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Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Memes perniciosos

Un simple gesto o una idea, situados en el lugar y el momento oportuno, pueden agrandar sus repercusiones hasta límites insospechados
Rafael Pérez Ortolá
viernes, 24 de febrero de 2012, 08:19 h (CET)
Un buen eslogan, una moda, una frase o una determinada pieza musical, logran unas influencias concretas en quienes reciben esa información. Richard Dawkins concretó hace tiempo ese fenómeno en torno al concepto de los MEMES, como una unidad de tipo informativo, que puede transmitirse de unas mentes a otras. Descritos como una idea similar a los virus, infectarían los cerebros a su alcance. El cerebro receptor , esa persona, no sólo es contagiado, trabaja posteriormente con esa idea recibida. Le introdujeron una semilla y los resultados diferirán, según el cultivo efectuado. Como es lógico, con tal variación de personas repartidas por el mundo, los efectos provocados alcanzarán modalidades infinitas.

La calidad de un “meme” vendrá determinada por la sencillez de su posible transmisión, por su llamativo aspecto inicial y por su aportación sugestiva. Algo concreto y pegadizo, dispuesto para ser utilizado repetidamente por la mayor cantidad posible de gente. Lo que pase con ellos a continuación es otra cuestión. Es factible su utilización en cualquier sector de la actividad humana; científico, técnico, social, político, religioso, etc. Por lo tanto, sus áreas de influencia abarcan a toda la comunidad. Están dotados de una AMBIGÜEDAD manifiesta. Introducen en la mente ideas de todas las tendencias, benéficas, intrascendentes, con ansias de veracidad, favorecedoras de las mentiras. Las diversas intenciones aplicadas a su utilización las presentan como progreso o modernidad, orden y disciplina, creencias, signos representativos de diversas patrias, incluso democracia, libertad o cualquier otra; sean o no verdaderas o estén implicadas en acciones contrarias a su significado real. Unos vienen disimulados y otros con total claridad; asumidos con plena voluntad, o los que entraron sin pedir permiso y arraigaron en las diversas formas de pensar.

Todos tenemos muy clara la necesidad de una organización social, porque la distribución de los diferentes bienes y el aprovechamiento de las mejores cualidades para el bienestar general así lo exigen. No obstante, las diferencias imponen sus rangos y los mecanismos reguladores siempre vienen bien para evitar las situaciones extremas. En el curso de esa trabajosa labor comunitaria, sin darnos cuenta o por una dejadez incomprensible; amplifica sus efectos el “meme” del DISPENDIO ALEVOSO, que no sabe de crisis. Lo denomino así por su doble característica. El nivel de los gastos recoge cifras muy elevadas, muy por encima de los caudales del común de la gente, son despilfarros gigantescos. Para cubrir esas cantidades, los gestores  recurren a los dineros acumulados en los fondos públicos, que son distribuidos sin reparos, con desviaciones hacia sus entidades colaboradoras. Estas suelen estar inscritas en sociedades creadas para recibir ese capital y gestionadas entre bambalinas por los promotres de la propia trama. De muestrarios vamos bien servidos. Uno observa siglas y nombres, ERE, Instituto Nóos, Junta de Andalucía, Generalitat, Urdangarín, aeropuerto de Castellón y los gobernantes asociados a todos ellos, en una lista ampliada en cada informativo; el “meme” aludido cobra prestancia. Las gestiones nos ratifican sobre la penetración de la idea entrometida en ese descontrol con el dinero de todos. A espaldas de los ciudadanos y con las espaldas bien cubiertas para los truhanes infiltrados en esas tramas. Es complicado el desenredo de la madeja, se coló esa idea del abuso cuando circula dinero público.

Quién no habrá comentado en alguna ocasión algo sobre la Ética y los comportamientos alejados de su práctica; sobre la necesidad de recobrar su participación en las decisiones sociales. Sin embargo, la propia palabra ha sido despellejada a la vista de todo el mundo. ¿Complacidos? Muchos conceptos vieron carcomido su sintido a fuerza de frivolizar las reflexiones. Uno de ellos es la Ética escrita con mayúscula. Con la pretensión de una liberación universal, de cualquier persona; y la consiguiente elaboración particular de los detalles. Nos han implantado, lo hemos permitido, la ÉTICA LIBERTARIA; centrada en la referida idea individualista. En una liberación máxima para cada persona, que así establece su “ética” particular; adaptada a sus circunstancias e intereses. No admite filtros ajenos en su funcionamiento; reduce sus esquemas a una negociación interesada. Es lógico, ya que no admiten el diferente valor de los conceptos, tampoco distinguen las mejores cualidades de las peores; en espera de las mayorías o consensos del momento, predomina la cuestión numérica frente a los razonamientos. Parece suficiente la mera mención de la ética, sin precisar sus contenidos y sin excesivas reflexiones. Estamos ante una idea conducente a la ausencia radical de la verdadera Ética, por incapacidad o negativa hacia los argumentos que la constituyen.

El siguiente ejemplo de un meme poco conveniente nos contagia la predisposición a desviar la atención. En vez de fijarnos en los protagonistas de unas actuaciones determinadas, hablamos del fracaso de las teorías o tareas que les sustentaban. Lo escuchamos reiteradamente a quienes proclaman el fracaso del liberalismo, de la Iglesia, islamismo o comunismo, deterioro de la propia democracia; sin parar mientes en que el resultado derivaba de quienes y como desarrollaron las gestiones. Así sucede con numerosas actividades, la mala gestión pasa a una transformación impersonal por dilución de responsabilidades. Estamos ante el “meme” de la METONIMIA, al provocar ese desvío de tomar el efecto como causa; o quizá sea una sinécdoque, al tomar un todo por las partes. La repercusión sobre la vida en sociedad es importante, debido a la desaparición de los responsables , entre el barullo en el que estamos incluidos; pero nadie contesta cuando acucian los problemas. Estas ideas disponen de una enorme facilidad para su difusión; no hay más que observar las denuncias cotidianas.

La lucha por el poder y su mantenimiento, promueve una voracidad ilimitada. Acuden a todos los recursos disponibles o los inventan si fuera menester; bien con alguna genialidad, que no abundan, o con maniobras truculentas. No me refiero sólo a las áreas políticas, estas conductas ocurren en cualquier ámbito; aunque la mayor repercusión deriva de los gobernantes. Entre las triquiñuelas incluyen las falsedades, supuestos antecedentes o las presiones sobre medios informativos. Una de las prácticas viciadas introduce la malicia con el estilo del “meme” del ATAVISMO, ya olvidado por el resto de la gente y, por lo mismo, utilizado como arma para medrar. Quién iba a recordar como fueron las cosas en realidad. Colaron ideas en defensa de la raza, aunque asombre la contemplación benévola de semejante desatino en pleno siglo XXI; de ahí arrancan proyectos segregadores e intolerantes. Si uno analiza los escudos, batallas, composiciones musicales representativas y la realidad histórica remota; con los hechos anecdóticos de reciente implantación, intentan socavar las certezas comprobadas. Insisto, tratamos con una utilización muy generalizada, con falseamientos adobados por los interesados en ciertos dominios; sobre todo, por que el carácter remoto de los datos aludidos difumina la precisión de las expresiones. Memorias colectivas o proyectos nacionales, introducen memes de estas características.

Constituyen maneras eficaces de introducir la confusión.

Comentarios
roberto 07/mar/12    17:35 h.
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