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Etiquetas:   Reportaje   -   Sección:  

Del totalitarismo a la democracia

Raúl Sánchez Costa
Redacción
lunes, 5 de febrero de 2007, 21:57 h (CET)
El trabajo de las Organizaciones No Gubernamentales están siendo cada vez más importantes para denunciar la violación de los Derechos Humanos en Cuba. Por ello, se sugieren varias ideas para el último paso: democracia

La labor de las Organizaciones No Gubernamentales en la denuncia de la violación de los Derechos Humanos en Cuba va tomando cada vez más importancia, ya que dichas organizaciones son escuchadas en diferentes foros internacionales. Resulta importante mencionar también que las ONGs desarrollan proyectos para el envío de ayuda humanitaria a Cuba. Significativo resulta también el aporte en la educación para la democracia y el sentar las bases para el surgimiento de la sociedad civil.

Para que se produzca una modificación en el clima social tras el restablecimiento de la democracia en Cuba, será sumamente necesario que nazca rápidamente una sociedad civil. Tanto en la isla como en las otras naciones comunistas de Europa del Este, la nomenclatura se esforzó por dividir a las personas y mediante el terror silenciar cualquier expresión que se desviase de la oficial. Por lo tanto, restaurar una sociedad cuyos lazos sociales han sido rotos será un trabajo de años.

En ese sentido, el papel de las diferentes agrupaciones, fundaciones, instituciones de caridad, culturales, religiosas, entre muchas otras, será fundamental como complemento de las incipientes estructuras gubernamentales. Estas estarán abocadas a otros aspectos de la reconstrucción del país y, a juzgar por la suerte de otras naciones que han atravesado procesos de transición, en muchos casos los nuevos gobernantes se sentirán aliviados al poder delegar temas como la lucha contra la drogadicción, el problema de las minorías étnicas, etc.

Si bien existen leyes en Cuba que prohíben y castigan con cárcel la libre reunión de personas, lo que impide la formación de esas asociaciones independientes. En la actualidad hay incontables grupos de activistas que, ilegalmente y arriesgando su libertad, se preparan para tomar las riendas de esa ardua labor. Aquellas personas deben recibir ahora nuestra asistencia, moral y material, para así poder estar preparadas para la llegada de la apertura.

Para ello, existen diversas sugerencias:

Uno de los mecanismos más efectivos en ese sentido consiste en el envío a Cuba de expertos que hayan trabajado en la creación y desarrollo de ONGs en sus países, a modo de intercambiar experiencias con los líderes de la oposición interna. Con base a esa retroalimentación, se ayuda a la creación de estrategias, mecanismos de trabajo para nuevamente transmitírselos a quienes están dentro y así sucesivamente. En esa línea, y no menos importante, es el envío a la isla de materiales elaborados por expertos en temas de la transición, ex disidentes y protagonistas de los cambios en sus respectivos países, con la finalidad de transmitir a los demócratas cubanos los errores y aciertos del proceso de transformación hacia la democracia.

En el plano oficial, se ha hecho énfasis en que las ONGs deberían trabajar muy de cerca con las Cancillerías y Parlamentos de los respectivos países. Por supuesto en la medida de lo posible. Muchos representantes de distintas organizaciones no gubernamentales coinciden en que a veces existe voluntad de parte de los órganos oficiales por apoyar programas, pero muchas veces carecen de información u orientación.

La red de ONGs debería servir además de plataforma para canalizar la ayuda humanitaria que se envía a la isla. Para ello, tienen que existir canales efectivos de comunicación con los activistas internos, que son, a fin de cuentas, los que mejor pueden informar de las necesidades de la población. Diversas organizaciones de Europa y América se encuentran trabajando para coordinar la adopción internacional de presos políticos, la ayuda económica para sus familiares y las campañas de denuncia de los abusos de parte del régimen de Fidel Castro, mediante foros y medios de comunicación internacionales.

En definitiva, se puede discutir de la coordinación de fuerzas en el plano internacional para aprovechar al máximo las experiencias propias de cada país y, de ese modo, hacer más efectiva la ayuda. Al fin y al cabo, las transiciones se preparan, no se improvisan.

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