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Etiquetas:   Economía   -   Sección:   Opinión

Crónicas del futuro (I)

La aceleración del tiempo que estamos experimentando sumirá el orden actual en una vorágine de cambios como nunca antes los hubo en los próximos meses
Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
viernes, 22 de junio de 2012, 13:52 h (CET)
El llamado rescate bancario que los poderes fácticos mundiales están practicando en España parecen haber relajado a una gran parte de la población, en buena medida empujados por ese Valium social que son los opinadores oficiales y los medios sistémicos. Ítem más, parece que el hecho de que las dos empresas auditoras europeas, que no han hecho sino cacarear los mismos datos que facilitaba el Banco de España a cambio de dos enjundiosos millones de euros, declararan ayer que “sólo” serán necesarios para rescatar la Banca la nimia cantidad de unos 62000 millones de euros (10,3 billones de pesetas, o 10315593000000000 pesetas), incluso a algunos se le ha hecho poco y están como unas pascuas de contentos, porque las primeras estimaciones previas rondaban los 100000 millones de euros. Una cuantiosa rebaja que según ellos alivia la presión fiscal venidera, no reduciendo los tributos, sino sencillamente no incrementándolos al menos en un próximo futuro. Van listos estas lumbreras.

Adempero, todos ellos se equivocan. Primero, porque tanto los políticos como los opinadores y los medios oficialistas mienten, como de sobra sabemos por experiencia, sino porque también lo hace el Banco de España de forma habitual (o de otro modo no estaríamos como lo estamos y no habrían ocultado el lío de las Cajas e incluso de Bankia), y, en consecuencia, los datos que han cacareado estos auditores, que son los mismos que publicita el BE, no son sino falsedades; pero, lo que todavía es peor, parece que estamos particularmente sedados porque quienes nos dan el remedio son los mismos que nos generaron el problema: el BCE, el FMI y los especuladores internacionales, siervos todos ellos del Gran Maestro. Justo cuando el rescate es aceptado el gobierno de España, es cuando remiten las presiones de eso que llaman “mercados”, o sea, ellos mismos, los que nos conceden un crédito que alivia sus ataques, contra la tranquilidad de tenerles que pagar insoportables intereses el resto de nuestra vida a la vez que se quedan con todo aquello de nuestro patrimonio que les conviene, privatizándolo a su conveniencia, tal y como ha pasado con el agua, la sanidad, los bomberos, los medios de comunicación, la seguridad, el armamento, los ferrocarriles, la minería, etc. La mafia nos vendió su protección, y estamos pagando su seguridad para no tener una Libia, un Egipto o una Siria en casa. Ya apuntaré algunas cosillas sobre esto último en los dos próximos artículos.

El rescate, dicen, es “sólo” bancario; pero no lo es. El rescate-país ya está decidido e incluso cuantificado en la cantidad y en el momento, y las fuentes son muy solventes como para desoírlas. Lo primero es lo primero; pero de la misma forma que el rescate bancario comenzó con un agujero de 4500 millones –sin culpables- que se han transformado por arte de magia en 62000 y estamos todos tan contentos de que no hayan sido 100000, pueden estar seguros de que en julio se pondrán entre 400000 y 600000 millones para que España desaparezca como país y pase a ser una simple colonia del NO (Nuevo Orden). Hecho que es posible que coincida con la exultación deportiva que suponen los JJOO, aunque me temo que será mucho antes, concatenado a lo cual tendremos un férreo corralito financiero. Este será el detonante de la restructuración profunda de España, así en el mercado laboral –más desempleo y menos derechos- como en el impositivo –más impuestos de todo tipo y privatizaciones de todos los servicios, recortes de pensiones y primeros pasos en la desaparición de la gratuidad de la enseñanza y la sanidad-. Un panorama feliz para los opinadores y los medios de difusión, a quienes trabajo no les va a faltar para vendernos estos “avances” como si fueran deleitosas ambrosías... "necesarias".

A España le sigue Italia en el mismo destino (o desatino), la cual ya está en el disparadero de la tormenta que la arrastrará al fondo de su propio infierno. Nada nuevo bajo el sol, que decía Qohelet. El plan, en realidad, es antiguo y el fin es, como tantas veces he dicho, la demolición controlada del actual sistema para la implantación del NO, en este caso concreto en su aspecto financiero. Un nuevo sistema financiero sin países soberanos, eso que ellos nombran como unificación de la Banca y la Hacienda europeas, vulgo EEUU de Europa, en la que muy posiblemente sea eliminado el dinero físico y de plástico, forzándonos a usar un chip que contenga toda la información virtual acerca de su portador, incluidos haberes. La marca de la bestia, en fin, por apocalíptico que les parezca. La realidad desborda a la ficción y hace creyentes a los incrédulos.

Naturalmente, implantar esto así, por las bravas y sin causa objetiva, sería procurar una contestación social sin precedentes, probablemente generándose situaciones de conflicto social de una envergadura tal semejante a un conflicto civil. No importa, está previsto que suceda, y los planes de contingencia fueron tomados con tiempo suficiente, porque reitero que esto no es ninguna improvisación sino una situación largamente planificada, como expondré en este y los dos próximos artículos. El conflicto, pues, no sólo es necesario, sino que tiene que ser solemnemente magnífico y ya tenemos todos reserva de butacas en primera fila. Para controlar una potencial rebeldía organizada por algunos grupos que serán tildados de radicales, extremistas o terroristas ante la pérdida de sus soberanías nacionales o la imposición de un régimen satánico –con todas sus letras y en toda su extensión (lean “Sangre Azul (El Club)”, es gratis en mi web)-, fueron implando con el pretexto de la seguridad todo tipo de cámaras por doquier y satélites espía (además de convertir Internet en una fuente de información de lo privado de cada individuo), eliminaron los ejércitos de milicias ciudadanas y los transformaron en profesionales, y crearon guerras de barrio no sólo para desmenuzar a potenciales adversarios futuros y eliminar toda ideología (les interesa sobremanera que no haya credos más que los animales), sino también para dar a esos ejércitos “profesionales” el entrenamiento necesario y mejorar sus técnicas de acción y operación en situaciones de conflicto civil o urbano. Y, por si no fuera suficiente, desarrollaron las técnicas drones, robotizando tanto la vigilancia electrónica mediante ingenios autónomos como la potencialidad de agresión o eliminación de objetivos sin la exposición al riesgo de comandos operativos. Hay otras técnicas, como las infrasónicas o las de microondas, listas para ser usadas cuando convenga.

Nada sucede en política sin una mano rectora que dirija los acontecimientos, se decía en "El Príncipe" de Maquiavelo, aserto que en la cultura popular se corrobora con el aforismo “donde hay un duro (dinero) hay una mafia”. El verdadero éxito de la conspiración –el arte de la política- radica precisamente en que parezca que no existe ninguna conspiración. Los conflictos nunca se han desatado en toda la Historia porque sí, sino como consecuencia de provocaciones o causas aparentemente fortuitas que los propiciaron, si bien en la mayoría de los casos fueron causas inducidas por estratégicas mentes. En nuestra crisis económica actual se pueden objetar muchas causas de origen que todo el mundo conoce, como los famosos NINJA, la codicia de los banqueros o aún la agurria de los especuladores; pero en todo caso no sólo es una crisis sin culpables –ninguno en ninguna parte-, sino que tampoco hay ningún talento de ninguna parte del mundo que sepa de qué va la cosa, en buena medida porque aún los más cualificados expertos van siempre dos pasos por detrás de los acontecimientos, lo que presupone de facto que quienes promueven y organizan la crisis van dos pasos por delante (por lo menos), cuestión que ya implica por sí misma planificación y objetivo. Ya se sabe que para diagnosticar una enfermedad no siempre son necesarios los medios de observación, sino que frecuentemente basta con los síntomas.

Sin duda no van a faltar quienes consideren que con ese crédito de rescate a la Banca ya está resuelto el problema financiero español. Les invito a todos ellos a que consideren como una prueba del nueve lo que aquí se apunta sólo en un par de meses. Claro que ese tiempo, como les expondré en mis dos próximos artículos, estaremos tan ocupados en sobrevivir ante peligros infinitamente mayores (tanto provenientes de la Tierra como del espacio), que sin duda no nos quedarán ni tiempo ni ganas para hacer memoria. Esto, en solo dos meses, pertenecerá al orden de la prehistoria. Al tiempo.

Puedes conocer toda la obra de Ángel Ruiz Cediel: Un autor que no escribe para todos (Sólo para los muy entendidos)
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