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Etiquetas:   Un día menos   -   Sección:   Opinión

Enséñame tú a mi también

Juan Antonio Hurtado
Redacción
lunes, 27 de junio de 2005, 22:34 h (CET)
Todo es una cadena y obviamente detrás de cada enlace viene otro, al igual que detrás de una persona viene otra, y eso lo podrían explicar mucho mejor las personas que han tenido un hijo, que se podría confundir con ser padre o madre.

Los niños son educados por sus padres durante toda su vida, te inculcan unos valores consciente o inconscientemente que se arraigan a ti de una forma embriagadora, una personalidad y un carácter entrenados día a día y detrás de sus respectivas noches. Los buenos o malos padres educan de alguna forma a sus hijos, los educan como consecuencia de una educación propia que han ido adquiriendo con el paso generacional de sus abuelos y padres, es decir, unos padres educan a sus hijos conforme su propia educación.

Lo que ocurre como en casi todos los aspectos de la vida, es que todo lo que sube baja y todo lo que aparece vuelve a desaparecer, y por eso es cuando llega el momento en el que un hijo es consciente de que esta educando o intentadlo con el mismo ímpetu con el que sus padres lo hicieron con él. Llega un momento en el que un padre ya no tiene nada mas que mostrar y es el hijo el que ha aprendido conceptos inalcanzables para la mentalidad digamos obsoleta o mas bien arcaica, llega ese momento en el que un hijo puede enseñar a unos padres a abrir las puertas del balcón, quizás de esta forma entre un poco mas de luz en la habitación. Quizás un hijo puede hacer volver a ver en los corazones de unos padres, del cual no han dejado de brotar sangre, sudor y lagrimas para conseguir un sistema de vida superior y merecido para sus queridos hijos, puedan como decía enseñar a sus padres a ver la vida con otros ojos, con unos ojos llenos de jubilo porque saben que son jóvenes, que no importa las arrugas de la mano ni incluso las temidas patas de gallo, que un hijo enseñe a un padre a revivir sentimientos que hace años dejaron de experimentar.

Con esta idea deberíamos todos afrontar que una vez más se vuelve a demostrar que cada día y cada vez mas estamos aprendiendo y enseñándonos a nosotros mismos a reinventarnos cada día para volver a ser una persona completamente diferente al levantarse de la que se durmió por la visita del sueño. Cada uno de nosotros debemos enseñar y aprender y lo hacemos inconscientemente y es una estupidez poner barreras a personas que crees que por tu situación social no deben enseñarte cosas que tu nunca llegarías a experimentar. En definitiva, más comunicación entre las personas, más charlas familiares, más certeza en tus actos para así no tener que mentir a tu mejor amigo, complicidad con tu pareja a la que no tienes miedo a perder, a poder sentarse con tus padres a charlar. A disfrutar.


Dedicado a mis padres y a Virtuditas.

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