Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   La tronera   Reforma Laboral   Sindicatos   -   Sección:   Opinión

El reloj corre contra los sindicatos

Son conscientes que su trabajo como liberados consiste en no hacer nada de provecho por la mañana y pasarlo a limpio por la tarde
Jesús  Salamanca
lunes, 20 de febrero de 2012, 08:49 h (CET)
No hay duda que mucha gente vivía mejor con el PSOE. Eran todos aquellos que estaban colocados a dedo y ‘morreando’ con la situación que les habían regalado. Pero todo eso se ha acabado con Mariano Rajoy. El nuevo presidente está dispuesto a poner orden y parece que lleva camino de conseguirlo. Por eso protestan quienes defendían la situación anterior. Es el caso de los sindicatos: no daban un palo al agua, engañaban a los trabajadores, despreciaban a los parados, tramaban situaciones para coger dinero de los EREs y del FOGASA y, como el tal José Ricardo, vivía como un banquero. Incluso vamos más allá: consiguió provecho para UGT, en nombre de UGT. Y luego arreglaban la situación para engañar a Hacienda con la propia declaración. ¡Hay que ser sinvergüenzas y despreciables! No es de extrañar que muchos afiliados de UGT quieran que desaparezcan ese tipo de ‘ladrones’ del entorno de su organización.

El caso es que a todos les quedaba dinero. Nunca se habían conocido mayores malversadores, dispuestos a vender a quien fuera con tal de poner la mano y obedecer a cambio. Lo que no se entiende es que ni siquiera se lo haya tomado en serio la propia Fiscalía Anticorrupción; tiene todos los ingredientes necesarios para enchironar al contacto de UGT en la entidad bancaria, aunque con la aquiescencia de su sindicato y el conocimiento de todo el Consejo. ¡A ver si lo que procede es investigar a fondo esa entidad bancaria y comprobar el contenido no declarado de la entidad!

Los sindicatos de clase solo cuentan con sus liberados, sus favorecidos, sus beneficiados y cuantos saben que viven de no trabajar. Son conscientes que su trabajo como liberados consiste en no hacer nada por la mañana y pasar a limpio por la tarde lo que no han hecho por la mañana. “Que no imagine nadie que los españoles van a sacrificar esta oportunidad entorpeciendo la tarea del Gobierno en el que ha puesto su esperanza”, ha dicho Mariano Rajoy. Sabe que hay que reformar los sindicatos e ir hacia un modelo moderno, diametralmente opuesto a lo que son hoy los sindicatos de clase.

Ya nadie cree en tanto aprovechado ni en tanto venado tumbado y adormecido. Los sindicatos de clase son hoy una rémora para la sociedad, un atraso de cara al progreso, una sinrazón, un núcleo de ‘burdeles’ fiesteros y enquistados y, lo que es más grave, un nido de ‘comadrejas’ vividoras a costa del erario público, que han despilfarrado más de mil millones de euros en cuatro años, procedentes de los Presupuestos Generales del Estado. Millones que ha entregado a cuenta el Gobierno socialista para atarles cortos y comprarlos de cara a revueltas y manifestaciones. Hoy, con un Gobierno de derechas, los sindicatos obreros están obligados a pagar al PSOE, tomar la calle, incendiarla si es necesario y seguir engañando al trabajador y al parado.

Lo que no parecen saber es que la sociedad se les ha vuelto en contra y pueden ser los destinatarios de una gran manifestación que selle definitivamente la tumba de los anquilosados, ‘naftalinados’, podridos y burdos sindicatos obreros. El reloj ya corre en su contra.

Los trabajadores lo que quieren es salir adelante y no sufrir más por culpa del socialismo aterciopelado y del sindicalismo decimonónico y atrofiado. La pena es que hasta el aturdido y cavernario, Pérez Rubalcaba, esté en la misma línea. ¡Qué suerte que el pueblo haya vuelto la espalda al PSOE y a UGT! Era demasiado el daño que estaban haciendo a todo lo que tocaban y en todo lo que intervenían. 

La sociedad ha aprendido a trabajar, en vez de echarse zancadillas a sí misma. La madurez ha llegado a los trabajadores y a los empleadores, mientras los sindicatos de clase mantienen su inmadurez, su actitud de latrocinio y componenda (piensen en el aprovechado mandado e insultador de UGT, José Ricardo), su dejadez y el afán de vivir a costa de quien trabaja. Pero eso se ha acabado. Los sindicatos obreros de clase ya han empezado a pagar.

No tardando, el reloj del tiempo y de la razón acabará por atropellar y destrozar al trasnochado sindicalismo vertical unificado que aún dice sentirse obrero y de clase. Ya decía Victorio Grassman que “el teatro no se hace para contar las cosas sino para cambiarlas”.

Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

Incongruentes todos

El problema es la incongruencia

Ébola, otra vez

Desgraciadamente ha vuelto a resurgir la terrible enfermedad

Los nueve de Catonsville, 50 años después

Los “Nueve de Catonsville”

¿Cuántos muertos palestinos puede aceptar el mundo sin inmutarse?

Netanyahu y la manipulación del miedo

Hay que recuperar la perspectiva familiar

El Instituto de Política familiar ha presentado su informe sobre la Evolución de la familia en Europa ante el Parlamento europeo
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris