Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Elecciones en Irán

Piotr Goncharov
Redacción
martes, 28 de junio de 2005, 23:33 h (CET)
La victoria de Mahmud Ahmedi Nejad en las elecciones presidenciales en Irán no suscita dudas. Es una victoria más que convincente, con una colosal ventaja, la que obliga retirar razonamientos sobre las eventuales falsificaciones y el uso del llamado recurso administrativo. Pero son pocos los expertos que asumirán el riesgo de predecir sus consecuencias.

El triunfo del nuevo presidente no simplemente produjo sensación, especialmente entre quienes seguían atentamente las peripecias de los comicios, sino que provocó literalmente un choque en Europa y EEUU. Un político "poco conocido", según analistas occidentales, con reputación de un "outsider", de repente obtuvo una victoria contundente, según escribirían muchos comentaristas.

Ya después de la primera ronda era pronosticable la victoria tanto de Nejad como de Rafsanjani. El primero goza del apoyo entre las más amplias masas, mientras que el segundo es un famoso "peso pesado" de la política, ya ocupó el sillón presidencial a comienzos de los años 1990, dando impulso a las reformas liberales.

El que los liberales Mehdi Kiarrubi y Mostafi Moin le hayan perdido a Nejad ya en la primera vuelta tenía que servirles de una seria advertencia tanto al ala reformadora de la élite política iraní como a Occidente, con EE.UU. a la cabeza. Durante los ocho años de su presidencia el reformador liberal Mohamad Khatami no supo realizar la mayor parte de los programas trazados. En la economía, las reformas liberales han quedado o en estado embrionario o realizadas a medias.

Khatami no logró sacar al país del aislamiento impuesta bajo presión de EE.UU., ni definir la posición de Irán con respecto a EE.UU., aunque actuó no sin la ayuda de los omnipotentes ayatallah del Consejo de determinación de lo oportuno de las decisiones que se toman, encabezado por Rafsanjani.

Hacia finales del segundo mandato presidencial, Khatami ha agotado el crédito de confianza que le concedieron los electores sencillos, cuyo número es mucho mayor en Irán que el de los entendidos de las finuras de las colisiones políticas de hoy día.

Por mucho que los liberales Kiarrubi y Moin se esforzaran por criticar a Khatami durante la campaña electoral, no consiguieron corregir la imagen deteriorada del ala reformadora. A juzgar por todo, los ánimos en la sociedad irania han cambiado radicalmente, y el péndulo de la orientación política empezó su movimiento en dirección contraria, hacia el recrudecimiento de la economía de "ektesade toujidi". Precisamente al promover esa consigna de la "justa distribución" de los bienes materiales, conocida desde hace mucho, Nejad supo ganar las elecciones. Está bien ello o mal, los propios iraníes tendrán que decirlo.

Otra cosa es cómo van a enfocar el programa del nuevo presidente en Occidente, en primer lugar en EE.UU.. Sin esperar siquiera a que terminara la primera vuelta, Washington lo calificó de poco democrático, que no garantiza el carácter legal del poder. Los demás países occidentales prefirieron esperar los resultados finales, y sólo al conocerse éstos expresaron su decepción.

La manifestación de Ahmadi Nejad de que los intereses nacionales constituirán la médula de la actividad del Gobierno popular, mientras que los principios de realización de los proyectos de petróleo y gas se revisarán a favor de las compañías nacionales solamente, no puede menos que suscitar pesimismo por parte de EE.UU. y Occidente en su enfoque de las futuras autoridades de Irán. Si añadimos a ello que en el problema iranio fundamental, el programa nuclear del país, el nuevo presidente ya ha lanzado un reto a los líderes occidentales, manifestándose a favor de desarrollarlo "en pie del derecho nacional inalienable", cabe esperar que en agosto próximo se avivan pasiones en torno al "dossier nuclear iranio". Esta vez nadie ni nada le podrá impedir a EE.UU. plantear someterlo a examen del Consejo de Seguridad de la ONU.

Tras largas conversaciones Irán - UE, por fin puede realizarse el sueño de la Casa Blanca, si Irán declara oficialmente la suspensión de la moratoria impuesta sobre la realización del programa de enriquecimiento del uranio. Tal paso tendría consecuencias impredecible, dado el carácter impredecible de la política que aplica la actual Administración estadounidense: desde una rigurosa aislación hasta el empleo de la fuerza. Las dos variantes ya fueron analizadas por la Administración Bush.

EEUU prevé imponer nuevas sanciones a las compañías que le ayuden a Irán a desarrollar programas de armamento. El presidente Bush todavía no ha firmado la respectiva disposición, pero, según expertos, lo hará antes de dirigirse a la reunión del G8, que se celebrará en Escocia. Nadie duda de que esa prisa se debe a los resultados obtenidos en las elecciones presidenciales en Irán. Washington ya ha informado de sus planes a sus aliados más importantes que sostienen negociaciones con Irán: a Gran Bretaña, Francia y Alemania.

No cabe duda alguna de que las sanciones estadounidenses están apuntadas, en primer lugar, contra las compañías rusas. Y no sólo porque Rusia sea la principal partenaire de Irán en la realización de su programa nuclear. Moscú ha manifestado que enfoca las elecciones presidenciales como un importante acontecimiento en la vida de Irán y que Rusia va a respetar la opción que hicieron millones de iraníes.

Hace un tiempo los politólogos rusos ya exhortaron a EE.UU. a no "democratizar" a Irán cueste lo que costare, librándolo del régimen de los "ayatollah no elegidos", a no forzar la Historia, sino que permitirle transcurrir de modo natural. Pero el rasgo distintivo de la Administración Bush consiste precisamente en ver con su propia óptica el mundo y a sí misma dentro de éste.

____________________

Piotr Goncharov es comentarista de la Agencia Rusa de Información 'Novosti'.

Noticias relacionadas

El huracán Florence expone la dura realidad de la desigualdad en Estados Unidos

El huracán de categoría 4 avanzó a una velocidad de varios kilómetros por hora inundando las Carolinas estadounidenses

La Cataluña imaginaria y autosuficiente de los separatistas catalanes

“La autosuficiencia es incompatible con el diálogo. Los hombres que carecen de humildad o aquellos que la pierden, no pueden aproximarse al pueblo” Paulo Freire

Dos debates, dos Españas

La crispación general y el estilo bronco, zafio y chulesco del diputado Rufián representaba el nivel de descrédito que ha alcanzado el debate parlamentario

La distopía del Máster Casado

Sánchez en situación apurada

Casado exculpado por el fiscal
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris