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Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

Insatisfacción sexual

La labio plastia y otras intervenciones en los genitales femeninos es un negocio en alza que ha aumentado un 50% entre 2002 y 2009
Octavi Pereña
martes, 26 de junio de 2012, 07:25 h (CET)
La pendiente por la que se desliza la juventud carente de ética lleva a un destino de corrupción de alcance incalculable. ¿Se puede invertir este descenso que aumenta vertiginosamente su velocidad? El Salmista se hace esta pregunta: “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra” (119:9). El salmista se refiere a la certidumbre que puede tener el joven de limpiar su camino. Revela el secreto para poder conseguirlo cuando a firma con convicción: “Con guardar tu palabra”, la de Dios. Un camino que contribuye a ensuciar el camino juvenil es el sexo, pasión que en esta etapa de la vida es muy impetuosa y que descontrolada provoca muchos daños, a uno mismo y a los otros. El apóstol Pablo aconseja a su joven discípulo Timoteo: “Huye también de las pasiones juveniles” (2 Timoteo 2:22). Por ser el sexo un impulso natural se le considera bueno y no debe ponérsele freno, si no se quiere, como algunos dicen, traumatizar a los jóvenes con tabúes cuando se les frena su fogosidad.

Las palabras que cito son de Job, el patriarca de edad madura cuando las dice y padre de siete hijos y tres hijas. Su declaración aporta luz al tema que comentamos: “Si fue mi corazón engañado a causa de mujer, y estuve acechando a la puerta de mi prójimo, muela para otro mi mujer, y sobre ella otros se encorven. Porque es maldad e iniquidad que han de castigar los jueces. Porque es fuego que devoraría hasta la destrucción y consumiría toda mi hacienda” (Job 31:9-12). Con esta declaración el patriarca nos dice que el sufrimiento y desgracias que le habían caído encima no tenían nada que ver con el pecado sexual. Con su declaración confirma la vigencia del mandamiento de no cometer adulterio ni desear a la mujer del prójimo, incluso antes de haber sido legislado el mandamiento por Moisés.

Debemos reflexionar en este tema porque “el deseo sexual es el más devastador de todos los deseos. Es un deseo que nunca se sacia, porque cuanto más se lo satisface, más aumenta”. Es como beber agua salada que incrementa la sed. Al tema que comentamos le podemos aplicar el proverbio: “El infierno y la destrucción nunca se sacian, así los ojos del hombre nunca está satisfechos” (27:20).

La periodista Miranda Devine, tratando el tema de las nuevas tendencias sexuales, escribe que cuando visitó un hospital situado en una zona adinerada de Sydney “las enfermeras me dijeron que la historia real no era el engrandecimiento de los pechos, sino la cirugía que piden las adolescentes de rehacer la parte externa de los genitales. Es la moda de diseñar la vagina . En privado estamos horrorizadas en ver la inseguridad que lleva a mujeres que tienen una perfecta salud genital a cortar y hacer puntos de sutura para dar forma a una imagen irreal que muestra la pornografía. Se refirieron a mujeres tan jóvenes como de 19 años que necesitaban la cirugía para tener un buen aspecto metidas dentro de unos pantalones ceñidos par ir en bicicleta”.

La nuestra es una sociedad cínica. Por un lado las autoridades se preocupan para impedir que niñas inmigrantes viajen a sus países de origen cuando se cree que corren el riesgo de que se les practique la ablación del clítoris, porque se considera que esta intervención quirúrgica es que no saben lo que hacen se mutilan las partes más íntimas de su cuerpo para satisfacer los ideales irreales de belleza. A veces lo hacen impulsadas por el deseo de complacer a sus amigos que no las encuentran deseables tal como son. La insatisfacción acompañada de publicidad engañosa lleva a la juventud a unos extremos muy peligrosos. Si a los 19 años no están satisfechas con su cuerpo, ¿qué pasará cuando tengan 40, 50,60? Se convertirán en desechables figuras de plástico.

Como cristiano tengo que denunciar esta tendencia que hace la publicidad de idealizar la belleza que no es ideal. A la vez invito a las adolescentes a leer la Biblia con atención porque en sus páginas encontrarán sentido a sus vidas y no necesitarán la vanidad de una falsa belleza que aporta más dolor que felicidad. La Dra. Rebeca Deans asegura que la cirugía raramente satisface a la mujer: un 80% necesita posterior cirugía reconstructora”.
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