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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

A vueltas con las graduaciones universitarias

Luis F. Belló Melgares
Redacción
martes, 24 de mayo de 2005, 13:42 h (CET)
Nos encontramos inmersos, casi a diario, en los actos de celebración de las diferentes graduaciones universitarias de todas las carreras, que son muchas.

Los Graduados viven unas jornadas inolvidables entre las vísperas con sus preparativos, el vestido, el peinado, los invitados, el discurso, las fotos, la imposición de becas, la cena… y el día esperado con tanta ilusión.

Al día siguiente, a primera hora de la mañana, ¡arriba! y a la Universidad, a clase, pues esto no ha terminado. Terminará, con suerte y mucho trabajo, a finales de Julio. Es entonces cuando los Graduados toman conciencia de que son alumnos y de que no tienen ningún título ni certificado que valga para refrendar su preparación, ni mucho menos para la obtención de un trabajo profesional acorde. Sin duda, son estos días fríos (a pesar de lo que está cayendo). Los pasillos de las Facultades no respiran las mismas alegrías y bullicios de jornadas precedentes. ¿Qué ha pasado?

El pasado Viernes leí en “La Verdad” la columna de mi admirado Javier Ballesta, profesor titular de la Universidad de Murcia, en la cual arremetía, un poco, contra todos estos fastos tipo “nuez vacía” y podía dar la impresión de que, veladamente, la Universidad era culpable de ello. Aunque estoy en desacuerdo de graduaciones sin título conseguido, quisiera hacer unas aportaciones sobre lo que está pasando.

La Universidad no es una burbuja, una urna de cristal separada de la sociedad que la envuelve, no es sino uno más de los engranajes de la misma, muy importante por cierto. Como tal engranaje recibe de esta sociedad influencias y las transmite. Sabe el Sr. Ballesta que muchos profesores de la Uni. (incluido él mismo) no están por la labor, aunque alabo y admiro a aquellos que acuden a las mismas por cariño y respeto hacia sus alumnos mientras en clase manifiestan sus opiniones un poco contrarias.

Los medios de comunicación conforman un tipo de sociedad el cual es seguido por los consumidores de publicidad, de telebasura, de imitadores por “modelado”, al que se refería Bandura (Por cierto, ¿cuánto tiempo habrá de consumir un profesor para anular el efecto causado por el caso Eto´o contra la falta de respeto hacia los demás?) y esta sociedad prima por aparentar más de lo que se es, por vender (igual que en la Bolsa) futuros más que presentes.

Los alumnos, como parte de este entramado también son víctimas de ello y se dan cuenta, al día siguiente de la “gloria” vivida. Mas ¡Amigos míos! la gloria es el Título, ánimo y a por él.

Claro está que este orden de cosas no podrá cambiarse (si es que queremos) sin la herramienta de la cultura y la formación frente a lo fugaz, a lo superficial. Vanitas vanitatis et omnia vanitas.

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