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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   Botín   Bancos   -   Sección:   Opinión

El señor Botín pontifica. ¿A quién le importa?

Nunca pensé coincidir, alguna, vez con el señor Pérez Rubalcaba, sino en el hecho cierto de que todos somos mortales.
Miguel Massanet
jueves, 2 de febrero de 2012, 07:43 h (CET)
No obstante, en esta ocasión y sin que ello sirva de precedente, he de confesar que podría suscribir una a una sus palabras cuando ha contestado al banquero, señor Botín con la siguiente frase: “La culpa de la crisis es de los políticos pero por no evitar la codicia”. Lo que sucede es que, al reconocer que la culpa la tienen los políticos, implícitamente está reconociendo que tanto el anterior presidente del gobierno, señor Rodríguez Zapatero, como él mismo, incurrieron en el error del que ahora se lamenta.  Porque el flamante candidato a la secretaría del PSOE debiera saber, si ha leído a don Miguel de Cervantes en su “Diálogo de Perros”, aquello de que “Pocas o ninguna vez se cumple con la ambición, que no sea con daño de tercero”. Y es que, aquellos que nos interesamos por la política, tenemos muy claro en nuestras mentes el recuerdo de cuando, al poco tiempo de que se reconociera que España podría sufrir las consecuencias de la caída de la burbuja inmobiliaria y que, en realidad, no éramos inmunes a los efectos de la crisis internacional que se produjo a causa del escándalo de las hipotecas sub prime en los EE.UU; empezamos a sufrirla.

Se puede decir que, una de las primeras medidas que tomó el señor ZP para intentar remediar su torpeza al pretender ocultar a los españoles la realidad y las consecuencias que, para España, se derivarían de aquellos nefastos sucesos; fue reunirse con los más importantes representantes de la gran banca para estudiar, con ellos, cuáles deberían ser las primeras medidas para inyectar a nuestra economía la fuerza que precisaba en aquellos primeros momentos de la recesión. Ni que decir tiene que uno de los más importantes y conocidos magnates de la gran banca, don Emilio Botín, fue uno de los que más logró influir en nuestro incapaz presidente, recomendándoles que lo primero que se debía hacer era impulsar ayudas importantes a la banca que, por aquel entonces,  se hallaba en pleno colapso emocional y financiero, ante las perspectivas que se le presentaban de que sus  activos inmobiliarios quedasen devaluados a causa de la vertiginosa caída que ya, desde los primeros momentos, empezaron a sufrir los inmuebles y los subsiguientes aumentos de la morosidad en el pago de las cuotas hipotecarias a causa del paro (que ya se empezaba a disparar en forma exponencial). El señor Rodríguez Zapatero, quizá por primera vez en todo el tiempo que llevaba de mandato, se sintió abrumado por la responsabilidad y cedió, demasiado rápido, decidiendo apoyar a la banca con ayudas de 50.000 millones de euros en forma de avales.

Y es posible que, el señor Rubalcaba, recuerde que aquellas inyecciones de liquidez estaban destinadas, al menos la intención debió ser esta, a abrir líneas de crédito para que las empresas pudieran acceder a ellas y solucionar sus problemas de circulante que, a consecuencias de la crisis, empezaron a dejarse sentir de forma inmediata. Curiosamente, los efectos de aquellas ayudas no fueron los previstos, porque el señor Botín y sus amigos los banqueros decidieron aplicarse aquel dicho de que “la caridad empieza por uno mismo” y se dedicaron a solucionar sus problemas de balances y liquidez, sin que, las famosas líneas de descuentos a las empresas, aparecieran por parte alguna. Ahora vemos lo que el señor Botín se había dejado en el tintero cuando, sólo hace unos días, ha tenido que reconocer que su banco, el Banco de Santander, ha aflorado 1.812 millones de euros de pérdidas a causa de la caída del “ladrillo”. Esto ha ocurrido cuando el Gobierno está a punto de elevar el mínimo de cobertura obligatoria para anticipar las pérdidas de valor de los activos inmobiliarios en balance. Este saneamiento “voluntario”, pero obligado, si el banco quiere seguir obteniendo préstamos del BCE a interés reducido (1%).

Cuando el señor Botín ha dicho que, toda la culpa de lo que nos está sucediendo se debe a las malas artes de los políticos y a su incapacidad para afrontar la recesión española, seguramente acierta debido a que, el gobierno socialista de los últimos años, se ha caracterizado por su incompetencia en materia económica y financiera y por los errores de bulto que ha cometido, tanto en el Parlamento europeo, donde el señor ZP ha estado pero sin ser visto, cosechando para España, la peor de las colectas que la han llevado a la grave situación actual; así como, en su desastrosa política internacional, arrimándose a los dictadores y  caciques comunistoides de Sudamérica y al inefable Fidel Castro de Cuba, enfrentándose a la mayoría de países europeos que eran partidarios de no negociar con ellos. Pero el señor Botín tampoco ha hecho, como muchas otras empresas importantes españolas, nada para ayudar a España. Es cierto que muchos bancos y la misma Telefónica, están perdiendo dinero dentro de nuestro país, pero esto no significa que no consigan compensarlo en el resto de países en los que se han afincado y donde sus negocios están resultando muy lucrativos.

El que algunas de las entidades bancarias y otras empresas como Telefónica, Repsol etc. sigan repartiendo sustanciosos beneficios a sus accionistas, no deja de ser un signo de que el negocio les funciona. Choca pues que haya tenido que ser el Estado, con el dinero de sus ciudadanos quien, a través del FROP, haya debido ocuparse de hacerse cargo de las fusiones obligatorias de cajas, de la quiebra de la CAM y de la puesta a flote de la Caja Castilla–LaMancha con dinero público y, el lobby bancario, haya quedado al margen de la operación cuando, si es cierto que algunas de las entidades bancarias están pasando apuros, no es menos cierto que las hay que ganan el dinero a espuertas lo que, en tiempos de una crisis general, que afecta a todos los españoles, puede resultar ofensivo para quienes han asumido la parte más dura de los ajustes que, necesariamente, tiene que hacer el nuevo gobierno si es que queremos salir de la grave situación en la que nos hallamos. Parece que se debiera arbitrar una medida transitoria por la que, sin que ello significara inmiscuirse en la empresa privada, se estableciera un límite en el reparto de dividendos durante unos años. La cantidad que no se repartiera podría dedicarse establecer créditos para empresas, ayudas a autónomos y regulación de balances. (esta última faceta ya se lleva a cabo mediante las provisiones ordenadas por el Estado).

No necesitamos que salgan a la palestra señores, como el señor Botín, de los que nadie duda de su capacidad para los negocios ni de sus conocimientos como banquero, pero que forman parte de un gremio del que, los ciudadanos de a pie, nos fiamos poco después de los consejos que se permitieron dar al señor Zapatero que, al fin y al cabo, no sirvieron para nada más que para que, el dinero de nuestros impuestos, salvaran a muchos bancos que fueron, sin duda, los principales causantes del “boom” de la famosa burbuja inmobiliaria, que tanta trascendencia ha tenido para España y para todos los trabajadores que actualmente se encuentran en paro, muchos de ellos, más de 1.500.000, formando familias enteras que se encuentran sin trabajo. No, señor Botín, ustedes no quieren a España, ni les importan los políticos. Ustedes a lo suyo, a ganar dinero, tanto si gobierna la izquierda como la derecha. O esta es, señores, mi opinión sobre este tema.

Comentarios
Ranessa 13/mar/13    03:28 h.
Mahesh 21/ago/12    03:55 h.
Raquel 19/ago/12    07:24 h.
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