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Etiquetas:   #PrimaveraValenciana   Política   PP   PSOE   -   Sección:   Opinión

Como putas por rastrojos

Soportar la realidad presente y futura, lo mismo que el éxito en una sociedad como la que vivimos, requiere como condición sine qua non un culo a prueba de bombas (“Sangre Azul (El Club)”)
Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
viernes, 24 de febrero de 2012, 08:53 h (CET)
El PSOE y el PP se han enzarzado en una interesada lucha respecto de los sucesos de Valencia. Para los sociatas, lo que está pasando no tiene nombre –o sí: fascismo en estado puro por parte del PP-, y para los populares lo que está sucediendo no es sino una agitación calculada de la calle por parte de los sociatas para hacer imposible el gobierno. Y ambos tienen razón, al menos en parte. El PP, una vez alcanzado el poder, se ha quitado sin pudor la máscara de buenoide, felaciona a los miembros europeos con inusitada fruición, rebaja derechos, coarta libertades, cercena futuros, niega con sus actos todas las promesas electorales con las que alcanzó el poder y, por si fuera poco, lanza a sus antidisturbios con una ferocidad dictatorial a apalear a quien quiera que sea que muestre disconformidad o descontento, siquiera la sea la dulce niña de Rajoy en persona: en lo suyo, vaya, en lo natural a lo que le corresponde, en fin. El PSOE, por su parte, tal y como desde esta misma y otras columnas precognicé en su momento, sigue la política de “tierra quemada” que ya advertí meses antes de las autonómicas que emplearía, habiendo dejado arrasado no sólo todo aquello que gobernó, sea esto comunidades autónomas, alcaldías o arcas públicas gubernamentales, sino que ha puesto en pie de guerra a sus sindicatos, ha llenado las calles de bandas, banderas, banderitas, banderolas (que diría mi amigo Rafael Amor), y se rasga las vestiduras con aparatoso histrionismo allá donde puede, sea el Parlamento central del meollo de los sicarios del poder o los de las sucursales, llegándose al esperpento más delirante de escuchar como la señá Pajín defiende desde su poderío político-económico y su vida resuelta de superlujo los derechos de los descamisados (¿por qué no lo hizo cuando su verborrea se pudo haber traducido en realidades?), o al señor Wert, Ministro de Heducación, Kurtura y Patás Dopás, acusar a sus teóricos rivales políticos de que sólo defienden y protegen las manifestaciones violentas, en particular, y la violencia, en general.

Toda la realidad de nuestros días, como se ve, parece el teatro que ni pintiparado para escenificar un enfrentamiento ideológico de los facciones que tienen ideas contrarias de lo que debe ser una nación o una sociedad; pero ¿lo son realmente?... Y no, no lo son. Los unos y los otros son nada más que los actores necesarios para que la ciudadanía no se entere de la misa la media, de que la están expoliando seres sin escrúpulo alguno, al servicio y sueldo de quienes se están quedando con sociedades, naciones y capitales, convirtiendo a los ciudadanos en nada más que ignorantes esclavos. Ni más ni menos. Y si para lograr su fin han de llegar a la violencia oratoria o a la física, y aún a la sangre (todo se andará), pues tal cosa, porque el fin justifica los medios: que los ciudadanos no se enteren de que les están guindando la cartera… y el futuro, y mientras están ocupados en esto no piensan. Como he dicho mil veces, PSOE y PP son los dos brazos de la misma bestia, aunque no todo el mundo está cualificado para verlo o entenderlo. Demasiado fútbol, demasiado sexo (virtual), demasiada preocupación por conseguir un trabajo-basura poniendo el culo o demasiado esfuerzo haciendo malabares para pagar la hipoteca a los miserables que produjeron las crisis falsas que nos conciernen y que nos están desposeyendo de todo contenido; y, a la vez, excesivo abandono, incultura en demasía, exagerada vagancia para comprender qué sucede y una inacción culpable que favorece que cada día seamos un poco menos, un mucho menos, un infinitamente más nada.

Veamos. Por lo pronto, los que han producido la base de toda esta debacle son los sociatas y los sindicatos (teóricas izquierdas) al alimón, por supuesto obedeciendo a golpe de talonario lo que decían los mercados, que es ese ente (trust a los que pertenecen muchos de los Presidentes, Ministros, etc., de Europa y USA) que ha producido la crisis, alcanzando la cota de más cinco millones de almas empujadas a la miseria más solemne y al futuro más desolador; poca autoridad moral o de cualquier otra clase, pues, puede tener esa panda de inútiles, en el mejor de los casos, o de vendidos, en el peor de ellos, como para levantar la cresta y que no se la cercenen quienes ojos para ver y entendimiento para entender. Pero es que el PP, desatendiendo sus promesas electorales de hace un par de meses –pueden ver las hemerotecas o las videotecas y echarse unas risas viendo cómo ahora dicen Diego donde dijeron digo- y poniéndose incondicionalmente al servicio de los mismos señores de quienes dicen ser sus rivales (PSOE), se han cargado lo que quedaba, han continuado con la misma poda de derechos civiles, han legislado a favor de los tiburones y contra los trabajadores y ciudadanos, han subido impuestos, sembrado la incertidumbre en el futuro, se han cargado o van a hacerlo enseguida el desempleo y la jubilación, han privatizado hasta el aire, se han cargado o se van a cargar la Educación (ahí tienen a ese colegio al que en plena hora lectiva han expropiado hasta las pizarras), la Sanidad (la mayoría de los hospitales son gestionados ya por empresas privadas, y pronto serán sencillamente privados), el agua, los transportes públicos, etc., a la par que de todas aquellas cuestiones por las que se rasgaban las vestiduras con mucho aparato y teatralidad para enfervorizar ingenuos (votantes), nada de nada, como si jamás hubieran existido, perpetrando así una estafa global que, lío, lío que yo no he sido, para nada cuentan ya, puesto que ganaron las elecciones y tienen legitimidad sistemática para hacer lo que les salga de los nueve.

Dos partidos, por otra parte, que aumentan y aumentan la presión sobre los ingenuos paganinis ciudadanos, ocultando entrambos los continuos y desvergonzados casos de corrupción galopante que inundan la geografía patria desde los aledaños de la Casa Real al ayuntamiento más remoto, no habiendo tenido problemas no sólo para saquear las arcas públicas hasta el endeudamiento de sus respectivas localidades, comunidades o Estado por años y años y años, sino también para haberles quitado, tanto los unos como los otros, sus escasos recursos a los parados, a países del Tercer Mundo, a pobres en general y hasta las subvenciones destinadas a aquéllos a quienes la vida los ha puesto contra las cuerdas de la supervivencia. ¡Que se jodan y se mueran, que no se les puede sacar nada! ¿Y qué pasa con toda esta banda, bandera, banderita, banderola de pillos apandados?...: nada. He aquí la prueba del nueve de cómo siendo distintos son exactamente iguales, como dos gotitas de agua, como dos hermanos gemelos. Créanme, poco les importa que los ciudadanos nos matemos entre nosotros por sus respectivas bandas, banderas, banderitas, banderolas (que diría mi amigo Rafael Amor –bis-), porque ellos seguirían gobernando sobre los que queden, y a éstos les pedirían más sacrificios, más impuestos, más abnegación y menos derechos para sostener a la patria, que son ellos y quienes les mandan, estén en Trilaterales, Bilderberg, G-lo-que-sea y tal, los cuales, a su vez, les permitirán a sus sicarios gobernar, hurtar, choricear, cobrar una pasta, llevársela a Suiza, vivir en mansiones y creerse que son otra cosa que miserables criaturas nacidas para generar dolor y más dolor al género humano.

La cosa ahora parece que entre ellos está tensa, pero no se dejen engañar, porque forma parte del sainete. Es tan cierto como que son servidores del diablo que los del PSOE infiltraron entre quienes protestaban en Valencia a su escoria, al igual que lo hicieron con los Indignados o el 15M para controlarlos (así se destruyó, entre otros, el Movimiento Hippy, el Mayo del 68 y la Primavera de Praga); pero no lo es menos que los mandos policiales al servicio del PP infiltraron entre estos mismos manifestantes, como es habitual en estas situaciones –lo digo porque mis lectores no son mis "enemigos", bien que no escribo para todo el que me lea-, a un buen número de policías de paisano, de modo que si la protesta no quedaba desvirtuada por unos provocadores, tomaban el relevo los otros, y listo, a palos con todos. La prueba la tienen en que manifestaciones más numerosas ha habido después de los incidentes del domingo y lunes pasado, y, al no haber policía, ambos grupos de agitadores no han tenido nada que hacer y todo se ha desarrollado pacíficamente, aunque quedando bien registrados en cámaras y videos quién comanda qué, quien es nada más que un bindundi o quién tiene peligro de ser mañana… alguien despierto que pueda despertar a otros y poner en peligro a este sistema de mierda: los choris siempre han velado muy celosamente por sus intereses, y disponen de muchos recursos y más traidores a los ciudadanos para hacerlo. Ya se sabe, según el Arte de la Guerra de Sun Tzu, que si tiene forma (organización) puede ser destruido, y en ello están PSOE y PP mano a mano.

La cosa, en definitiva, es que estamos como estamos: como putas por rastrojos. Sin embargo, sería aconsejable que el ciudadano inteligente o despierto desconfíe de unos y otros y se mantenga a regular distancia de ambos, siquiera éstos sean simples militones o simpatizantes: son muy peligrosos. Nada se puede esperar ni del PSOE ni el PP (ni de ningún otro partido del sistema), como no se puede esperar que ningún sabio economista resuelva la crisis económica que se inventaron los estrellados de cinco o seis puntas, no sólo porque no da ni una la UE, el FMI, el BM, los gobiernos, los ministros, los BC o la santa madre del misterio, sino porque la cosa es la que es y lo que tiene que ser: usted y yo –salvo Parusía- estamos y estaremos cada día más como putas por rastrojos y con el colon hecho unos zorros. Hágame caso y provéase como pueda de una vaselina de buena calidad, porque para soportar lo que se viene encima con esta banda, bandera, banderita, banderola, hay que tener un culo a prueba de bombas. Lea “Sangre Azul (El Club)” y entérese de qué va la cosa. Luego, no digan que no les advirtieron.

Puedes conocer toda la obra de Ángel Ruiz Cediel: Un autor que no escribe para todos (Sólo para los muy entendidos)
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