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Etiquetas:   Crónica musical   -   Sección:   Música

Louie Austen: la antigua revelación

Gilberto Aubán
Redacción
viernes, 30 de septiembre de 2005, 00:26 h (CET)
Era la primera vez que el 'crooner' de la electrónica, el austriaco Louie Austen, visitaba Valencia, en una gira promocional de su disco "Easy Love", un compendio de canciones amorosas con bases experimentales que recuerdan a las discotecas punteras de Ibiza.

El día no era, sin embargo, el más propicio, ya que fue la suya la única actuación que ha quedado en el mes de junio de todas las que tenía preparada la Sala Loco Club, canceoladas por problemas con vecinos poco aficionados a la música o con poco afán de búsqueda.

En fin, el caso es que Louie Austen convocó a unas 50 personas, con la curiosidad de que ninguna era de su quinta. Entre el público, jóvenes de entre 20 y 30 años con ligero aspecto de Fiber, medios de comunicación y algún despistado que acabó bailando como todos los demás. La actuación le salió redonda al cantante, pero quizá fue algo corta. en realidad, lo suficiente para interpretar por completo "Easy Love". Louie salió al escenario completamente sólo , como antaño hicieron Paul Anka (este sí llevaba al menos un piano), y le bastó un tema para hacer que todos los asistentes se dejaran llevar por su felicidad y elegancia. Justamente esto es lo que le sobra a este hombre. Bajo su americana blanca una camisa marrón faraónica sin botones que pudimos ver en algunas películas de los casinos de Las Vegas ("una sorpresa, confesó después") y su sombrero Panamá que se quitaba cuando el respetable le aplaudía. La música sólo se interrumpía entre canción y canción para dar lugar a los aplausos y vitoreos, y luego reaparecía misteriosamente en el momento adecuado para que Louie entonara el siguiente tema.Entre tanto, Luoie Austen esgrimía un inglés yankee hacia el público español como sin que le importara hasta qué punto se le estaba entendiendo. Él decía lo que sentía, un pequeño discurso anglófonamente complicado que terminaba en ovación.

La actuación, un agradable rato al lado de música diseñada para el bienestar, la properidad, terminó con "My way" de Paul Anka, al más puro estilo Sinatra (al que imitaba en Estados Unidos en un espectáculo que se llamaba "Joker's wild show"), que sonó incluso mejor en su cálida voz de registro americano. Un futuro se vislumbra en este hombre, que ya guarda tras de sí un gran pasado.

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