Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

¿Cuántas "BB" (Bombas Bankia) quedan en España?

José-Tomás Cruz
Lectores
@DiarioSigloXXI
lunes, 4 de junio de 2012, 15:00 h (CET)
Un porcentaje muy considerable de los votos obtenidos por el PP en las pasadas elecciones generales del 20-N, obedecen al rigor, honradez e integridad de Mariano Rajoy, jamás vinculado ni salpicado por ningún caso de corrupción, lo cual no implica, garantiza ni es suficiente para gobernar acertadamente el país. En medio de una crisis como la que estamos padeciendo en España, compleja en su origen por la herencia recibida e incrementada por nuestra deteriorada situación financiera, produce la sensación de que el Presidente, con cierta frecuencia ejerce de plañidera, cuando de sobra sabe que con lamentaciones no se llega a ninguna parte y menos se soluciona. Como buen gallego, habría que recordarle eso de…¡A chorar a Cangas!  Dispone de una magnífica brújula, útil en tiempo de paz y bonanza económica, pero que de nada sirve cuando la nave carece de rumbo y navega a la deriva como es nuestro caso.

     Rajoy alcanzó su meta logrando la presidencia de la Nación y gobernando con mayoría absoluta, pero…¿capacita tal victoria para salir adelante en los momentos actuales? Va a ser que no y lo más preocupante es que la cifra de desencantados está creciendo entre votantes y simpatizantes de su propio partido. Los que le conocen bien, nunca han dudado de su eficacia como ministro, pero si  cuestionado su capacidad de liderazgo; justo lo que necesita España ahora.

     El presidente, ocasionalmente, también da la impresión de estar siendo desbordado por los acontecimientos. Tienen demasiados frentes abiertos a la vez y quizá lo aconsejable sería centrarse y priorizar  los más importantes. Protege demasiado a los suyos y no es una buena política ni lo que demandan los ciudadanos. Por mucho que se empeñe el PP en tratar de solventar la “BB” (Bomba Bankia) a base de componendas, como por ejemplo, defendiendo la “Subcomisión a puerta cerrada”, son ganas de hacer el ridículo, dado que un escándalo de tal magnitud, a nadie se le pasa por la cabeza que no sea investigado con todas las consecuencias a lo que hay que añadir las nefastas y merecidas críticas generadas a nivel nacional e internacional, unido a los 23.400 millones de euros de dinero público que nadie sabe de donde va a salir.

     Dado que ladinamente el PSOE está utilizando el argumento de que todos los males de España se deben a Bankia, como si nada hubiese ocurrido en las dos legislaturas del innombrable Rodríguez Zapatero, lo suyo sería que fuese el Partido Popular quien abanderase la creación de la Comisión de Investigación Parlamentaria lo antes posible, llamando a declarar a todos los implicados en este asqueroso asunto para depurar responsabilidades.  La postura del Gobierno, eludiendo la citada convocatoria, está suscitando todo tipo de sospechas. La ciudadanía entiendo que no lo hacen por lo mucho que tienen que ocultar sobre personas y presuntas actuaciones dolosas. Alegar como disculpa que lo urgente es resolver la crisis, constituye una falacia con categoría  de indiscutible imbecilidad. Tal postura gubernamental ha provocado una vez más que  los españoles perciban que se les está hurtando la verdad,

     A la “BB”, todavía le queda mucho recorrido que salpicará a más de un notable. Que nadie olvide que la Justicia actuará en paralelo. Si el PP sigue empecinándose en aplazar la comparecencia de gestores y responsables de la entidad, solo conseguirán perder una considerable cantidad de votos y con toda la razón. ¿Alguien podría adelantarnos cuantas “BB” quedan en España repartidas entre entidades financieras, autonomías, ayuntamientos, empresas públicas, etc.?


Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

¿Cuándo dejará Europa de ser un vasallo de EEUU?

El fracaso de las sanciones de EEUU a Rusia

Eso de la Cuaresma ¿va contigo?

Ahora es tiempo favorable para convertirnos y creer en el Evangelio

¿El castellano en Cataluña? ¿Quién permitió que se aboliese?

La Constitución española no necesita ser interpretada respeto a la vigencia, en todo el territorio español, de la lengua que hablan más de 500 millones de personas: el castellano.

Banalización

Si bien, en esta lucha maníquea entre movimientos que se oponen a la igualdad y sólo buscan la discordia entre los diferentes géneros, un papel clave lo juega el auge del feminismo radical. A grandes rasgos, el feminismo no es una única ideología, sino que se divide en variantes como el liberal, el socialista, el étnico y el radical. Mientras el primero defendía los derechos de las mujeres, el segundo destacaba la opresión de las mujeres de clase trabajadora y el tercero el de las mujeres pertenecientes al mundo postcolonial. Actualmente, el feminismo radical se arroga el monopolio sobre el discurso feminista, convirtiéndose en un pensamiento excluyente y etiquetando como “machista” a todas aquellas corrientes que no comparten la totalidad de sus puntos de vista. El feminismo radical culpabiliza al hombre por el mero hecho de serlo, lo feminiza en su forma de ser y lo funde bajo el signo del patriarcado. En última instancia, el fin de esta versión ultramontana del feminismo es presentar la supremacía de la mujer sobre el hombre como una supuesta y falsa igualdad. No hay que engañarse. El feminismo radical no sirve a la mujer, ni tampoco al hombre. Ha desechado como motivo de su lucha otras causas en las que también está en juego la igualdad frente a la coacción: la violencia en los matrimonios homosexuales (tanto de hombres como de mujeres), la identidad transexual, el maltrato de los niños en el seno familiar, el maltrato del hombre en el hogar, el maltrato de los discapacitados y de las personas mayores por parte de su propia familia. El feminismo radical entiende que esta violencia no existe, que es mínima y que no puede ser comparada con la sufrida por la mujer. En definitiva, el feminismo radical es la gran traición -tanto como el patriarcado- hacia el propio ser humano.

El riesgo feminista

Hace unos días el arribafirmante escribió sobre los peligros del neomachismo
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris