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Etiquetas:   Libros   Religión   -   Sección:   Libros

“El ser humano es intrínsecamente religioso, unos a su manera, otros con las ideas un poco más definidas, otros no queriendo entrar en temas profundos”

Entrevista a José Alonso Morales, autor del libro ¿Quién dice que soy yo? – Cartas a Dios
Almudena Negro
@almudenanegro
viernes, 22 de junio de 2012, 07:55 h (CET)

Sin Título
José Alonso Morales  (Villanueva de los Pavones, 1943)  es el autor de “¿Quién dice que soy yo? – Cartas a Dios”, una obra que rescatando del olvido el género epistolar, recoge los testimonios de más de sesenta personas de todos los ámbitos de la sociedad española en relación a su visión de Dios. Ateos, creyentes, artistas y amas de casa, famosos y desconocidos, de Lina Morgan a María Antonia Iglesias, todos ellos desnudan su alma en este libro, que ya va por su segunda edición.

Por las páginas de su libro, que entremezcla cartas a Dios con breveS entrevistas, pasan todo tipo de personajes: amas de casa, periodistas, actores, curas, filósofos, intelectuales, médicos... ¿Qué personaje fue el más reticente a la hora de colaborar con usted pero finalmente se dejó convencer? ¿Cuál le sorprendió más?

En general los más reticentes han sido los más creyentes; en muchos casos fue como si les costara trabajo o miedo contestar, revelar sus interioridades como creyentes, y en particular a no pocos curas les ha supuesto mucho trabajo. los que accedieron, otros de entrada dijeron “no”.

Me han sorprendido la humanidad de Irene Villa; la sinceridad de Pedro  Ruiz; la espiritualidad de Mª Antonia Iglesias; y la autenticidad de los más sencillos en cuanto a nivel cultural y/o económico.  Ha sido, como así se ha valorado, “un tierno abrazo de sensibilidades polifónicas”   

De las 66 personas que pasan por las hojas de su obra ¿siente especial admiración hacia alguna de ellas?

Especial admiración y cariño por algún misionero/a que aparecen en el libro, y de manera especial por Lina Morgan  que me concedió una entrevista. Desde  que se retiró de los escenarios no ha concedido entrevista alguna, y en algunos casos pagando.

Aunque a todos en general, les tengo un cariño muy especial porque me han ofrecido lo mejor de ellos mismos.

¿Cómo convence usted a un ateo para que escriba una carta a Dios, cuya existencia niega? ¿No es pedir un imposible?


En ningún momento he tratado de convencer a nadie a  escribir una carta a un  Dios en el que no creen. Los he invitado a que expresen sus sentimientos sin tener presente si detrás de ellos hay o no un Dios. Los he invitado a que expresen todo aquello que está en el ámbito de la razón humana y que da su propio sentido y sentimiento a su vida como persona. Creo que a partir de ahí fluyeron sensaciones muy profundas, no solamente  humanas sino también religiosas. Y ello por el  gran deseo de dar  razones de su existencia    

Su libro habla de Dios. Pero… ¿también –y fundamentalmente- del hombre y su relación con El?

Sobre todo y fundamentalmente  del hombre en relación a Dios. Una segunda parte sería, y en el  programa lo tengo, la relación de Dios hacia los hombres. Porque para llegar a Dios, para hablar de Él, para hacerlo más próximo a nosotros, no se puede hacer sin tener presente al hombre en toda su dimensión, cuando  digo hombre me estoy refiriendo al género humano.

Esto adquiere una magnitud especial para el cristiano, al ser su Dios un Dios encarnado.  
 
¿Por qué eligió el género epistolar?


Porque creo que es la fórmula más auténtica  y sincera de expresar los  más puros sentimientos  que una persona lleva dentro. Requiere un  gran esfuerzo manifestar con palabras todo lo mucho de bueno que encierra cada uno en su alma,  para que al final aflore toda la  bondad y capacidad de amor a través de la carta. Carta  que, como dijera Cervantes,  “es la lengua del alma”.

Buena parte de su vida la ha dedicado usted al voluntariado. ¿Es éste libro, en cierta medida, una continuación de dicho voluntariado?

Si, ha sido una continuidad de una larga e importante etapa de mi vida dedicado al voluntariado. He aprovechado el  mayor tiempo disponible que tenía en cada momento para vislumbrar lo profundo del ser humano, a la persona en toda su dimensión, tratando de descubrir el inmenso tesoro  que cada uno llevamos dentro. Cuando provocas, incentivas e invitas a dar rienda suelta a los sentimientos profundos sin prejuicios y sin convencionalismos, de todas  las  bondades y capacidades de amar del ser humano

Presentó su libro ante una asociación feminista, cuyas  asociadas no le recibieron precisamente encantadas por la temática del libro, pero que acabaron comprando el mismo y aplaudiendo su presentación. Cuénteme su secreto…


Era un foro en donde no se hablaba precisamente de Dios. Al  principio fueron un poco escépticas, recelosas, pero conforme avanzaba la presentación y al exponer el tema en cuestión, en un primer momento desde el punto de vista humano para después adentrarnos en lo trascendente y desconocido más allá de lo humano, empezaron a surgirles dudas y preguntas, muchas de ellas de difícil respuesta. Son preguntas que nos hacemos  todos, creyentes y no creyentes desde nuestra propia limitación hacia todo  lo que nos trasciende, hacia lo desconocido. En esas dudas nos dimos cuenta que todos tenemos un denominador común, el ser humano es intrínsecamente religioso, unos a su manera, otros con las ideas un poca más definidas, otros no queriendo  entrar en temas profundos. Al final quedó patente, que  cuando  se habla con respeto y con mucho amor, prevalece sobre todo lo demás. Ese  pudo  ser el  secreto de que comparan libros que hablan de Dios.   
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