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Yushchenko y Voronin piden ayuda a la UE para resolver el conflicto de Cisdniestria

Ambos mandatarios proponen que la Unión supervise las elecciones parlamentarias de la región separatista que se celebrarán a finales de año
Redacción
lunes, 6 de junio de 2005, 01:47 h (CET)
Ucrania y República Moldavia piden a la Unión Europea que medie para resolver el conflicto de la región secesionista de Cisdniestria, a través de una carta dirigida al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. El escrito firmado por ambos mandatarios es el resultado de la reunión mantenida el jueves en la región ucraniana de Odessa.

Raúl Sánchez Costa / Corresponsal en Europa del Este
Tiraspol es un polvorín silencioso desde 1992. Pero, está ahí, en la puerta sur de la región separatista de Cisdniestria, Moldavia, un lugar al que llegar de incógnito es una misión entre lo difícil y lo imposible. Algo así como si una pareja de turistas se empeñara en hacer fotos discretamente desde los Altos del Golán, Siria.

Enmarcados entre la frontera artificial con Ucrania y la natural con Moldavia, por el río Dniéster, unos 600.000 separatistas sobreviven bajo el bloqueo económico de ambas partes. Tan extrema es la situación, que el líder del régimen separatista, Igor Smirnov, aseguró el pasado 3 de febrero que se cumplían todas las condiciones para que se declare una guerra entre ambas partes.

Por su parte, El presidente de Ucrania, Viktor Yushchenko,y de la República de Moldavia, Vladimir Voronin, se reunieron el jueves para discutir la solución del régimen separatista de Cisdniestria en la región ucraniana de Odessa. Ambos mandatarios propusieron que la Unión Europea, la Organización de la Seguridad y la Cooperación Europea (OSCE), Rusia y los Estados Unidos supervisen las elecciones parlamentarias de Cisdniestria que se organizarán a finales de este año, con el objeto de que se celebren unos comicios libres y democráticos. Al término del encuentro, Yushchenko y Voronin firmaron una carta dirigida al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, para pedir a la Unión Europea que medie en la resolución del conflicto que, en estos momentos, se encuentra estancada.

Por otra parte, los jefes de Estado han coincidido en que tienen que fortalecer el control en la frontera moldavo-ucraniana, en la zona cisdniestriana. El presidente moldavo asegura que “el contrabando, el tráfico de personas y de armas aún persiste en la zona”.

La región de Cisdniestria, gobernada por un régimen no reconocido por las leyes del Derecho Internacional, está presidido por Igor Smirnov y por un Soviet, que se traducería como el Parlamento. Todos los miembros del gobierno poseen pasaporte ruso. Tanto los Estados Unidos como la Unión Europa no permite la circulación de sus líderes en sus territorios.

El nacimiento de un “segundo Kaliningrado”
Aún no se había secado la tinta de las firmas del presidente moldavo, Mircea Snegur, y del presidente ruso, Boris Yeltsin, para la adhesión de la República Moldavia en la Comunidad de Estados Independientes el 21 de diciembre de 1991, cuando a las cinco y media de la mañana siguiente el Ministerio del Interior recibe un S.O.S. proveniente de la ciudad Dubasari, ubicada en la parte derecha del río Dniéster en la región de Cisdniestria: “la oficina de la policía local está bloqueada por un coche blindado y asaltada por tropas cisdnistreanas y por ciudadanos indignados.

El Ministerio de Interior desplazó miembros de la policía para intervenir en el lugar de los hechos. No obstante, las tropas cisdnistreanas no les permitieron cruzar el río. Tres policías cayeron abatidos y varios, heridos.

Mientras que en Tiraspol se difunde una agresión por parte de Chisinau, cientos de ciudadanos de la capital empiezan a inundar la Plaza Grande del Parlamento Nacional, con el objeto reprochar la política del Gobierno moldavo por su intolerancia con los separatistas y por no haber tomado medidas anteriormente. Por otra parte, Ucrania ofrece ayuda militar a Smirnov para que resista la misiva de Chisinau, convirtiéndose Dubasari, por tanto, la Sarajevo moldavo.

Desde el mes de diciembre de 1991 hasta junio de 1992, se producen centenas de víctimas y miles de heridos. Sin embargo, la guerra oficial no se inicia hasta el 1 de marzo, terminando el 29 de julio de 1992. La policía, los militares y los voluntarios moldavos, que comprendían entre unos 16 mil y 20 mil personas, chocaban con la cruda realidad debido a la incapacidad de orientación y coordinación de las operaciones dirigidas por parte de los altos cargos moldavos, junto a la falta de armas y municiones, puesto que sus fábricas se econtraban, la mayor parte, en el otro lado del río.

Más tarde, Boris Yeltsin y Mircea Snegur firmaron el 21 de julio de 1992 la paz del conflicto armado, por la que se constituye la República Moldavia Nistreana y una zona de vigilancia de seguridad contralada por la Armada XIV de la Federación Rusa, por militares de la República Moldavia y por otros miles de la República Moldavia Cisdnistreana.

Rusia no reconoce oficialmente su implicación en el conflicto y, al mismo tiempo, no se disculpa por las víctimas causadas por sus soldados en Sumgart, Baku o Tblisi. Boris Yeltsin manifestó que “no se trata de la intervención de Rusia sino de la defensa del pueblo que se encuentra en unas penosas condiciones”. Asimismo, Rusia pretende transformar la federalización en un objetivo de su política exterior, representando una réplica de la diplomacía rusa por la extensión de la OTAN y de la UE hacia los países del este. A este plan, se le ha denominado el “Segundo Kaliningrado”.

Un especialista en el espacio soviético y profesor de la Universidad de Georgetown, Charles King, subraya que “una gran parte de las armas que se producen en Cisdniestria llega a Chechenia y a países de Africa”. En marzo de 2000, un hijo del dirigente cisdniestrian fue arrestado por las autoridades de Moscú en posesión de más de un millón de dólares, tras haber vendido armamento ilegal a los combatientes chechenos. En una visita de Putin a Moldavia, en junio 2000, el Gobierno moldavo enseñó al presidente ruso muestras de munición fabricado por las plantas de armamento de Cisdniestria y de las cuales fueron vendidas a los gerrilleros chechenos. Asimismo, representantes de organizaciones criminales, hombres de negocios y del poder fueron asesinados por el contrabando de armas y de drogas. Por ejemplo, el jefe de la Aduana “Causeni”, Eugen Grosu, recibió dos tiros en la cabeza tras capturar partidas de mercancías de contrabando en Cisdniestria y de haber refusado entrar en negocios con altos cargos corruptos del gobierno. Sus asesinos no han sido hallados todavía. También fueron asesinados el jefe de la lucha contra el crimen organizado, Anatol Bordiuja y el presidente de la Asociación de Industria, Victor Constantinov. Al respecto, se demuestra una gran incompetencia y falta de voluntada política, junto a la corrupción de la elite de Chisinau.

Los moldavos de Cisdniestria son autóctonos y han soportado desde 1792 un régimen de ocupación y de presión nacional por parte del Imperio Ruso. Su población está constituida de un 40% de moldavos, de un 30% de ucranianos y un 25% de rusos.

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