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'Las revoluciones cromáticas' y los destinos de ex líderes

Tatiana Stanovaya
Redacción
sábado, 25 de junio de 2005, 01:04 h (CET)
En los países de la CEI donde hace poco se realizaron "revoluciones" existe dependencia mutua entre cómo fue tomado el poder y la actitud del nuevo régimen hacia los líderes derrocados. En cuanto al grado de la rigurosidad que se muestra hacia éstos, el primer lugar lo ocupa Kirguizia, el segundo Ucrania y el tercero Georgia.

El destino de los ex líderes depende de los siguientes tres factores: el grado de la rigurosidad manifestada durante la toma del poder, el grado de la confrontación entre los viejos y los nuevos líderes y la base política y social del régimen derrocado.

La más dura variante se realizó en Kirguzia, siendo por su carácter afín a las revoluciones clásicas: estuvieron presentes la toma por la fuerza de locales administrativos y la disposición de los activistas revolucionarios a derramar sangre. El éxito de la revolución estaba predeterminado exclusivamente por la debilidad moral y el carácter vetusto del régimen de Askar Akaev, quien, primero, no tenía determinado cómo iba a efectuarse el traspaso del poder en las próximas elecciones presidenciales (designar a un sucesor o conseguir autorización constitucional para cumplir un nuevo mandato presidencial) y ,segundo, no se atrevió a aplastar los motines por la fuerza. Si ello hubiera sucedido en Kirguzia, es muy probable que la oposición radical de Uzbekistán no actuase con tanta decisión organizando sus revueltas.

Akaev capituló muy rápido, sin regatear con la oposición. Solamente después de arribar a Moscú, él intentó obtener garantías políticas, pero poco después fue privado de muchos privilegios por el parlamento de Kirguizia.

Actualmente Akaev y otros representantes de su régimen no presentan ninguna amenaza política para las nuevas autoridades. Pero pese a ello precisamente en Kirguizia se muestra la más dura actitud hacia los viejos dirigentes.

Askar Akaev de momento no se atreve a regresar a la patria. Apenas él fue destronado, los nuevos líderes kirguices manifestaron que podrían demandar su extradición (se suponía que Akaev se encontraba en Kazajstán), mientras que la gente que se lanzó a la calle exigía arrestar al ex presidente. A Akaev lo salvaron dos factores: primero, la protección por parte de Moscú, con el que las nuevas autoridades no querían estropear las relaciones, y, segundo, la necesidad de dar rápidamente un carácter legal a su poder que sentían los nuevos líderes. Precisamente por ello a Akaev le fueron concedidas las garantías de inviolabilidad mínimas (el parlamento las aprobó a duras penas, acortándolas aún más) a cambio de la declaración sobre su dimisión voluntaria.

Al propio tiempo, el derrocamiento del régimen de Akaev no fue una victoria neta. En lo político, sus representantes difícilmente pueden presentar una amenaza para las nuevas autoridades. Pero el carácter del poder kirguiz, basado en el sistema de clanes, no les permitirá a ellas asimilar con facilidad y rapidez los haberes del régimen anterior. Precisamente a eso se deben las decididas acciones que ellas emprenden contra las figuras del sistema viejo. El Fiscal General de Kirguizia, Azimbek Beknazarov, dio la orden para arrestar al ex primer ministro Nikolay Tanaev, acusándolo de prevaricaciones. Según el Fiscal General, puede ser enjuiciado también el yerno del ex presidente Akaev, el empresario kazajo Adil Toygonbaev. O sea que en Kirguizia las persecuciones a los representantes del anterior régimen se determinan por la lucha de clanes por poseer recursos políticos y económicos y por el interés de adoptar medidas populistas.

En Ucrania la situación es completamente distinta. Las élites de antes estaban estrechamente relacionadas con las nuevas. Durante la confrontación "naranja", Leonid Kuchma sostenía negociaciones con la oposición. Y hasta se preparaba de antemano a entregarle el poder: había realizado una reforma constitucional que debilitó sustancialmente el puesto de presidente del país. Su apoyo a Victor Yanukovich en calidad de sucesor era convencional, no basado en el consenso (los partidos de la coalición expresaban la disposición a participar independientemente en las elecciones presidenciales). La "revolución naranja" no era el acto de derrocamiento de Kuchma, sino el de protesta contra el esquema de "sucesión" en el poder que existía. Además, pese a que Yanukovich perdió las elecciones, él goza de mucho apoyo político en el Este del país. Precisamente por ello, las nuevas autoridades de Ucrania lo enfocan, antes que nada, como a un adversario político. O sea que la actitud de las nuevas autoridades ante las viejas se determina por la competencia política: en este contexto, Kuchma de hecho goza de la inmunidad, mientras que contra Yanukovich se abrieron varios expedientes penales. Al propio tiempo, Ucrania tiene rasgos comunes con Kirguizia en lo que concierne a perseguir a los viejos dirigentes: son los pasos populistas que se dan y la confrontación entre los clanes. Por ejemplo, el arresto de Boris Kolesnikov, jefe del Consejo Administrativo de la provincia de Donetsk, es más bien un intento de las nuevas autoridades de extender su influencia a todos los niveles del poder y de desplazar a los restos del clan anterior, quitándole el recurso administrativo.

En Georgia, la confrontación entre los viejos y los nuevos líderes resulta ser mínima, comparada con lo que se observa en Ucrania y Kirguizia. La diferencia principal consiste en que Shevardnadze cedió el poder de hecho sin oponer resistencia. Las nuevas élites estaban estrechamente relacionadas con las viejas y la confrontación entre los clanes era muy insignificante. Por todo ello el anterior presidente georgiano no presenta peligro político ni de clanes para las nuevas autoridades. Georgia de hecho ofrece un ejemplo de lo que habría podido suceder en Ucrania si allí no hubiese existido un Yanukovich ambicioso y relativamente influyente.

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Tatiana Stanovaya es experta del Departamento Analítico del Centro de Ingeniería Política (Agencia Rusa de Información 'Novosti', www.rian.ru).

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