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Etiquetas:   Y digo yo...   -   Sección:   Opinión

La familia y uno más

Jordi Martínez Aznar

domingo, 22 de mayo de 2005, 23:25 h (CET)
A veces me sorprende lo que puede dar de sí un periodo de tiempo más o menos corto. Hace poco más de uno año teníamos como a heredero de la Corona al soltero de oro nacional, al cual no se le conocía novia formal. Apenas un año y pico después ha tenido tiempo de sacarse una novia de la chistera, casarse con ella y dejarla embarazada. A eso se le llama tener las ideas claras y lo demás son tonterias, oiga.

Tengo que reconocer que estas últimas semanas me ha sorprendido también el hecho de que, de repente, todo el mundo en este país es monárquico. Incluso aquel al cual la monarquía se la ha traido floja (con perdon) durante toda su vida, de repente es más pro monárquico que toda la Familia Real entera tras enterarse del embarazo de doña Letizia, la cual ha tenido la carrera más meteórica que quien esto suscribe recuerda, ya que en apenas unas semanas pasó de presentadora del "Telediario 2" a Princesa de Asturias.

Lógicamente, será este tipo de gente quien aparezca estos próximos meses en toda programación del corazón y de otras vísceras que se precie, eso sin contar programas creados especialmente para la ocasión, y es que, si ya hicieron el programa en el que contaban las aventuras y desventuras diarias de la pareja camino del altar, no van a ser menos con el nacimiento con el primogénito real.

Y es por eso lo que personalmente me da más miedo: la saturación de información por parte de los medios de comunicación. No pretendo decir que no informen, ya que es un tema demasiado importante como para dejarlo de lado, pero me temo que los Peñafiel y compañía nos invadirán con incontables e interminables tertulias en las que tratarán e informarán de hasta el último detalle de cualquier aspecto imaginable e inimaginable acerca del embarazo y posterior parto.

Por el momento, toda esta troupe de periodistas especialistas en temas reales, liderados por Peñafiel, nos llevan varios meses dándonos la paliza sobre si doña Letizia estaba o no embarazada, imagino que con la esperanza de que tarde o temprano acertaran en las quinielas y saliese el encargado de turno diciendo a toda la audiencia que él o ella fue el primero en acertar, llevándose así la presunta gloria.

Ahora nos faltará saber si es niño o niña, razón por la cual tendremos a los mismos contertulios de siempre hablando sin parar sobre qué es más probable que ocurra y qué pasará en el caso de que sea niño o niña. Quizás, al hablar de esto segundo, se cree que la audiencia es un pelin tonta y no se ha enterado todavía de que, en el caso de que sea niño, el problema de la sucesión estará solucionado, y en el caso de ser niña, pues habrá que esperar a no ser que el padre y el abuelo cambien la Constitución.

Una posibilidad es que se acaben repitiendo tanto que al final no sepan de qué hablar, volviendo otra vez al principio. Es como, haciendo un símil y salvando las correspondientes distancias, como ocurrió hace algunas semanas con el Papa Juan Pablo II, del cual llegaron a emitir tanta información, que un tema de interés para mucha gente pasó a convertirse en un tema cansino. Espero equivocarme, pero me veo que algo parecido pasará aquí. Acabarán hablando tanto del tema que se les acabarán los temas de conversación y volverán de nuevo al principio, o sea, cuando el Principe y la periodista se conocieron.

En cuanto al proyecto de ley que se quiere preparar sobre el hecho de que el hijo varón prevalezca sobre sus hermanas aunque sea el menor, por el momento al futuro padre y al futuro abuelo les ha faltado tiempo para decir que no hay prisa para cambiar este apartado constitucional. Aunque la "versión oficial" es que hay todavía una generación de por medio (el Príncipe), y probablemente estarán esperando que el primero sea niño para así tener todavía menos prisa, de manera que por el momento la ley no avanzará y menos aún si es con efectos retroactivos. Y es que ¿se imaginan que durante 36 años has crecido convencido que eres el heredero de la Corona y de repente dejas de serlo? Al menos a mí no me sentaría demasiado bien.

En fin, solamente espero que recapaciten en cuanto al nombre y no tengamos en pleno siglo XXI a un futuro Rey Don Pelayo. Desde aquí hago una llamada al resto de españoles con buen gusto para hacerles llegar a la pareja, siempre antes del próximo mes de noviembre, nuestras propuestas para un nombre más acorde con los tiempos actuales.

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