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Si lo sé no vengo
Ignacio de Cossío
Los espadas se estrellaron frente una corrida anovillada de la ganadería aspirante del “Puerto de la Cardenilla”. Don Lorenzo, mi más sentido pésame por la corrida descastada, sin hechuras, con un juego lleno de genio como de poca fuerza, así no hay manera que hacer afición y eso que estaban en el cartel Ponce y El Juli, no quiero imaginarme lo que hubiera sido con otros dos cualquiera en el mismo. Un verdadero tostón, vamos que si lo sé no vengo a ver esta vergonzosa presentación torista, indigna de Madrid.
Al presidente de la corrida se le colaron por la puerta de atrás cuatro novillos que no dieron la talla en el ruedo y con ello empezó la fiesta, digo la siesta interminable. Los maestros que por cierto, no dieron una con la espada y salieron poco animados hacia el último tercio en donde predominó el enganchón común junto a la desilusión, poco o nada pudieron hacer con seis paupérrimos astados.
La figura azteca del momento llamada Zotoluco, apuntó dos series más acompasadas con la diestra en el que abrió la plaza y al cuarto gazapón no lo entendió.
Enrique Ponce, de nuevo con la bata de enfermero con graduación casi de cirujano, logró la gran hazaña de mantener en pie y sobre las cuatro patas a dos toritos de salamanca más de dos minutos seguidos. ¡Qué proeza, maestro y qué lástima verlo en Madrid con semejante ganado! En el quinto la faena tuvo un buen comienzo pero nada, de nuevo el toro haciendo gala de su mansedumbre y genio repartió hachazos y cabezazos a diestro y siniestro, no hubo nada que hacer.
El Juli tanto a su primero como a su segundo lo intentó por ambas manos y nada, que su lote exento de raza, casta y fuerza como casi toda la corrida, no permitió el lucimiento. Lo dicho una corrida que si lo sé no vengo.
FICHA TÉCNICA
Plaza de toros de la Monumental de Las Ventas de Madrid. Lunes, 23 de mayo de 2005. Decimotercera corrida. Lleno de “no hay billetes”. En tarde espléndida se lidiaron cuatro toros de La Ventana del Puerto y dos de El Puerto de San Lorenzo. En líneas generales mal presentados, anovillados y de nulo juego.
- El Zotoluco, de rioja y oro. Silencio tras aviso y silencio.
- Enrique Ponce, de rioja y oro. Silencio y silencio tras aviso.
- El Juli, de azul marino y oro. Silencio en ambos.
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