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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Dudas en recortar el aparato estatal?

Miguel Massanet
miércoles, 20 de junio de 2012, 06:45 h (CET)
El cardenal  Claudio Acquaviva ( 1.543-1.615), general de la Compañía de Jesús, fue aquel al que se le atribuyó el aforismo: “Suaviter in modo fortiter in re” y no se puede negar que si bien, cuando está al alcance, cuando es posible y se encuentra en una circunstancia propicia para hacerlo, es evidente que el hacer las cosas con suavidad, sin romper la baraja e intentando hacer lo difícil y eventualmente desagradable con el máximo de diplomacia posible sería lo más conveniente y sensato; sin embargo, no en todas las ocasiones se puede seguir el consejo del sabio Acquaviva, máxime cuando, del que se ejecute con energía y rapidez una determinada política; cuando dependa de una decisión polémica e incluso difícil, pero necesaria e inevitable para el bien de la comunidad, el tomar una postura drástica; lo que debería prevalecer sería que, aquello que se sabe que, inevitablemente, debe suceder, se lleve a cabo sin remilgos, con celeridad, energía y de la manera más contundente posible, para evitar que una postergación en tomar la solución adecuada pudiera llegar a perjudicar a toda la nación.

Es evidente que entre las reformas anunciadas por el nuevo ejecutivo del señor Rajoy hay una que parece que se está retardando más de lo que era presumible. No se sabe, aunque nos lo podemos imaginar, cuáles son las causas de que, el necesario tijeretazo en la estructura faraónica de nuestro Estado, el esperado rasero que acabe con tanta corrupción, clientelismo, enchufismo  e ineficiencia y deje reducida la parafernalia de la Administración a sus justos e imprescindibles límites, para que pueda funcionar con eficacia, con eficiencia y sin innecesarios retrasos, suprimiendo trámites superfluos, reduciendo papaleo inútil y simplificando sistemas, acabando con las duplicidades, triplicidades, cuadruplicaciones etc. con las que los ciudadanos se encuentran cuando han de hacer un trámite que los conduce, a través de un verdadero Vía Crucis, por los distintos organismo por los que debe transitar antes de conseguir el objetivo deseado, si es que, a pesar de todo, lo logra.

Según la EPA, datos del segundo trimestre del año 2010, en España había 3.217.000 asalariados en las Administraciones Públicas. Al parecer, el número de funcionarios en nuestra nación supera en un 25% del de todos los trabajadores de la industria española. Otro estudio, llevado a cabo por tres asesores de la Presidencia del Gobierno, afirma que en nuestra nación tenemos más cargos públicos, muchos más que en cualquier otra nación de Europa. La cifra de cargos públicos asciende a la impresionante cantidad de 445.568. En Alemania, con 16  lander y 82 millones de habitantes, tienen un político alemán por cada 800 habitantes mientras que, en nuestro país, hay uno por cada 100 habitantes. En realidad, la cifra de cargos públicos supera a la de policías, médicos y bomberos juntos; con la particularidad que, estas tres profesiones, son imprescindibles para asegurar el orden y el bienestar de la nación.Podemos añadir que, estos sectores, han sido penalizados, por el gobierno del señor Rodríguez Zapateros, con un 5% de reducción de sus salarios, en tanto que los políticos parece ser que no están por la labor de cobrar menos. Una injusticia como la copa de un pino.

Cuando España se encuentra en una situación crítica; cuando las previsiones del gobierno del señor Rajoy parece que han sido desmentidas por el comportamiento de las bolsas, empeñadas en amargarnos cualquier buena noticia que nos pueda llegar; de modo que el IBEX 35 ha perdido un 2’96% y la prima de riesgo ha alcanzado la escalofriante cifra de los. 575 puntos básicos respecto al bono alemán  a 10 años; y aquellas ilusiones de que, si Grecia conseguía formar un gobierno estable con los defensores de mantenerse en el euro, parece que no se han confirmado; con la salvedad de que todavía queda por ver si se van a conseguir formar un gobierno estable, puesto que parece que, el PASOK el partido socialista griego, exige que en el nuevo gobierno de concentración nacional, esté presente el segundo partido en número de votos, el partido Siriza, liderado por el señor Tsipras; resulta poco menos que un suicidio desmarcarnos de las recomendaciones del FMI y persistir en retrasar la puesta en práctica de aquello que se nos viene exigiendo desde todos los países de nuestro entorno: poner orden en las autonomías, recortar gastos y reducir el aparato del Estado.

 Demasiada incertidumbre, demasiadas variables y muchas dudas sobre el futuro comportamiento de naciones, como Alemania, con una ciudadanía irritada con los países del sur de Europa y, una señora Merkel, obligada a defender los intereses de su país, aunque ello nos pueda costar, a los españoles, el que el rescate de España deba ser efectivo, con todas las nefastas consecuencias que ello comportarían para los españoles..Si el señor Rajoy se ha jugado el tipo en algunas cuestiones esenciales, efectuando recortes en varias materias que eran urgentes, como la reforma laboral y la reforma financiera, ahora no le debería temblar el pulso cuando, tanto la población española –que, según un estudio de Sigma Dos para El Mundo, cree, en un 60%, que es preciso recortar la Administración pública

Es posible, y a ello parece que nos llevan estas conversaciones que han iniciado el PP con el PSOE, que mucho nos tememos tengan por objeto, no tanto llegar a un acuerdo sobre la magnitud del recorte que es preciso  llevar a cabo, como el resolver el problema que se les presenta a ambos partidos, cuando se van a ver obligados a echar a la calle a personajes que ellos mismos enchufaron en empresas públicas, administraciones paralelas, diputaciones etc. y ahora temen que, si prescinden de ellos, puedan perder el control sobre determinadas instituciones. Es obvio que el PP, con su mayoría absoluta, no necesita del señor Rubalcaba, ni complicarse la vida negociando con el PSOE, para poner orden en la Administración, controlar las autonomías, reducir duplicidades, simplificar gestiones, eliminar trabas y suprimir empresas públicas que ya hace años debieran haber sido desmanteladas. No se pueden pedir más sacrificios a los ciudadanos si no se efectúa un limpieza ejemplarizante en aquellos organismos que no tienen otro cometido que servir de refugio para eventuales, amiguetes, paniaguados y otros parásitos de la sociedad que, para lo único que sirven es para perjudicar a los funcionarios de oposición y para crear una mala imagen de la propia Administración aparte de constituir una pesada carga económica para el Erario público.

Y no perdamos de vista a una de las mayores fuentes de gasto de esta nación, la TV1 que, aparte de ser un bastión de propaganda del PSOE, se gasta verdaderas fortunas en programas de algunas productoras cuyos contratos creemos que el Gobierno debiera hacer revisar. Ya sería hora de que, de una vez por todas, se suprimieran estas ayudas que la ley obliga a las cadenas de TV, incluidas las privadas, destinadas al cine español cuando  de las 200 películas de cine español 88 han sido financiadas por este procedimiento. Los resultados, pobres en general, no justifican semejante despilfarro y más si se tiene en cuenta que estamos en periodo de crisis. O eso es, señores, lo que opino al respecto.
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