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Etiquetas:   Crisis   Grecia   Economía   -   Sección:   Opinión

¡Esto se mueve!

La Policía griega emitió una orden de detención contra las autoridades de la UE, el FMI y el BCE
Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
lunes, 13 de febrero de 2012, 11:03 h (CET)
Todos los noticieros nos abruman continuamente con las algaradas de Grecia, y no dejan de mostrarnos los enfrentamientos entre manifestantes y policía, con el telón de fondo de calles devastadas y edificios ardiendo por los cuatro costados; al tiempo, nos informan con todo detalle de los esfuerzos del gobierno griego y de los delegados de la UE para alcanzar un acuerdo que permita que Grecia reciba el crédito que la salve de la quiebra, o, lo que vale lo mismo, que empobrecerá hasta la miseria al conjunto de griegos y les arrebatará para siempre absolutamente toda su soberanía nacional. Sin embargo, los noticieros omiten tramposamente que el gobierno griego NO fue elegido por la ciudadanía, siendo, en consecuencia, como es un gobierno ilegítimo que sirve sólo y exclusivamente los intereses de las Trilaterales y Bilderberg que los impusieron en un golpe de Estado financiero, y, lo que todavía es mucho más grave, desinforman con imágenes que no son de algaradas recientes, ni siquiera en algunos casos griegas. Y para colmo de despropósitos y manipulación de la opinión general de los ciudadanos, ocultan muy arteramente la orden emitida el pasado día 9 por la Policía griega, en la que ordena la detención de las autoridades de la UE, el FMI y el BCE. Orden, todo sea dicho de paso, que no es legal porque no fue emitida por un juez, pero que da una perfecta idea de la enorme dignidad de las fuerzas policiales griegas, convirtiéndose un ejemplo a imitar por las demás fuerzas policiales del resto de Europa. Un 10 con diploma de honor y birreta para los policías griegos, para quienes proteger a sus ciudadanos, sigue siendo su primer deber. Tomen nota.

El mundo ha sido asaltado a punta de bolígrafo por grupos organizados de alimañas-delincuentes pseudohumanas para obtener riquezas y convertir a la población mundial en esclavos de sus intereses durante los próximos decenios –que no lo serán-, y como resultado de esto se puede contabilizar el desfalco (hurto) en billones (con B de cabrones) de euros, en imposibles endeudamientos de los Estados otrora soberanos, en pérdida de soberanía por parte de los otros Estados soberanos (bis), en centenas de millones de desempleados,  en quiebras de millones de empresas, en centenas de miles de suicidios –ya es la segunda causa de muerte en Europa-, en la expropiación de millones de viviendas por imposibilidad de pago de las hipotecas –sólo en España este año serán expropiadas alrededor de 250.000 viviendas- y en una violencia personal y social que está descuartizando las sociedades y los pueblos. ¿Y qué han hecho las autoridades de cada país?...: ayudar a los bancos responsables del latrocinio inyectándolos más dinero, endeudarse con los atracadores y permitir que sus propios países y todos sus ciudadanos sean siervos sin derechos de aquellos poderes canallas que causaron los daños.  Pero eso sí, ante todos estos daños criminales, ni un solo detenido, ni un solo culpable, sino sólo beneficiarios del daño perpetrado: los criminales ganan. ¿Hace falta, quizás, que también aquí la policía griega asuma el mando y nos dé un ligero toque de dignidad?... Pues parece que sí.

Y, sin embargo, la cosa se mueve. A pie de calle, más allá de los noticierios, tanto los ciudadanos que eran de izquierdas como los que profesaban tendencias más de centro o de derecha, a un ritmo vertiginoso van perdiendo sus en otro tiempo convicciones, y cada día menos gente cree en sindicatos o partidos políticos, sintiéndose estafados al alimón entre los unos y los otros, quienes para cada vez un mayor porcentaje de la población no son sino actores de un atraco global que pretende convertir a humanidad en una especie de rebaño al servicio de las excrecencias de la propia humanidad: financieros, banqueros y políticos. La calle, silenciosa y activamente, cada día se mueve más, y es una revolución sin líderes a los que decapitar para que el movimiento pierda fuerza: es una revolución unitaria de cada individuo a la vez que tiene unos fines mucho más que comunes, los cuales confluyen en el un objetivo común: la persecución y castigo de toda estas castas de sinvergüenzas y comenzar a transitar otros caminos, ya con los mismos individuos –cada uno y todos juntos- como protagonistas. Saben estos ciudadanos, y lo saben bien, que autoridades, partidos, sindicatos y organizaciones financieras o políticas nacionales o internacionales, están conspirando contra la humanidad y deben ser perseguidos y severamente castigados por ello.

Mi círculo de conocidos y amigos es muy heterogéneo e internacional, así por cuestiones laborales como intelectuales o deportivas, y percibo con emoción que entre ellos ya no queda nadie o casi nadie que hoy votaría PP o PSOE o el partido que sea, y eso que las elecciones fueron hace poco y mucho de ellos votaron; que la práctica totalidad de ellos, tengan el nivel de vida que tengan y estén en la situación personal que estén, coinciden en que aquí hay busilis, hay trampa, hay orquestación para perpetrar delitos a costa de los contribuyentes, y que tal vez esa conspiración sea mundial, aunque encabezada por unos pocos, muy pocos y muy, pero que muy malos; que ninguno o casi ninguno de ellos, se cree lo de Libia, lo de Egipto, lo de Siria, lo de Irán, como no se creyeron lo de Iraq o lo de Afganistán, lo del 11S o ya no se tragan ni con baldes de agua lo del 11M; que incluso hay algunos miembros de cuerpos de seguridad o del mismo Ejército que sienten repugnancia de cuanto está pasando y lo que tienen que hacer; y que hay casi una completa unanimidad en que esto ha tocado el fondo de la paciencia y que un día de estos, cualquiera, espontáneamente va a haber un estallido de dignidad y los ciudadanos van a acometer la tarea que las autoridades no han emprendido, acaso deteniendo por sí mismos este latrocinio, aunque quién sabe si apoyando órdenes de detención aún no legales pero extremadamente justas como la emitida por la Policía griega, la cual, digámoslo ya puesto que al hilo viene, por más que no haya sido publicitada, ha sido calurosamente aplaudida por la masa social que tiene acceso a internet y está enterada de ella.

La sociedad, bajo el telón oficial de supuesta normalidad, se mueve cada día más, se agita como un cuerpo que despertara y recobrara vida, advirtiendo que cada día, cada hora que pasa, les queda una oportunidad menos a esta casta de indeseables que está dirigiendo a la humanidad, más que a un enfrentamiento, a encontrarse consigo misma. La sociedad se mueve, sí, y lo hace una velocidad exponencial, restando posibilidades de reacción a los enemigos del género. Un género, el humano, que cada día entiende más y mejor que lo que les sucedió a los argentinos es lo que nos está sucediendo ahora, que lo que les acontece a los griegos nos está aconteciendo a nosotros, que los iraníes y nosotros somos la misma cosa, que sólo hay partidarios o enemigos del género, y nada más, sin consideración alguna de ninguna otra cosa, ya sea color, nacionalidad, raza o credo: o con o contra, y nada más.

Y, lo que son las cosas, lo que ayer parecía un despropósito inconcebible para muchos, cada día gentes de la más dispar condición social, económica o intelectual, hoy no sólo están dispuestos a aceptarlo por las evidencias, sino que ya abominan en público y en privado de los medios de difusión tradicionales –todos ellos en manos de siete prohombres del Club-, y ya son capaces no sólo de discernir, sino de colegir que las energías libres son una realidad escamoteada a la humanidad en beneficio de las petroleras, que las pandemias son inventos o productos de las farmacéuticas que tienen el remedio, que nos están intoxicando con los alimentos transgénicos o que la única salida que es viable al dilema en que nos encontramos es poner fin por nosotros mismos a esta deriva de los dementes. Al final, va a ser verdad que Yelow Cube o Looking Glass, esas máquinas capaces de proyectar el futuro inventadas por los criminales, van a tener razón y todas las líneas de tiempo confluyen ya en una única opción: que el género se liberará del lastre que le ha impedido evolucionar positivamente –banqueros, políticos y otras alimañas-, y podrá comenzar a volar. La hora, según se aprecia a ras de suelo, sin noticieros que la avienten y sin líderes de púlpito y arenga, está llegando, y parece que es una hora imparable. Estamos viviendo, desde luego, tiempos interesantes en los que este dolor que estamos sufriendo –todo cambio implica dolor-, tal vez sea el del parto que nos alumbre a una nueva y más honesta era. Y es que ya se ve que hasta los malos sirven al plan divino. Amén.

Puedes conocer toda la obra de Ángel Ruiz Cediel: Un autor que no escribe para todos (Sólo para los muy entendidos)
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