Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
15º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   A sangre fría  

Rovira, Maragall y los clavos de Cristo

Jesús Nieto Jurado

viernes, 27 de mayo de 2005, 23:06 h (CET)
La virulencia de la actualidad, en las últimas semanas de este cálido y seco mes de Mayo, por la inercia de la brújula de los titulares, dirigidos hacia las Cortes y Euskadi, me habían impedido retomar el aliento cansado y crítico, para, con la suficiente reflexión escribir mi enésima columna, dedicada en cuerpo pecaminoso y alma laica, a criticar a esa sombría, añeja y antidemocrática institución que es la Iglesia Católica.

Vuelven los curillas patrios, martillo de herejes homosexuales, y luz del Trento ratzingeriano a criticar con total impunidad las acciones y decisiones del gobierno constitucional, a llamar a la sedición y a promover la oscuridad y el fascismo en los parlamentos en los que la crispación ha omitido el debate, y a ensalzar por medio de cierta publicación dictada a renglón derecho por Torquemada, la rebelión ciudadana ante la necesaria transformación laica del estado español.

Sin embargo, si en mis anteriores artículos referentes a los obispos hispanos, la crítica provenía de alguna decisión eclesial con gran trascendencia, en la presente columna, y aleccionado por Machado de la importancia de las cosas sencillas, mis palabras referirán con cierto punto guasón, la reprimenda que los religiosos patrios han remitido a los líderes de la incierta Cataluña, que en pleno énfasis de un viaje místico – religioso a Tierra Santa, tuvieron la sana ocurrencia de fotografiarse con una corona de espinas en uno de los innumerables puestos de recuerdos que jalonan la vía dolorosa, con tal mala suerte, que la estampa simpática y jovial de dos dirigentes que creíamos serios y atrabiliarios, fue a parar a las redacciones de ciertos medios y más de una sacristía. De tal modo que se originó en nuestra cada vez menos católica, por fortuna, nación, un revuelo en el que los alzacuellos mostraron su malestar por la imagen en la que un comunista se retrata con una corona de espinas como “rey de los tripartitos”.

Sorprende, que pese a lo anecdótico del incidente, la Iglesia patria lanzara envenenadas soflamas contra los virreyes catalanes, puesto que en la imagen no se aprecia ninguna iniquidad de los políticos para con la corona de espinas, cuando, muy al contrario, la religión romana coloca cientos y miles de ellas en las almas y los genitales de aquellos que no comparten la errónea visión de la sexualidad que nos quieren imponer.

Y es que, como afirmaba el malogrado maestro Vázquez Montalbán, siempre que en este país gobierna alguien incómodo para los púlpitos, los españoles acabamos a tiros, y ellos, paseándose bajo palio.

Noticias relacionadas

La Gloria de Nanawa, ochenta y seis años después

Hace ochenta y seis años, un soldado de nombre e historia prohibida cambió el curso de la última guerra sudamericana

¿Qué nos habrá ocultado Sánchez de sus pactos secretos?

Desde Bélgica creen que podrán tumbar al Estado español manejando a sus peones de la Generalitat catalán

El mundo feliz

El libro de Luisgé Martín plantea en sus páginas un enfoque virtual de la realidad humana

La gran tarea

La Junta de Andalucía va a ser gobernada por el pacto que ha llevado a cabo el PP con Ciudadanos y con Vox

Navidad antigua

La Navidad actual no tiene nada que ver con la original
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris