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Opinión
Etiquetas:   La musa  

Gladiadores de la era moderna

Virginia Fernández Ruiz
Redacción
martes, 17 de mayo de 2005, 23:04 h (CET)
Dicen que el deporte es un conato de unión que favorece el acercamiento entre los pueblos, y estimula la voluntad de superación a través de la competitividad y la filosofía del esfuerzo y del sacrificio. Sin embargo también es cierto que el deporte es un inmenso negocio que mueve millones cada año, y que adquiere la mayoría de las veces una dimensión política latente o patente en algunas ocasiones, o de circo de feria en otras. Así mismo, el deporte provoca obsesión y fanatismo entre algunos de sus seguidores.

En nuestro país el Deporte Rey es el fútbol y provoca oleadas de entusiasmo. Es capaz de provocar concentraciones humanas indescriptibles y desencadenar terremotos violentos e irracionales. Los jugadores se convierten en héroes nacionales o en protagonistas de campañas publicitarias de marcas multimillonarias. Tan pronto aparecen haciendo un anuncio de Coca-cola, como anunciando un desodorante o una espuma afeitadora.

En el campo de juego escupen al contrincante si es necesario, dan patadas, o puñetazos en el suelo, insultan al árbitro o se chulean delante de sus compañeros. Unos auténticos gladiadores de la era moderna. El final de la liga y la victoria del Barça ponen de relieve una vez más lo visceral, populista e irracional del fútbol. Ese impulso que hace que la gente salte a las calles y grite, insulte y destroce el mobiliario urbano. Ese entusiasmo que hace que los jugadores catalanes revindiquen su poderío y salgan a la calle con sus banderas catalanas estrelladas.

A través del deporte se viven victorias políticas sobre el contrincante opresor y se gana la partida más allá del césped de cualquier estadio. Son batallas que los espectadores viven desde las gradas como propias, son corrientes eléctricas que llenan bares y que se apoderan de una ciudad.

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