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Etiquetas:   Y digo yo...   -   Sección:   Opinión

Viva Las Vegas

Jordi Martínez Aznar

lunes, 23 de mayo de 2005, 22:17 h (CET)
Para muchos es la ciudad del pecado, donde miles de máquinas tragaperras y mesas de los más diversos juegos esperan a que los incautos turistas que pasan por allí se dejen hipnotizar por los dibujos que muestran los cientos de miles de bombillas que cada noche iluminan sus numerosos casinos, paladines actuales del capitalismo en estado puro.

Para otros, en cambio, es una oportunidad única para enriquecerse fácilmente a costa de la banca. Hay incluso jugadores profesionales que se preparan para las múltiples maneras de ganar dinero que hay en esta ciudad, siendo el evento más famoso el campeonato mundial de póker, el cual reúne a los mejores jugadores del planeta.

Pero por desgracia para unos y por fortuna para otros, aquí el dinero cambia de manos a tal velocidad que la mayoría apenas puede sentir el tacto de un buen fajo de billetes entre sus manos o disfrutar de ellos, por lo que puedes pasar de pobre a nuevo rico y a la bancarrota en cuestión de unas pocas horas.

Estoy hablando, como ya habrán adivinado, de Las Vegas, ciudad que hace pocos días celebró con un desfile su primer centenario de vida, tiempo durante el cual ha sido inmortalizada en numerosas canciones y sus calles han sido escenario de películas como la clásica 'La cuadrilla de los once' o su 'remake' 'Ocean's eleven', y la única ciudad de todo Estados Unidos y me atravería a decir de todo el mundo, donde puedes hacer cosas tan 'freaks' como casarte en un apenas unos minutos teniendo como padrino a un completo desconocido disfrazado del rey del rock and roll, Elvis Presley.

Aunque actualmente sea conocida internacionalmente como el mayor centro de juego del mundo, no siempre ha sido así, ya que su primer casino abrió hace menos de 60 años, concretamente en 1946. Actualmente, esta ciudad es visitada anualmente por 40 millones de personas, las cuales se dejan 8.000 millones de dólares en sus casinos, eso por no contar el dinero que se dejan en bares, noches de hotel o entradas para espectáculos, los cuales puedes disfrutar a diario en cualquiera de sus locales.

Con el paso del tiempo, hoteles - casino como el MGM Grand, el Caesar's Palace, el Mirage o el Bellagio se han convertido en auténticos clásicos, habiendo pasado por sus espectáculos leyendas de la canción del pasado como Tom Jones o Paul Anca, o del presente, como Celine Dion, aunque conscientes de que no sólo de música se vive, los dueños de los casinos tienden a idear nuevos y sofisticados espectáculos, pensados todos ellos para dejar al visitante con la boca abierta y con la intención de volver contra más veces mejor.

Y es que, al contrario de lo que muchos pueden pensar, Las Vegas no está pensada solamente para los jugadores, ya sean compulsivos o profesionales, sino también para el uso y disfrute de familias enteras, las cuales pueden visitar los espectáculos alternativos que se organizan en sus numerosos hoteles. Desde el espectáculo "We will rock you", en homenaje a Queen, hasta espectáculos de magia o hipnosis para toda la familia son solo unas muestras de lo que podemos ver en el caso de nos decidamos de darnos un paseo por allí, siempre y cuando tengamos el dinero suficiente como para pagarlo, claro, ya que lo que se diice económico no es.

Para finalizar, contaré una leyenda urbana que corre de boca en boca desde hace años. Se cuenta que, cuando se estrenó la película "E.T. El extraterrestre", desde la productora se encargó un juego de ordenador. El programador que se encargó del proyecto cobró de antemano varios millones de dólares, entregando al cabo de poco tiempo un programa de apenas unos pocos cientos de kilobytes, el cual era terriblemente malo. Por desgracia para los de la productora, el programador puso pies en polvorosa en cuanto tuvo oportunidad, encontrándose (la productora) con miles de copias de un juego horrible y varios millones de dólares de menos en sus cuentas, por lo que no se les ocurrió otra cosa que ir al desierto de Nevada, abrir un agujero y enterrar en él todas las copias del juego. Así que ya saben, si algún día se pasan por la capital mundial del juego, no olviden llevarse pico y pala para buscar estos videojuegos.

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