Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Bromas aparte   -   Sección:   Opinión

La dictadura del nihilismo

Ezequiel Estebo

martes, 17 de mayo de 2005, 23:04 h (CET)
Al final fui a verla. No se crean, tampoco es que tardaran mucho en convencerme. Ridley Scott. Eso siempre había sido un aliciente. Y me gustó, la verdad. Para ser una película que dura dos horas y media se pasa rápido. De hecho, no me pareció más larga que la mayoría de las películas que duran una hora menos, aunque sin ser un experto en cine creo que la cinta no tiene un inicio especialmente brillante. Parece que no consigue despegar. Si se dan cuenta hace varios arranques y cortes. El padre va a buscar al hijo. Parada. El hijo se queda solo y se desencadenan los hechos que deciden su marcha. Parada. El hijo busca al padre y se produce la primera escaramuza. Parada. Hasta el fallecimiento del padre. Parada. El viaje del hijo y el "desembarco" en la playa. A partir de ahí ya, en cambio, la acción se desarrolla sin interrupciones.

La película se ve con agrado, aunque el rigor histórico deja mucho que desear. La historia de amor, por ejemplo, de fidedigna, me temo, tiene menos de lo justo. ¡Con lo bonita y promiscua que era, pardiez! Pero ya ven, como para que ahora sea que el cine haya de servir para estudiar historia. Porque si de estudiar historia se trata, entre otras cosas, el final de Salah-al Din (Saladín en la película) fue la derrota iniciada en Arsuf encabezada por Ricardo Corazón de León que lo forzó a pactar un acuerdo de paz con los cristianos. Porque, ya ven ¡oh, sorpresa!, también los cristianos sabían hacer pactos.

Pero tampoco se sorprendan de esta debacle de la genialidad de un director como Ridley Scott. El éxito sube con facilidad a la cabeza y al final se pierden los puntos cardinales de referencia y se extravía uno en el proceloso océano de la popularidad. Pensar que quien fue capaz de sorprender al mundo con Blade Runner acaba haciendo semejantes concesiones a la taquilla... Pero bueno, tampoco es para rasgarse las vestiduras. Quien haya leído "¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?" ya se habrá persuadido que tampoco es que entonces hubiese sido un prodigio de fidelidad a la obra original. Lo que pasa es que en aquella ocasión se trataba de despedazar una novela, ahora se trata de la Historia. Lo que igual hasta hay quien cree que es lo mismo.

Y tal como van los tiempos no me extrañaría. Porque, al fin y al cabo, lo del revisionismo se ha puesto de moda. Incluso en lo más inverosímil. Recordarán que de esto ya hablamos el otro día. Fíjense como ahora todos los medios afines al régimen intentan vender la idea de que Aznar dialogó con los terroristas. ¡Intentan comparar la actuación de Aznar en la lucha contra el terrorismo con el diálogo preferente de Rodríguez Zapatero con los terroristas antes que con el PP o incluso con sus socios! Tapa y refresco para quien me demuestre que alguna vez Aznar dio asiento de preferencia a los terroristas. ¡Bien lo valen!

Por eso les decía que no me extrañaría que algunos crean que con la Historia se puede jugar tan alegremente como si fuera con un libro; porque vivimos en un mundo sin convicciones, sin ideales. Y eso en sí mismo es terrible. Y lo es porque sin ideales ni convicciones, la tan manida tolerancia es sólo una palabra hueca y la democracia una dictadura: La dictadura del nihilismo. Una dictadura en la que unos pocos con fuertes convicciones y muy conscientes del poder que una persona con capacidad de decisión y determinación puede llegar a desarrollar en un mundo apaciguado, mandan y disponen. Y disponen de cada vez mayores dosis de apaciguamiento, para cada vez mandar más. Como ya mi compañera de los lunes, Almudena Negro, había señalado en una ocasión, vivimos en un mundo de tamagotchis sonrientes. Privados de libertades, sólo capaces de jalear lo que los grandes amos dictan.

Por lo demás, la película reparte pan y tortas para ambos lados. Tanto cristianos como sarracenos tenían sus fanáticos y sus personas más evolucionadas; aunque eso sí, se olvide comentar el pequeño detalle de las sanguinarias fiestas de las que gustaba nuestro amigo Salah-al Din. Curioso olvido en una película que por otra parte no repara en malgastar tomate.

En cuanto al protagonista, es todo un reflejo en un personaje de época de los arquetipos que hoy se ensalzan. Mayor inutilidad y estulticia es difícil: Comienza siendo la causa de la muerte de su padre, luego por una decisión egoísta (muy noble, eso sí) desencadena una masacre; a continuación en vez de ayudar a la gente a marcharse de la ciudad los anima a combatir provocando más muertes para al final acabar rindiendo la plaza a cambio de poder irse de allí (que para eso ya lo podía haber hecho antes, sin provocar nuevas muertes; y lo de destrozar la ciudad también). Y a pesar de todo, ¡le dedican una película! (Hoy en día le dedicarían toda suerte de programas televisivos para que haga declaraciones). ¡El tipo este es un fenómeno!, sin duda.

Ahora, eso sí. Yo no sé como sería como herrero, como líder está claro que un poco tonto, pero como agricultor no tenía precio porque si le llegan a dar una escena más lo vemos recolectando arroz.

Noticias relacionadas

Verdades que no podían contarse

La historia aparece llena de metepatas y renuncios, y allí está Villarejo para grabarla

Más medidas contra la violencia de género

Que en un par de días haya cuatro asesinatos por violencia machista indica que se debe proteger más a las mujeres y a los menores

Un PSOE perplejo al ser combatido con sus mismas armas

“Mateo 7:2 -Porque con el juicio con que juzguéis, seréis juzgados; y con la medida con que midáis, se os medirá”. (Santa Biblia)

Hacerse mayor

Soy partidario de que cuando nos refiramos a las personas longevas no se le denominen viejas

Plagios y titulitis

Un autor es reconocido con un premio literario por el que verá editado su libro, hete aquí que el título coincide con un verso de otra poeta
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris