutti contenti e tutto si è risolto”

La ocasión de dejar zanjado, de una manera definitiva, el eterno problema del nacionalismo catalán, que ahora se le presenta a la España constitucional, es evidente que no entra en los planes del señor Rajoy y su timorato gobierno de “dialogantes”; aunque es obvio que, con semejantes sujetos, no existe nada de lo que se pueda dialogar que no signifique ceder nuevas concesiones que, evidentemente, van a tener una repercusión negativa en el resto de las autonomías españolas, muchas de las cuales han sabido arreglarse con menos subvención y financiación que la catalana y cumplir con su objetivo de déficit, ajustándose a las instrucciones que se les fijaron desde el Gobierno de la nación. Lo que, en realidad, sucede es que entre los partidos que actualmente se enfrentan al órdago soberanista, no existe la unanimidad en cuanto a la forma en la que se ha de aplicar el cacareado 155 y, ante esta incertidumbre, el siempre dubitativo presidente del Gobierno, vuelve a dar muestras de su miedo a quedar abandonado, en plena batalla, por alguno de sus socios, que sabe a ciencia cierta que están planeando traicionarlo, en el momento cumbre de este enfrentamiento fratricida, quizá en el que más le pueda perjudicar.

No decimos que no esté en lo cierto, pero, así como está el tema de los políticos en España, si no se lía la manta a la cabeza y asume toda la responsabilidad de las medidas que, toda España, le está pidiendo para que actúe con firmeza contra esta evidente revolución que está teniendo lugar en una parte del pueblo catalán que, es evidente, en estos momentos está poniendo a prueba la solidez del Estado de Derecho español. Como ya hemos anunciado en varias ocasiones (al parecer con escaso éxito), por mucho que se intente desconocerlo o no les interese valorar los hechos que, simultáneamente a los ataques del separatismo catalán, están teniendo lugar en otros lugares de España, como pueda ser la actitud, evidentemente colaboracionista de la alcaldesa Carmena, de Madrid, apoyando sin ambages ni otros disimulos, a los caudillos del separatismo catalán, criticando la encarcelación de los señores Sánchez y Cuixart, presidentes de la ANC y del Omnium Cultural, respectivamente, dos organizaciones que ya debieran de haber sido ilegalizadas por sus atentados en contra de la Constitución y sus actuaciones contrarias a los españoles y la Constitución.

Tenemos el convencimiento de que se ha establecido una “entente cordiale”,no explicitada externamente, entre los separatistas y los podemitas, dentro de un marco general de acoso y derribo al gobierno del PP, del que están formando parte, cada cual con su peculiar forma de actuar, una serie de actuaciones seudoterroristas a cargo de grupos entrenados en esta clase de atentados, como es el caso clarísimo de los extraños, numerosos y perfectamente organizados incendios que, de repente, con una precisión extraordinaria, han ido apareciendo de una manera, tan “oportuna” a la vez que “efectiva”, consiguiendo desbordar los servicios encargados de la vigilancia y extinción de los fuegos forestales de Galicia y de la comunidad asturiana. La forma, la sincronización, los métodos y la eficacia de este terrorismo pirómano, hacen pensar que forma parte de toda una operación encaminada a crear miedo, inquietud y desasosiego a los ciudadanos, que se ven amenazados desde varios frentes que, para algunos están perfectamente encajados desde lo que se podría considerar un nuevo frente populismo, orquestado desde la extrema izquierda y los separatistas catalanes que son los que, verdaderamente, podrían sacar provecho de todas estas acciones que pretenden debilitar la confianza de los ciudadanos en sus gobernantes.

El señor Pablo Iglesias de Podemos ha jugado fuerte, esta vez, apoyando a los separatistas; lo que puede significar que, si la operación fracasa o su participación en ella no le proporciona el rédito que pretende sacar pude que, en unas nuevas elecciones, le pueda costar que su partido pierda fuelle y quede relegado a ser una formación como era el PC antes de que ellos llegasen apoyados por Maduro. De ahí sus formas apasionadas de manifestarse en las Cortes, su agresividad y su empeño en pintar una España que nada tiene que ver con la que todos conocemos, si se exceptúa la zona catalana en la que, precisamente por la labor independentista y su cerrazón respecto al daño que están haciendo a la economía de la autonomía ( ya son 692 las empresas que han cambiado la localización de su domicilio social trasladándolo a otras regiones de la península) se ha llegado a un punto en el que ya son miles las voces que denuncian que ya se están notando los efectos de la inquietud que está produciendo entre los inversores, nacionales y foráneos, que están empezando a cambiar sus planes pensando en trasladarse a otros lugares, no sólo en cuanto al domicilio social, sino al fiscal y, en un periodo posterior, sus mismos centros de producción en Cataluña. También el turismo en estos últimos días ha sufrido una bajada de un 15%.

Ya, a pesar de la confianza que pretendió infundir al pueblo catalán, un abrumado señor Junqueras, que pretendió tranquilizar a los sujos ante el evidente abandono de empresas hacia localizaciones del resto de España; cuando dijo que estos traslados eran temporales y que, en breve, todas las empresas que se han marchado volverían. Fracasó en su intención de engañar, una vez más a los empresarios ubicados en esta autonomía y, como se sigue viendo, cada día en un goteo incesante, son más las empresas que cambian su domicilio social, las últimas Codorníu y Pastas Gallos, siguiendo las decisiones que, la mayoría de empresas importantes ubicadas en Cataluña, han ido tomando, ante el peligro de lo que pueda suceder en una autonomía en la que reina la inseguridad jurídica y en la que, prácticamente, todas las entidades bancarias ya se han traslado a “territorio español”, ante la eventualidad de que Cataluña pudiera quedar fuera de la CE. Nadie quiere estar en manos de salvajes indisciplinados que, insistiendo en su pacifismo y su comportamiento correcto, cuando llega el momento, son capaces de apelar, como ya lo hicieron con unos guardiaciviles que obedecían órdenes de los jueces, a los que intentaron agredir y les destrozaron los vehículos en los que se habían desplazado, obligándoles a tener que huir en medio del lanzamiento de objetos e insultos por parte del gentío que los acosaba, alentado y enfurecido por estos dos señores, “inocentes” y “pacíficos” que se dedicaron a jalear, exaltar los sentimientos más bajos de los manifestantes y empujarlos a acosar e intentar agredir a los encargados del registro ordenado por el Juez; con gran peligro para la integridad de quienes se limitaban a cumplir las órdenes de sus superiores.

Pero existe un factor de preocupación añadido a todo lo que viene ocurriendo y es, señores, la actitud poco razonable del PSC y su representante el señor ICETA que, con una irresponsabilidad que podría extrañar a quienes no conociesen a los actuales dirigentes de los socialistas, se han añadido a todos aquellos que han criticado que, los jueces, hubieran decidido mandar a la cárcel a los señores Sánchez y Cuixart; como si no hubiera suficientes motivos para mantenerlos fuera de circulación hasta que sean juzgados de los graves delitos que se les imputan. No deja de llamar la atención las críticas que, desde la formación socialista, se están empezando a producir contra la actuación de los dirigentes gallegos, a los que intentan hacer responsables de los apuros en los que se encuentran los bomberos y fuerzas antiincendios, impotentes ante la necesidad de enfrentarse a más de 80 incendios a la vez, unos en Galicia y otros en Asturias. Alguien recordará la que armaron las izquierdas en contra del Gobierno, en aquella ocasión del PP, cuando, desde un barco que navegaba cerca de la costa gallega, se derramaron varias toneladas de lo que se dio en llamarse “chapapote” que, desafortunadamente, como ha sucedido en otros muchos lugares, convirtió en impracticables muchas de las playas gallegas.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, tememos que, habiéndose llegado, como ha ocurrido, a un punto donde ya no caben más aplazamientos, continuemos dándoles cuerda a quienes saben que necesitan ganar tiempo, a la espera de que alguna nación más propicia a dejarse engañar, pudiera lanzarles un cable, que favoreciese sus proyectos de escisión algo que, de momento, no tienen posibilidad alguna de que suceda. Hoy, más que nunca, nos estamos jugando la democracia española que, como sabemos, está siendo amenazada utilizando los resortes más indignos que les proporcionan la dispersión política que actualmente tenemos en nuestra Cámara baja.
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