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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   Cataluña   -   Sección:   Opinión

El otoño de la vergüenza. España amenazada

La excesiva tolerancia y el desconocimiento de la verdadera amenaza que representa para España el separatismo catalán, atenazan al Gobierno
Miguel Massanet
sábado, 23 de septiembre de 2017, 10:34 h (CET)
Como era de esperar, cuando no se prevén las consecuencias de una política de cesiones y tolerancia hacia comportamientos claramente anticonstitucionales y peligrosamente contagiosos para personas a las que, desde las escuelas, ambiente familiar, los medios de comunicación, los políticos y los ambientes culturales, se les ha indo imbuyendo ideas contrarias a la unidad de España, favorecedoras de la creación de un nuevo estado independiente, inductoras a la desobediencia respecto a las leyes del Estado, desprecio por la lengua oficial del Estado, el español, y promotoras de la insurrección y la insubordinación, como tácticas de captación de adictos a la causa independentista, algo que debemos reconocer que han tenido más éxito del que se pudiera imaginar, tratándose de un pueblo que, en pleno Siglo XXI, goza de un alto nivel de vida y se beneficia de todos los privilegios de los que, su pertenencia a la nación española, le ha proporcionado a través de nuestra pertenencia a la UE.

Cuando vemos lo que estos días está sucediendo en Cataluña y, en especial, en Barcelona, en cuanto a la facilidad con la que los inductores a los métodos extremos de desafío al Estado, consiguen reunir a numerosos grupos de personas para actuar de forma coercitiva contra las fuerzas del orden, con apariencia de ser meras manifestaciones “festivas” que, no obstante, han sido capaces de destrozar varios vehículos de la Guardia Civil y obligar a los agentes que realizaban su trabajo de investigación, a que tuvieran que abandonar el local escoltados por los mossos de escuadra para evitar que fueran asaltados por la multitud que, no obstante, les lanzó toda clase de objetos cuando salieron del lugar del registro. De hecho se ha denunciado el hecho de que los mossos catalanes se vienen comportando con una pasividad pasmosa, permitiendo que la multitud enardecida acose a la policía nacional y a la Guardia Civil que, en cumplimiento de las órdenes de los jueces, llevan a cabo registros y detenciones de personas en distintos locales, en ocasiones de organismos públicos, donde se tienen informaciones de que, presuntamente, se han estado cometiendo actos ilegales en orden a la celebración del referendo ilegal del día 1 de octubre. Tenemos la desagradable percepción de que el jefe de los mossos, en concreto, el Mayor Trapero, ha decidido imponer una actuación de bajo nivel a sus subordinados de modo que, aparentando que ayudan a poner orden, en realidad, demuestran una permisividad hacia la chusma callejera, que ha permitido que, los energúmenos antisistema, hayan podido destrozar varios coches de la policía y poner en aprietos a los miembros de las fuerzas del orden españolas que estaban cumpliendo con su deber.

¿Por qué el Gobierno sigue permitiendo que se produzca esta humillación a aquellos que actúan en nombre y representación del poder judicial español?, ¿cómo es posible que, desde todas las radios y TV catalanas se siga haciendo propaganda del referendo y se mantengan tertulias en las que, abiertamente y sin recato alguno, se censura la acción gubernamental?, ¿qué sucede con la TV3, desde la que se mantiene una tensión, alimentada por toda una serie de personajes, pretendidamente ilustrados en la materia, que no hacen otra cosa que avalar los actos del Parlament catalán y de la Generalitat, criticar al Gobierno por intentar que se cumpla la Ley y hacer referencia a una supuesta democracia que, sin embargo, no ha tenido en cuenta que, Cataluña, forma parte de un Estado democrático en el que el imperio de la Ley sigue siendo respetado?. En realidad, los disidentes catalanes apelan a los derechos de su ciudadanía cuando de lo que se trata es de una insurrección en toda la regla, en contra del Estado de Derecho, ¿por unos secesionistas que lo único que pretenden es perjudicar al resto de España y acabar con nuestra Constitución de 1978? ¿Para cuándo la ocupación de dichos centros?

No podemos entender que, a estas alturas del llamado “process”, todavía haya políticos españoles que intentan apelar al “diálogo”, cuando resulta evidente que el tiempo para hablar ya ha pasado, que no hay nada que tratar ante el chantaje separatista y que sólo cabe la actuación enérgica, contundente y sin complejos, mediante la cual se ponga orden, se mantenga la normalidad en las calles, se detenga a todos aquellos que, abiertamente, se han declarado favorables a la independencia del pueblo catalán y se tomen todas las medidas que el artículo 155 de la Constitución tiene previstas para casos como el que nos viene ocupando. La prolongación de este estado de cosas, de la ocupación de las calles y de la absurda tolerancia que se sigue teniendo con todos estos comportamientos subversivos que ya empiezan a hacernos daño fuera de nuestras fronteras, donde alguna prensa ya se está cebando en contra del Estado español, acusándolo de cosas que no han sucedido pero que les sirven para intentar poner a la opinión pública en contra de la legalidad española.

No olvidemos que, en Madrid, apoyados por Carmena, ya ha habido conatos, de momento con poca asistencia, de organizar manifestaciones a cargo de los de Podemos, definitivamente alineados con los separatistas catalanes, en apoyo del famoso derecho de los catalanes a votar, por su cuenta y sin que el resto de los españoles tengamos nada que decir, en favor de la independencia de Cataluña de España. Y es que, señores, el último recurso que les queda a Puigdemont, a Romeva y a Junqueras, para intentar salvar la situación ante el posible fracaso del anunciado referéndum, es la movilización de las masas y, de lo que últimamente se está hablando, hace referencia a que, en el Parlament de Cataluña se pudiera optar por declarar, unilateralmente, la independencia de la “nación catalana”. El peligro de que cunda el mal ejemplo catalán, ya se advierte ante la nueva postura del PNV que amenaza con no aprobar los PGE, las declaraciones de algunos traidores, como este actor descastado, Dani Rovira, que se ha manifestado en público diciendo que “Me da vergüenza de ser español” o el comportamiento indecente de medios de comunicación, como La Vanguardia, que no pierde ocasión de favorecer a la causa separatista y la actitud, claramente provocativa, evidentemente de favorecimiento, promoción y ayuda a la puesta en marcha de la consulta que, el TC, declaró ilegal de dirigentes como Puigdemont, Junqueras, Romeva y la alcaldes de Barcelona, señora Colau; abiertamente partidarios de contravenir las órdenes emanadas del TC y decididos a posicionarse con todos aquellos que avisan de que van a incumplir la prohibición de la consulta.

No se comprende que, así como ayer se detuvieron a 14 personas, por estar directamente involucradas en la preparación de la consulta, estos señores que se jactan de enfrentarse a la Constitución y dicen que no reconocerán ninguna ley ni sentencia de los tribunales, que no sean de las que ellos, en su Parlamento Catalán, promulgaron y que han sido, inmediatamente, declaradas anticonstitucionales por el TC1; no hayan sido detenidos y enviados a prisión, mientras se toman las medidas adecuadas para que, todos estos actos de invasión de las calles, dejen de servir de propaganda y de caldo de cultivo para que los enemigos que tiene España fuera de sus fronteras, puedan usarlos como arma arrojadiza en contra del Estado español. El Gobierno español debe desprenderse de una vez de todo el peso de mojigatería, cálculo electoral o prejuicios sobre las reacciones adversas, y empezar a darse cuenta de que, de continuar cediendo u ofreciendo diálogo, como equivocadamente hacen todos los ministros del Ejecutivo, en unos momentos en los que cualquier oferta que no sea pedir que desistan de su empeño, no hace más que redundar en contra de los intereses de España, a la vez que favorecen a la causa independentista. ¡No caben más contemplaciones con quienes pretenden romper la unidad de España1

Seguimos esperando que el señor Rajoy vaya a mantener su palabra. No obstante, hasta este momento, la humillación que han debido soportar los guardias civiles que registraron la oficina de la Generalitat, en busca de documentación ilegal, por parte del lumpen que se congregó ante el edificio, no nos permite pensar que, la energía que se nos anuncia que se va a aplicar, vaya a pasar de una mera metáfora sin contenido alguno. Existen rumores de que, desde el ministerio de Defensa, se han dado órdenes de enviar tropas a las principales capitales catalanas, para reforzar las unidades existentes, sólo para el hipotético caso de que, la rebelión catalana, llegara a amenazar con convertirse en algo peor y corrieran peligro la integridad de los no nacionalistas, que son más de la mitad de la ciudadanía catalana y que, no obstante, como suele suceder en estos casos, son los que no se manifiestan por miedo a recibir la represalia de aquellos fanáticos cuya misión es asustar y amenazar. Algunos, hace tiempo que ya nos referimos, aparte del artículo 155 de la Constitución que está para aplicarlo en estos casos, a otro, menos conocido, pero, cuando no queda más remedio, quizá sea el más eficaz. Hablo del Art. 8º de la Carta Magna.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, tenemos el pálpito de que, si no se actúa con premura, si no se coge el rábano por las hojas y se zanja la cuestión antes de que se convierta en intratable, este tema puede convertirse en algo de lo que muchos van a tener que arrepentirse, si lo dejan en barbecho, dejando para mañana algo que, ineludiblemente no admite retraso alguno.
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