Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Reinventando la cultura de la vida

Clemente Ferrer
Lectores
@DiarioSigloXXI
miércoles, 22 de febrero de 2012, 14:23 h (CET)
“Una sociedad abortista se hace inhóspita. Con el tiempo, reinará la tiranía y la arbitrariedad en todos los ambientes. Es como una enfermedad infecciosa que se contagia”, afirmó la profesora de la Universidad de Navarra, Jutta Burggraf.
 
En cada aborto existen dos atormentados: el chiquillo y la madre por lo que, los que incitan a este asesinato desde diversas áreas de la instrucción, de la información o de la administración, todos son dañados porque, quien ejecuta una vileza, padece un quebranto mayor que aquél que la sufre: se devasta por dentro y se menosprecia.

En el mundo se ejecutan millones de abortos y esta realidad nos lleva a una humanidad con cientos de miles de torturados; con mortales cuchilladas en lo más recóndito de su ser.           
                                                             
Una importante poetisa, que ha desfilado por la experiencia del aborto, matando a su propio hijo saltarín dentro de sus entrañas, afirmó: “Veo a mi niño en los sueños. Después de este acto sólo hay dos posibilidades: o te embruteces y sigues matando, o te conviertes y luchas por la vida”.

En el aborto forzado asoma el síndrome post aborto. El psiquiatra estadounidense Wilke suele concretar: “Es más fácil sacar al niño del útero de su madre, que de su pensamiento”.

Desde el mismo instante de la fecundación, otra persona humana está en el claustro materno. Prevalece un nuevo ser humano en el universo, que ha sido concebido para la inmortalidad. Es ya un ser vivo propiedad de Dios.

El aborto es una verdadera esclavitud que origina mucha amargura tanto física, psíquica, anímica como espiritual. La Deidad continuamente admite nuestra contrición y nos empuja a mudar de vida. Su indulgencia produce una honda conversión en nosotros; nos rescata de la ofuscación interior y cura las penas.

Urge implantar una nueva “cultura de la vida”, garantizar un nuevo modo de vivir, dando un argumento seductor de la hermosura de la fe. El Papa Benedicto XVI afirma que “haber  permitido el aborto no sólo no ha resuelto los problemas que afligen a muchas mujeres o núcleos familiares, sino que ha abierto una ulterior herida en la sociedad, ya gravada de profundos sufrimientos”.



Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

Miquel Iceta, el Travolta de la rosa

Perfiles

¿Hasta dónde llega el cáncer separatista dentro de España?

No nos creamos que el proyecto del separatismo catalán se reduce a Cataluña

La difusión de Norberto Gil es bienvenida

Ya lo decía el famoso arquitecto La casa debe ser el estuche de la vida, la máquina de la felicidad

Palestina y la "banalización de la maldad" por parte de Israel

¿Hacia un régimen teocrático-militar en Israel?

España se romperá... o no

El pueblo se ha despertado. Los españoles no están dominados
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris