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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Pendejos

Análisis desde una de sus facetas
Julio Ortega Fraile
@JOrtegaFr
martes, 26 de junio de 2012, 07:19 h (CET)
El cantautor Facundo Cabral solía contar que su abuela estuvo casada con un coronel que era un hombre realmente valiente, solamente le tenía miedo a una cosa: a los pendejos. Un día le preguntó ¿por qué?, y le respondió: "Porque son muchos, no hay forma de cubrir semejante frente. Y por temprano que te levantes, allí donde vayas, ya está lleno de pendejos. ¡Y son peligrosos, porque al ser mayoría eligen hasta al Presidente!".

A Facundo Cabral lo asesinaron hace ahora un año unos pendejos armados que lo confundieron con otra persona.

Facundo Cabral tenía mucha razón. Según él hay pendejos informáticos, burócratas, optimistas, pesimistas, esféricos, fosforescentes, de referencia, conscientes, de sangre azul, demagogos...

Lo más curioso es que ningún pendejo admitirá que lo es, esa postura de negación va implícita en la necedad que le caracteriza. Al contrario, sus pendejadas son para él motivo de arrogancia y argumento para establecer su superioridad.

El pendejo que acude a una corrida de toros se creerá testigo de un arte noble cargado de hermosura y simbolismo. A menudo lleva puro.

El pendejo que dispara su escopeta contra un ciervo se pensará un hábil rastreador, más rápido y más inteligente que su presa. Le gusta vestirse de guerrillero.

El pendejo que tira petardos sentirá que la plenitud de la diversión es eso: hacer todo el ruido posible. Y estará convencido de que el contagio de su alegría es proporcional a los decibelios. Algunos de ellos acaban con dos dedos de menos.

El pendejo que lleva a sus hijos a un circo con animales imaginará orgulloso que con una sola entrada ha adquirido educación y entretenimiento para sus vástagos. Este es especialmente peligroso porque contribuye a la continuidad del pendejismo. Y ante las ofensas ya explico que yo he sido uno de los que acudieron a esos lugares con los suyos, lo hice cuando la reflexión sobre mis actos no formaba todavía parte del orden del día.

El pendejo que lleva zapatos de piel de serpiente y cinturón de piel de cocodrilo opinará que es el summum de la elegancia. Suele ser envidiado e imitado por otros pendejos.

El pendejo que se pone ciego a butifarra callejera a golpe de pachanga, estará convencido de que su nivel de proteinas no caerá nunca por debajo de los valores recomendados. Es uno de los pendejos más comunes y especialmente lesivo para las vaquillas.

El pendejo tiene una característica: ver a todos los que no hacen o critican lo anterior como pendejos. En ese sentido yo soy un pendejo modelo.

No digo que no haya personas maravillosas, claro que existen, pero la verdad es que abrir en Facebook una página llamada "A que encuentro mil millones de pendejos" no sería un gran reto.

En el Desierto de Sonora, en Estados Unidos, que cubre un área de 311.000 Km2, se encuentra un monumento denominado "Tonto National Monument". No sé si en dicha extensión cabrían todos aquellos a los que representa.
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