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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   PSOE   Iglesia   -   Sección:   Opinión

Rubalcaba golpea el yunque. El Concordato es mucho para él

El ridículo deshonra más que el mismo deshonor
Miguel Massanet
jueves, 9 de febrero de 2012, 07:42 h (CET)
Francçois de La Rochefoucauld, el escritor, aristócrata y militar francés, autor de las Máximas,  nos legó la siguiente máxima: “El ridículo deshonra más que el mismo deshonor”. Si una vez, cuando se nos enseñaba la Historia Sagrada, nos pudimos sorprender ante la hazaña del pequeño David y su honda, derribando de una pedrada al gigante Goliat, seguramente con la potente ayuda de Dios que guió su tiro; la verdad es que no suele suceder a menudo que, el que no está bien pertrechado, armado y con superioridad sobre su enemigo, consiga derrotar a aquel que le supere en medios. Es posible que, como ocurre en la naturaleza, algunos quieran simular ser más grandes, más fieros y más poderosos y con ello consigan engañar a aquellos que los quieren depredar. También es cierto que, en muchas ocasiones, tales tácticas les fallan y acaban en los vientres de sus cazadores. Es cuestión de suerte y también de habilidad.

El que el flamante Secretario General del PSOE, quizá ensoberbecido por su pírrica victoria sobre su antagonista, la señora Carme Chacón, haya pensado que está en condiciones de plantar cara al nuevo ejecutivo del señor Rajoy. También podríamos pensar que, ante las próximas elecciones andaluzas, donde el PSOE, se juega su última bala para intentar salvar algo de la gran debacle electoral del mes de noviembre pasado, el marrullero Rasputín del PSOE, quiera mostrar musculito ante sus seguidores, para inspirarles confianza e intentar que los divididos, desmoralizados y, en algunos casos, encausados o a punto de serlo por la serie de casos de enriquecimiento injusto, despilfarro del dinero público y abuso de sus cargos, que se van detectando en aquella autonomía andaluza; hagan una piña para remontar lo que las encuestas pronostican, a cerca de otra victoria del PP. En todo caso, no parece que haya estado muy acertado, el señor Raubalcaba, en lo que se pudiera considerar como única idea que se ha expuesto en un Congreso en el que la autocrítica, la renovación y la regeneración e innovación del partido han estado ausentes como si, los cuatro millones de votos que han perdido, no tuvieran importancia ni les afectara, en absoluto, a quienes fueron los que dirigieron al PSOE durante las dos legislaturas anteriores.

Es posible que, a falta de otras armas más potentes, el acudir al sempiterno latiguillo del anticlericalismo les pueda parecer una buena idea. Lo malo es que estos mismo trucos para apartar la atención de sus huestes de los verdaderos problemas por los que está pasando España – precisamente como consecuencia del fracaso de las políticas keynesianas, de la cultura de la subvención, del incremento del gasto público, del dirigismo estatal de la economía privada, del excesivo endeudamiento, de permitir a determinadas autonomías que se endeudaran sobre lo permitido y de la evidente incapacidad, falta de preparación y exceso de petulancia y egocentrismo del gobierno de ZP – fueron los que sus antecesores Pietro, Hazaña, Largo Caballero, y el propio Negrín, utilizaron para soliviantar a las masas cuando el país estaba rozando la miseria, atribuyendo la culpa de todo lo que estaba ocurriendo a las Derechas de la CEDA y a la Iglesia católica, principal perjudicada por las matanzas que, como consecuencia de los infundios contra ella, se llevaron a la práctica por los habituales grupos de incontrolados, que pudieron actuar impunemente, sin que el Gobierna interviniera ni hiciera nada para evitarlo.

Si señores, el señor Rubalcaba, sin medir sus fuerzas, se ha permitido amenazar al nuevo gobierno, con revisar los acuerdos con la Santa Sede si el PP tira a bajo “su ingeniería social”. Y digo yo ¿esto cuándo será?, porque suponemos que esta amenazas las tendrá guardadas para de aquí a cuatro años, cuando se convoquen nuevas elecciones legislativa y, en el supuesto de que, el PSOE, recupere el poder y sea,  el señor Rubalcaba, para entonces una persona mayor, el candidato que haya derrotado al del PP.    

Esto de pretender fustigar al adversario con un látigo de plumas de marabú puede resultar, en verdad, elegante y hasta con un componente erótico, pero el mal que se puede hacer con este método no deja de ser insignificante. Otra cosa, y eso es lo que nos tememos que quiera utilizar, el señor Rubalcaba, para intentar desmontar la estrategia del PP para sacar a España de la grave situación que nos dejaron los socialistas; es que piense hacer una oposición desleal, extraparlamentaria, trasladando a la calle, por medio de sus colaboradores los sindicatos UGT y CC.OO y, posiblemente, con la entusiasta cooperación de un señor Cayo Lara, que ha sido incapaz de aportar una idea constructiva pero que parece dispuesto a olvidarse de la democracia, que tantas veces nombra en sus discursos; para acudir a los métodos barriobajeros y revolucionarios, de convertir las calles en sustitutivos del Legislativo, mediante el caos revolucionario.

Y, en este punto, quisiéramos recordarles, a los que pretenden atacar al nuevo gobierno y a la Iglesia que, el solo hecho de comenzar a amenazar, de pretender chantajear y  anunciar acciones extraparlamentarias; como parece ser su intención, cuando la patria necesita todo el sosiego político y social para poder llevar a cabo las políticas diametralmente contrarias a las que nos han conducido a la situación actual, por muy duras, incómodas y radicales que sean; porque se trata de encontrar solución a los 5.300.000 parados que están en trance de ir a la miseria; no solamente se trata de una traición a España sino que es la acción más antisocial que se pueda cometer precisamente por aquellos que han estado impasibles ( Ojo sindicalistas) durante los siete años en los que el paro ha sido infrenable y, sin embargo, nadie se ha preocupado por intentar remediarlo. Esta Iglesia contra la que lanza sus dardos el señor Rubalcaba, es la que está apechugando con la parte dura con los medios con los que dispone procurando dar de comer, en comedores públicos, a través de Cáritas, a los cientos de miles de pobres, muchos de ellos de “nuevos” pobres a los que, curiosamente, parece que el Estado, no ha tenido en cuenta a la hora de atender sus necesidades.

La hipocresía de quienes hacen ostentación de este anticlericalismo a ultranza, no tiene parangón ya que son muchos, una gran mayoría, los socialistas pudientes que llevan a sus hijos a colegios religiosos, concientes de que son los que mejor educación proporcionan, a la par que inculcan la ética que falta en la enseñanza pública a todos sus alumnos. Para que el señor Rubalcaba pueda reflexionar a cerca de sus propuestas, evidentemente demagógicas, son más de 80 los países que tienen firmados acuerdos con el Vaticano, lo que desdice el infundio de que la Iglesia en España recibe un trato distinto al de los otros países. El régimen concordatario en España está compuesto por cuatro acuerdos: a)Acuerdo entre el Estado español y la Santa Sede sobre Asuntos Jurídicos de 3 de enero de 1979,b). Acuerdo entre el Estado español y la Santa Sede sobre Enseñanza y Asuntos Culturales de 3 de enero de 1979 c)Acuerdo entre el Estado español y la Santa Sede sobre Asuntos Económicos de 3 de enero de 1979 y d)Acuerdo entre el Estado español y la Santa Sede sobre la asistencia religiosa a las Fuerzas Armadas y el servicio militar de los clérigos y religiosos, de 3 de enero de 1979. Un acuerdo es cosa de dos y su incumplimiento puede acarrear graves inconvenientes para España, aunque algunos no lo quieran ver. O este es, señores, mi criterio sobre esta cuestión.
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