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Etiquetas:   El testigo   -   Sección:  

Los Pistons, a repetir

Antonio Martín
Redacción
miércoles, 8 de junio de 2005, 22:45 h (CET)
Volvió a saltar la sorpresa en las eliminatorias por el título en la NBA: Miami Heat, que se había situado 3-2, vio como los Pistons los barrían de la cancha en el sexto partido disputado en Auburn Hills, y desperdiciando posteriormente la oportunidad de clasificarse por primera vez en su historia para la final de la NBA tras perder de nuevo en el séptimo partido, disputado en Miami.

Menuda cara se le quedó al pobre Pat Riley, quien prometió a los aficionados de Miami hace ya cosa de diez años que su equipo ganaría un título con su llegada. Pues bien, se le pasaron los años como entrenador, y ahora en su cargo presidencial, ha visto como la oportunidad se le escapaba un año más ante sus narices. Pero lo grave del asunto, es que Riley ha reunido este año en su plantilla a tres jugadores impresionantes, que son capaces perfectamente de llevar a un equipo a las finales: Wade, O’Neal y Mourning, además de tener en plantilla a gente tan experimentada como Steve Smith o Eddie Jones. Pero finalmente, estos argumentos no han sido suficientes para frenar a los Pistons de Detroit, quienes llegan por segunda vez consecutiva a la final, y desean defender el título logrado el año pasado.

Los Pistons no destacan precisamente por la espectacularidad de su juego, sino más bien por todo lo contrario: no apuestan por el contraataque, su juego estático resulta de lo más anárquico, y sus jugadores no son las típicas estrellas de la NBA. ¿Entonces qué ha llevado a este equipo a la final de la NBA? Partiendo de que poseen en el banquillo a uno de los mejores entrenadores de los últimos treinta años (Larry Brown), su fortaleza defensiva ha sido la clave para quitarse de encima a equipos tan potentes como Indiana o Miami. Sus jugadores más relevantes, Richard Hamilton y Rasheed Wallace, tienen eso que llamamos OFICIO, que los hace competitivos en cualquier partido independientemente de si jueguen bien o mal. Y poseen ese muro llamado Ben Wallace, que domina el juego defensivo al mismo tiempo que se convierte en el líder reboteador de su equipo casi siempre.

Ahora tienen enfrente a los San Antonio Spurs, y no les extrañe que la serie se alargue hasta los siete partidos. Muchos disfrutaremos de esta final en lo que será un gran broche a esta magnífica temporada, pero muchos seremos también los que echemos en falta la presencia de los Heat en la final, tan sólo por ver el (de momento) imposible duelo entre O’Neal y Duncan.

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