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Etiquetas:   El crisol   -   Sección:   Opinión

Dicen que en la distancia está el olvido

Todo son mensajes de ánimo, el Rey desde Brasil y Montoro aquí en España
Pascual Mogica
miércoles, 6 de junio de 2012, 06:53 h (CET)
Los españoles vemos como día a día la situación va empeorando, posibilidad de rescate por la UE, aumento de la prima de riesgo, incapacidad del Gobierno para resolver la situación de la banca y sobre todo la meridiana claridad con que vamos viendo que la reforma laboral y los recortes hechos por Rajoy no han servido para nada salvo para empobrecer más a la que fue la clase media.

       Por mucho que el Rey, en su periplo por las Américas, haya dicho todo lo contrario que dice cuando está aquí en España que nos suele recordar que la cosa está muy “jodida” y en Brasil ha declarado que las reformas hechas por el Gobierno no tardarán en dar fruto, por lo visto la distancia distorsiona la perspectiva y la realidad de las cosas, lo cual me hace recordar algunos versos de aquel viejo y famoso bolero hecho popular por El Trío Los Panchos, que nos decía aquello de: Dicen que en la distancia está el olvido/ pero yo no concibo esta razón/ supiste esclarecer mis pensamientos / me diste la verdad que yo soñé/ ahuyentaste de mi los sufrimientos. Pero resulta que la verdad es otra y los sufrimientos continúan. El acaudalado Botín, saludó al Rey en el hotel brasileño donde ambos se hospedan, ataviado, vestido, con unas bermudas rojas y un polo del mismo color con zapatillas de deporte a tono. Posiblemente lo hiciera para dar una imagen de austeridad, evitando la etiqueta, los trajes caros, como solidarizándose con los españoles que lo están pasando mal y que al paso que vamos seguro que acaban todos en calzoncillos.

      Todo son mensajes de ánimo, el Rey desde Brasil y Montoro aquí en España. El ministro de Hacienda ha sido tajante, ha dicho que avanzamos muy rápido y hay que reconocer que tiene toda la razón, estábamos al borde del precipicio y ahora estamos en caída libre y bajando a una velocidad de vértigo. Lo cierto y verdad es que los españoles no lo vemos tan bonito, la situación pinta mal, muy mal, tirando a peor, esto es algo irrefutable y nadie con su fácil verborrea intentado vender lo que no está en condiciones para ser consumido, asumido o creído por los ciudadanos, va a “colocar” en la mente de le gente tan fácilmente como ellos creen.

       En otro orden de cosas, decir que he leído en la prensa que Carlos Dívar, estuvo cinco días en Málaga por la imposición de una medalla. Creo que no hay que pensar mal pues es muy posible que el cierre o enganche de la medalla estuviera defectuoso y estuviera ahí, cinco días, dale que te pego hasta conseguir prenderla de forma segura. A veces ocurren estas cosas, estas y otras, que le voy a decir a usted. Por cierto: ¿Ha dimitido ya Carlos Dívar?
Comentarios
Ricky 13/mar/13    11:39 h.
Ganzo 21/ago/12    04:38 h.
Amber 19/ago/12    02:35 h.
Aurora 18/ago/12    12:33 h.
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Si bien, en esta lucha maníquea entre movimientos que se oponen a la igualdad y sólo buscan la discordia entre los diferentes géneros, un papel clave lo juega el auge del feminismo radical. A grandes rasgos, el feminismo no es una única ideología, sino que se divide en variantes como el liberal, el socialista, el étnico y el radical. Mientras el primero defendía los derechos de las mujeres, el segundo destacaba la opresión de las mujeres de clase trabajadora y el tercero el de las mujeres pertenecientes al mundo postcolonial. Actualmente, el feminismo radical se arroga el monopolio sobre el discurso feminista, convirtiéndose en un pensamiento excluyente y etiquetando como “machista” a todas aquellas corrientes que no comparten la totalidad de sus puntos de vista. El feminismo radical culpabiliza al hombre por el mero hecho de serlo, lo feminiza en su forma de ser y lo funde bajo el signo del patriarcado. En última instancia, el fin de esta versión ultramontana del feminismo es presentar la supremacía de la mujer sobre el hombre como una supuesta y falsa igualdad. No hay que engañarse. El feminismo radical no sirve a la mujer, ni tampoco al hombre. Ha desechado como motivo de su lucha otras causas en las que también está en juego la igualdad frente a la coacción: la violencia en los matrimonios homosexuales (tanto de hombres como de mujeres), la identidad transexual, el maltrato de los niños en el seno familiar, el maltrato del hombre en el hogar, el maltrato de los discapacitados y de las personas mayores por parte de su propia familia. El feminismo radical entiende que esta violencia no existe, que es mínima y que no puede ser comparada con la sufrida por la mujer. En definitiva, el feminismo radical es la gran traición -tanto como el patriarcado- hacia el propio ser humano.

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