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Etiquetas:   Internacional   Paraguay   Latinoamérica   -   Sección:   Opinión

Fernando Lugo es un quemo para Cristina Fernández

Aunque el gobierno arzobispal busque aparentar otra cosa, lo cierto es que la presidenta argentina Cristina Fernández ha dado suficientes pruebas de que considera un quemo a Fernando Lugo
Luis Agüero Wagner
@Dreyfusard
miércoles, 29 de febrero de 2012, 07:53 h (CET)
Se ha dicho que la palabra ha sido dada al hombre para ocultar su pensamiento, frase que se complementa con lo que decía la poetisa paraguaya Carmen Soler, que la dignidad de la mujer en el Paraguay se respeta sólo en los discursos y en el papel.

El gobierno del cura Fernando Lugo llegó para confirmarlo. Tanto ha trascendido la inconducta del falso profeta que los medios presentaron en su momento como redentor del Paraguay, que terminó por aislar a su pais, en un momento en que precisamente las principales potencias sudamericanas, Argentina y Brasil, tienen a mujeres ubicadas en el máximo poder.

En lo que respecta a la Argentina, aunque el gobierno arzobispal intenta aparentar otra cosa, lo cierto es que Fernando Lugo es considerado un quemo por la presidenta Cristina Fernández, quien ya trató en una oportunidad -y con justa razón- de misógino al cura presidente.

"El presidente Fernando Lugo no logró conversar nuevamente con su colega argentina Cristina Fernández viuda de Kirchner, pese a que viajó expresamente a Río Gallegos, provincia de Santa Cruz, para lograr un diálogo extraoficial.

Por tercera vez consecutiva, Cristina eludió o dejó plantado a Lugo por motivos desconocidos oficialmente, aunque fuentes no gubernamentales señalaron que el enojo de la presidenta argentina tiene un origen de género, que data de junio de 2009, cuando el Mandatario paraguayo hizo notar públicamente el “retraso” de Cristina en la Cumbre del Mercosur en la Conmebol (Luque). Por complacer a los propietarios de medios, incluidos los medios hegemónicos de Argentina como Clarín o La Nación, Lugo no dudó en reprender por supuesta llegada tardía a la presidenta Argentina Cristina Fernández durante una cumbre del Mercosur. Así buscaba ganarse el favor de los medios de Buenos Aires enfrentados al gobierno kirchnerista.

La respuesta de la mandataria -como se esperaba- no tardó en llegar y prácticamente lo calificó de misógino al Jefe de Estado paraguayo en público.

Se sospecha que a partir de ese hecho, Cristina lo tiene entre ceja y ceja a Lugo" reconoce una escueta crónica del diario ABC color, uno de los puntales de la propaganda luguista, que esporádicamente abandona su libreto original. Si Cristina tiene conciencia de género, no le faltan motivos para repudiar a Lugo.

Los casos de Viviana Carrillo, con quien Lugo reconoció una relación que se inició siendo ella menor de edad y encontrándose en una situación de dependencia laboral, Benigna Leguizamón, la limpiadora del obispado a la que acosó cuando trabajaba para él, u Hortensia Morán, quien denuncia que hasta en Internet siguen hostigándola los esbirros del régimen arzobispal, son claros ejemplos.

Bochorno “feminista”


Dicen que en el Paraguay se desconoce el sentido del ridículo, y la conducta de ciertas “feministas” lo demuestra.

La gestión y el rechazo que genera en las presidentas de las potencias sudamericanas la triste figura del cura presidente Fernando Lugo constituye el más grande bochorno de las supuestas feministas paraguayas, atadas a los subsidios de las agencias y proyectos internacionales, donde debe buscarse la explicación al respaldo que recibió este personaje de las “luchadoras por los derechos de género”.

La Freedom House es una organización fundada por la esposa del presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, Eleanor Roosevelt, con el fin de promover la “libertad”, para luego ajustar sus actividades hacia la lucha contra el izquierdismo, fusionándose con el aparato de inteligencia y desestabilización de Washington.

En los años 80 la Freedom House se involucró en la guerra psicosocial contra la Nicaragua sandinista, junto a una recién fundada National Endowment for Democracy, otra respetable fundación que toma el relevo de la CIA.

Precisamente ambas organizaciones (Freedom House y NED) tienen mucho que ver con las supuestas luchadoras feministas paraguayas como Gloria Rubin, cuyas actividades son financiadas por estas agencias desde los tiempos en que retiraron su apoyo a la dictadura de Stroessner por una mejor oferta de la embajada norteamericana. Desde ese posicionamiento, Gloria Rubin escaló a ministra de la mujer del hoy considerado quemo internacional, Fernando Lugo, quien acaba de sufrir el rechazo de la misma presidenta argentina.

Ya lo advertía Oscar Wilde: muchas veces una máscara nos dice mucho más que una cara.
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